COPAGO FARMACÉUTICO: RETRATO DEL DESCONOCIMIENTO Y SUS CONSECUENCIAS


Estamos a escasos quince días de la aplicación del Real Decreto 16/2012 de medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad del sistema nacional de salud. A pesar de que la intención del gobierno es que el 1 de julio, todavía no se ha generalizado en la población la consciencia de que muy pronto su aportación a la sostenibilidad del sistema, valga la repetición, va a aumentar. Va a aumentar, porque el sistema nacional de salud no era gratis antes, ni mucho menos. Lo pagábamos a través de nuestros impuestos, que de forma proporcional a nuestros ingresos económicos, a través del Impuesto de la Renta sobre las Personas Físicas. Por tanto, aunque no era gratis, sí que era un sistema solidario, además de universal. Lo primero de todo que introduce el Decreto, y probablemente lo más grave para todos, es la pérdida de su universalidad, al dejar fuera de cobertura a los inmigrantes que residen de forma ilegal en nuestro país. La salud no es algo que entienda de fronteras y dejar sin asistencia a personas que están enfermas y no pueden pagarla, se volverá contra nosotros. La salud de cada habitante de un país no depende solo de lo que cada cual pueda cuidarse, sino que tiene que ver con la de los otros que viven en el mismo espacio. Por decirlo de otro modo, el más rico del Congo, si es que vive en el Congo y no se ha fugado, no tiene más esperanza de vida que cualquier habitante de nuestros barrios más humildes, gracias a que nuestras políticas de salud pública han sido, al menos hasta ahora, muy diferentes a las que han desarrollado los gobiernos del Congo. En referencia a los medicamentos, el asunto no tiene gravedad menor. Las preguntas son muy variadas: ¿Por qué introducir una tasa al consumo de medicamentos? ¿A quién se le está echando la culpa del exceso del gasto? ¿Por qué no seguir garantizando la universalidad realizando un mayor aporte a Sanidad de nuestro PIB, aporte que es de los más bajos en Europa? ¿A dónde va a ir ese esfuerzo que no se quiere hacer en Sanidad? No hay ningún estudio que demuestre que el copago farmacéutico disminuya los costes de la atención sanitaria (otra cosa es la explicación contable de la posible disminución de ese epígrafe, que luego puede venderse en los medios de comunicación amigos como ejemplo de éxito de una política determinada, que baja por un lado y se incrementa enormemente en otro apartado). En cambio, sí que hay estudios que indican las desigualdades que genera el copago. No se puede negar que nuestro sistema sanitario está hipermedicalizado, y que la consecuencia de ello es un aumento del gasto farmacéutico evitable, y la aparición de muchos problemas que generan costes importantes, derivados de esa polimedicación. Pero, si no se entiende esa hipermedicalización en el contexto de nuestras opulentas y débiles sociedades de los llamados países desarrollados, difícilmente se entenderá el origen último de lo que está pasando. La medicalización es una respuesta rápida, fácil, que requiere un mínimo esfuerzo por parte de quien lo usa, y evita sufrimientos como los engorrosos cambios en los estilos de vida. Es más rápido tomarse un antihipertensivo todos los días que bajar diez kilos de peso, evitar el consumo de sal o alcohol, o incluso hacer ejercicio físico que deje nuestro coche en el aparcamiento. Y esta fast solution tiene parangones en la fast food, en el fast way of life en el que vivimos, corriendo como pollos sin cabeza hacia no se sabe dónde. Limitar el acceso a los medicamentos mediante una tasa dificulta el acceso a quien menos tiene, y como salud y pobreza están íntimamente ligados, perjudicará más a las capas más desfavorecidas de la sociedad. Pero aún más triste es que cuando limitamos el acceso a medicamentos, estamos dificultando el recurso terapéutico más barato para abordar las enfermedades. Por muy mala fama que tengan los medicamentos, no hay nada más económico que tratar problemas de salud con fármacos. Limitar el acceso a, por ejemplo, antiulcerosos, podría aumentar la incidencia de ingresos hospitalarios por hemorragia digestiva o las cirugías de estómago. ¿Cuánto cuestan estos procedimientos, la estancia hospitalaria y sus consecuencias, es solo demagogia? Dificultar el acceso a antihipertensivos puede aumentar la incidencia de accidentes cardiovasculares, jubilaciones anticipadas por enfermedad y sus costes asociados, o pensiones de viudedad, etc, etc. No hay que limitar el acceso a los medicamentos y sí hay que gestionar muchísimo mejor este recurso terapéutico y todos los demás disponibles. Una sanidad más eficiente es posible sin que tengan que sufrir las consecuencias de estas políticas erráticas, que no solo son hambre para mañana, sino que ni siquiera son pan para hoy. La gestión integral de los medicamentos, para optimizar los resultados de los mismos, es algo esencial para disminuir los costes sociales y económicos de la hipermedicalización, y no lo es poner una tasa que solo conduce a aumentar las desigualdades en salud. La apuesta por una atención primaria multidisciplinar, centrada en el paciente y no en los medicamentos, es hoy más necesaria que nunca, si queremos introducir criterios reales de eficiencia al sistema público, sin que pierda su universalidad ni su solidaridad entre quienes compartimos un mismo espacio vital. El copago farmacéutico es el fiel retrato del desconocimiento de los políticos que nos vienen gobernando los últimos años, atrapados por unos gerentes analfabetos en lo que se refiere a aspectos esenciales de la cuenta de resultados, como los que generan la solidaridad y la universalidad de los servicios básicos, sean sanitarios, educativos o sociales. Unos tipos que no entienden el Estado como un lugar de encuentro para los ciudadanos, sino que lo conciben como la macro- empresa España S.A. Nuestro sistema sanitario tiene muchísimos aspectos por mejorar, entre ellos el aprovechamiento de los profesionales que colaboran en él, machacados por estas políticas erráticas y siguientes perjudicados, tras los pacientes. Y el caso de los más de cuarenta mil farmacéuticos que dispensan medicamentos, es el vivo ejemplo del desaprovechamiento para funciones que demandan a gritos en beneficio de los pacientes y de un sistema sanitario que se desangra entre la incompetencia y la falta de voluntad política. Pero el camino por el que nos estamos conduciendo en la actualidad continúa en una cuesta abajo, cuya pendiente no hace sino aumentar, con el peligro de la caída en picado a la que estamos abocados de continuar así.

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8 comentarios en “COPAGO FARMACÉUTICO: RETRATO DEL DESCONOCIMIENTO Y SUS CONSECUENCIAS

  1. Brillante Manolo como siempre . Quien quiera entender, lo hará. Aunque en cuestión de gestores de sanidad tenga pocas esperanzas.

    1. No pierdas la esperanza en tí mismo y conseguiremos darle la vuelta a esto. Los gerentes inundan todo. Los profesionales tenemos que volver a tomar el mando. Tendremos que cambiar de estrategia, pero no bajar los brazos

  2. Interesante reflexión, pero seguimos en el mismo sitio: mirando los defectos de los demás. ¿Para cuándo una autocrítica de los profesionales de la Sanidad? Nunca el sistema sanitario ha sabido “enseñar” a los ciudadanos. Es más cómodo que lo hagan los poderes públicos -absolutos ineptos- o que lo financien los laboratorios -intereses mercantiles- y ahora nos quejamos de políticas erráticas.

    En fin, supongo que todo llegará y algún día los profesionales de la sanidad española se darán cuenta de que el clientelismo, el corporativismo y esa displicencia con la que se trata a las personas se acaba pagando en forma de “eres un extraño para mí y ya te apañarás”.

    1. Comparto que hay que hacer autocrítica. En mi caso, si lees otros posts creo que así lo he hecho. Pero estoy convencido de que el copago es un atentado a la equidad, la solidaridad y la universalidad del sistema público de salud y de esto va el post. Y creo que una medida injusta, siempre en mi opinión, no se limpia por el “y tú también” que tanto utilizan los políticos. Criticar el copago es un tema, hacer autocrítica, contra el clientelismo, corporativismo y displicencia de trato de los profesionales es otro. Y muy muy serio, porque esa actitud ha matado a mucha gente sin que nadie vaya a la cárcel

  3. Muy bien Manolo se ven tus conocimientos en el mundo del medicamento. Que pena que no nos pusieran unos politicos dirigentes que supieran algo mas de por donde de verdad se ahorra dinero, pero a ellos no les conviene. un abrazo Carlos

  4. Ahorrar dinero si que saben, lo que no saben es como y en que y eso es peligroso, y efectivamente somos el 4º país por la cola en la zona euro en % de gasto sanitario sobre PIB, que con estas nuevas medidas nos situará en la cola más absoluta, unas cifras vergonzosas para un país como España y encima nos quieren hacer creer que el gasto sanitario, que si, que si que hay que racionalizar,es el mayor peligro para nuestro estado de bienestar. Es vergonzoso como se ha instaurado la mentira entre nuestros políticos.

    PD. Estupendo artículo Manolo.

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