EL AGUJERO


PASTADENTALHace unos años una multinacional de productos de limpieza, entre los que incluía los propios de nuestra higiene dental, promovió un concurso de ideas entre sus trabajadores para incrementar las ventas de su pasta dentífrica, famosa por combatir el mal aliento. Como siempre, esta gente nunca tiene bastante, siempre quiere más y todo le parece poco. Y se pusieron manos a la obra.

Tras arduas comeduras de coco se conoció el desenlace. La idea ganadora no fue una enrevesada estrategia de marketing, ni tampoco un poderoso anuncio publicitario como los que solían hacer; fue algo mucho más simple lo que recomendó uno de los empleados: hagan ustedes el agujero del tubo más grande.

Cada vez que me afeito y ha salido más espuma por el agujero de la que necesitaba me acuerdo de la persona a la que se le ocurrió aquella genial idea, quien a estas alturas es más que probable que ya haya sucumbido a algún expediente de regulación de empleo y esté hoy prejubilada, o simplemente en paro. Hace ya algunos años de esto, y de todos es sabido que las multinacionales no son agradecidas y tienen mala memoria, y en época de recortes, o en cualquier otra, no les tiembla el pulso para sacar la motosierra y amputar al personal que haya a partir de una determinada edad, y así someterse a una cura de adelgazamiento que engorde la cuenta de resultados. Luego se guarda la motosierra un tiempo hasta que el amputador pasa a ser el amputado y se continúa el ciclo bíblico del ojo por ojo. Perdón por la divagación.

Cuando se ve la política realizada en estos últimos años en los países occidentales en general y en España en particular, podemos darnos cuenta de cuánto se copió la genial idea de este empleado. El crecimiento ficticio de estos años se basó en dos estrategias fundamentales:

  1. Hacer más gordo el agujero del tubo (consumo, consumo, consumo)
  2. El juego de la escoba

Estas avanzadísimas teorías económicas acabaron como ya se sabe. Nos dieron por el tubo, porque el dichoso tubo se vació y la música del juego de la escoba se apagó. Obviamente esto pasó cuando los países PIGS teníamos la escoba, y también con el cogedor de mierda hasta arriba, mierda compuesta esencialmente de ladrillos de gafas, cemento y hormigón.

Llama la atención que las políticas de futuro pasen por abrir más el agujero de la pasta de dientes, y continuar cepillándose trabajadores, mientras los DJ (diyéi en moderno) de la troika y la banca mundial se preparan para poner un nuevo disco y de paso, cambiarle el cepillo a la escoba.

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