INTEMPERIE


IntemperieTenía ganas de meterle mano a este libro desde hace tiempo. Me habían hablado tan bien, las críticas eran tan favorables, que me comía la curiosidad por leerlo. Si además, es el debut del autor como novelista, aparece entre las diez mejores obras de 2013, se va a hacer una película sobre ella, a traducir a no sé cuántos idiomas… no podía dejarla a un lado.

La verdad es que me chocó su lenguaje al principio. Mi gusto se inclina a prosas más sencillas, a más diálogos, pero debo reconocer que ese rechazo inicial cambió por completo, de inmediato.

Ha sido una lectura fascinante. Los personajes no tienen nombre, los lugares tampoco. El pastor, el niño, el alguacil, el tullido, el pueblo…Tan solo un apodo de uno de ellos, el del compañero del alguacil, Colorao. No se sabe la edad de ninguno, la época en la que sucede la acción, el lugar…Se pueden intuir, pero poco más allá. Creo que este es un acierto innegable porque colabora a crear esa atmósfera envolvente, inquietante, ocre y acre que tiene la novela.

El lenguaje preciso, incisivo, tan rico en palabras muchas en desuso en el lenguaje común, contribuye sin duda a generar ese universo que Jesús Carrasco ha sido capaz de hacer. He sentido que cada frase estaba medida al milímetro, que no había palabra de más, por mucho que la descripción de una escena se alargase páginas. Por un momento me recordaba a “La lluvia amarilla” de Julio Llamazares, cambiando la dureza de la nieve pirenaica por estepas agrestes y áridas en un tiempo de sequía interminable.

Una novela muy descriptiva, con pocos diálogos y muy cortos, que no se hace en absoluto tediosa, sino todo lo contrario. El título también me parece un absoluto acierto, porque no solo describe el paisaje sino a cada uno de los personajes que aparecen. Todo, todos, están a la intemperie.

Que no existan nombres para los personajes hace que los animales que aparecen en la historia adquieran la fuerza de personajes. El burro, el perro, las cabras, incluso el agua. Todos conforman el universo de una historia que no puede dejar de leerse, pero que no hay que tener prisa en leer.

No obstante, quiero ponerle un pero, que me gustaría discutir alguna vez con el autor y que no me extrañaría que me convenciese de que no tengo razón, y es el personaje del niño. Aunque no se precisa la edad ni cuándo suceden los hechos, me cuesta trabajo entender los pensamientos que tiene y nos relata el narrador omnisciente. Creo que son pensamientos, deducciones, visiones de hombre y me choca verlos en un niño, por mucho que su vida tan dura le haya hecho madurar más deprisa que otros, aunque la historia se hubiera dado en tiempos anteriores a este.

De todas formas, esto no le resta un ápice a la conmoción que me ha causado leer “Intemperie”. Jesús Carrasco se ha puesto el listón muy alto para su segunda novela, que pronto va a salir. Aunque muchos ya quisiéramos habernos puesto ese listón en nuestra opera prima.

En definitiva, creo que es una lectura imprescindible que hay que hacer y un goce para los que amamos la literatura. Una lectura que hay que hacer de día, fresco, para no perder detalle…y para dormir bien.

Y si el libro me parece sublime, lo que ya creo que es apoteósica es la frase final. Imposible acabar mejor una historia tan demoledora.

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