HASTA LA MUERTE O MANQUE PIERDA


SEVILLAFCSoy del Sevilla FC. Hoy tenemos un encuentro complicado ante nuestro vecino el Betis. Hay que remontar el 0-2 del partido de ida y no es tarea fácil. No importa, si te gusta el fútbol hoy es un día grande para los que nos apasiona este deporte. Pero sí importa, claro que importa, cómo quede el partido y quién se clasifique para la siguiente ronda. El fútbol es un juego que duele.

Soy sevillista porque mi padre lo era. Y me preocupé mucho por que mis hijos lo fueran. Así se heredan estas cosas. Podría haber sido bético, y a buen seguro que hoy me sentiría orgulloso de serlo, pero no lo soy y bien que me alegro. Porque de no haber sido sevillista hubiera preferido ser bético. Y no porque sea mi segundo equipo, que no lo es. Mi segundo equipo es el Sevilla Atlético, por supuesto. Estoy convencido de que hay que vibrar por un equipo de tu ciudad. No entiendo que haya quien sea del Real Madrid o del Barcelona en Sevilla, no sé qué se les ha perdido siendo de clubes de lugares que apenas conocen, que no viven, equipos que además son responsables de que esta Liga tenga trampa, que se quedan con los mejores jugadores de otros para seguir manteniendo esa bicefalia que tanto daño hace. Por eso me llamó mucho la atención el video promocional del Málaga cuando se enfrentó al Real Madrid, pintando rayas azules a la camiseta de los merengues. Aquí eso, lo siento, no pasaría.

Soy del Sevilla. Mi primer recuerdo de ir al Ramón Sánchez Pizjuán es de 1969. Lo he buscado en Internet: 26 de octubre de 1969, Sevilla 3- Barcelona 0. Marcó dos goles Baby Acosta y mi equipo quedó tercero en la Liga. Tenía yo seis años y cuando subí a la Grada Alta de Preferencia sentí vértigo de verme tan alto. Fui con mi padre y el tío Leo Gaviño y el primer gol nos lo perdimos por llegar tarde. Creo que al año siguiente descendimos a Segunda División por primera vez, pero mi primer partido fue especial. Desde ahí muchos domingos de Liga, contra el Castellón o el Real Madrid, contra el Murcia o la Real Sociedad; miércoles de Copa con lluvia o frío, y siempre con esa incertidumbre, con esa esperanza en el corazón, de acercarte al estadio y ver ganar a tu equipo. Porque a ver al Sevilla vamos con esperanza, que es mucho menos aburrido que ir con certezas.

El jueves pasado asistí con mi hijo al histórico partido de la Europa League. Cuando bajábamos la escalera tras la derrota, le dije “Ya has recibido tu bautizo de dolor. Pero, recuerda, esto solo es un juego”. Sí, un juego que duele, y por eso salió destrozado. Eso es lo que tiene ser de un equipo del montón, que cuando saca la cabeza le quitan los mejores jugadores, para luego tratar de acertar con los nuevos jugadores, gastando menos, porque si no es imposible mantenerse, y volver a empezar esa ruleta rusa hasta que los grandes vuelvan a meter las manos en tu cocido. C’est la league.

Hoy es el día del partido de vuelta y me siento muy orgulloso de ser sevillista, aunque lo más probable pueda ser que esta noche eso signifique más dolor. A pesar de todo, soy feliz por tener la sangre roja. Prefiero ese más reciente Hasta la muerte que el antiguo Manque pierda del rival.

Hasta la muerte, en el marco de un deporte como el fútbol, incluye llegar hasta el límite, no parar hasta conseguir tus objetivos aunque en ello te lleve la vida y no conformarte. Y como no te conformas, exiges, y si no ganas, te cabreas, gritas y pides cabezas. Exiges victorias, exiges echarle huevos como atronó la grada en el último partido contra el Valladolid. Obliga al equipo, te obliga a ti y en ello no cuentan más colores que los tuyos.

En cambio, para mí el Manque pierda encierra un todo vale, un no importa, hoy hemos perdido, ya habrá otro día. Manque, conjunción concesiva al sustantivo que le sigue: pierda. Una excusa, en definitiva, y la derrota como parte esencial de un lema. Y la eterna comparación que encierra la envidia. Nosotros nunca hubiéramos ido a la Puerta Jerez de haber ganado el partido de ida, como fueron ellos a la Plaza Nueva, ni espero que si pasamos hoy acudamos a un lugar en el que se celebran títulos, no pasitos. Y entiendo que fueran, porque el Manque pierda también encierra la derrota del otro como victoria.

Si algo me fastidia en los partidos del Sevilla es escuchar gritos contra el Betis, y aún más cuando no jugamos contra ellos. No es nuestro estilo. El nuestro es aquel glorioso día frente al Schalke 04, cuando nos clasificamos para la primera final UEFA que ganamos. No se escuchó nada del Betis, no estaba, no tenía por qué estar. Cada vez que cantamos contra el Betis descendemos un peldaño camino de la mediocridad. No necesitamos estar comparándonos como hacen ellos, no hace falta. Y no porque nuestro palmarés sea muy superior al de ellos, no. Sencillamente porque ese Hasta la muerte no implica a nadie más que al que está dispuesto a caer buscando la victoria.

Hoy es un día grande para la ciudad de Sevilla. Ojalá pasemos. Ojalá que ese bautizo de dolor de mi hijo se transforme en un día de gloria. Y si no puede ser, que se dejen la piel en la batalla y miremos con dolor, pero adelante. Porque en el camino de la muerte a la gloria solo son tres días para la resurrección. Y el domingo jugamos de nuevo.

La imagen se obtuvo de la página http://www.juan-cala.es

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3 comentarios en “HASTA LA MUERTE O MANQUE PIERDA

  1. Como no eres bético no sabes lo que significa el “manque pierda”. El manque pierda nació en la década de los 50 cuando el Betis deambulaba por la Tercera División del fútbol español batiéndose el cobre con equipos de la categoría del Iliturgi y la Electromecánica, entre otros. Mientras tanto, el Sevilla vivía una época gloriosa, sólo cinco años antes había ganado la liga y era un equipo potente. Sin embargo, a pesar de tener que ir a jugar a Utrera -no entrenar en la carretera de Utrera, no-, de ir a jugar contra el Utrera, los béticos siendo de Sevilla y pudiendo ser del Sevilla, seguían siendo béticos.
    Eso es el manque pierda; fidelidad a tu equipo a pesar de que el máximo rival te saque dos cabezas (o categorías) de ventaja. Y no tiene nada que ver con cómo esté el rival. También es manque pierda caer derrotado ante el último de la tabla. Mientras el bético vea esfuerzo y dignidad en sus jugadores, no va a dejar de animar.
    Manque pierda es algo que se contagia y que hace que Antonio Amaya (madrileño) o Javi Chica (catalán) se echen a llorar sobre el césped del Villamarín mientras firman la peor racha de la historia del Betis.

    Yo recuerdo el histórico año en que descendieron a Segunda División tres grandes: Atlético de Madrid, Betis y Sevilla. El Sevilla de aquel año fue casi como el Betis de esta temporada. Y, ¿sabes cuál era la única satisfacción del sevillismo? Que el Betis también bajaba. No, que el Betis bajaba. Porque el Sevilla había estado condenado al descenso casi desde la jornada 1 pero el Betis se fue metiendo poco a poco. Recuerdo que hasta mi profesor de matemáticas nos hacía burlas a los alumnos béticos. Y esa temporada, señor, el Sevilla no estuvo por encima del Betis en toda la Liga. ¿Qué celebrabais entonces?

    Manque pierda, además, es sacar a 60.000 personas a la calle para exigirle al propietario de tu club que se vaya. Eso hicimos los béticos un 11 de junio. Nosotros no somos el único club de la ciudad que ha sido presidido por un CONDENADO a prisión por malversación de fondos públicos. Vosotros, sí. Nosotros no hemos mantenido en la poltrona a un delincuente hasta el día antes de que ingresara en prisión. Vosotros, sí.
    La afición del Betis fue la que más acciones subscribió a título individual en 1992 de todas las aficiones de España. Le digo esto por el comentario que usted dejó el jueves pasado en mi blog. En el Sevilla pueden estar mejor repartidas las acciones pero la afición (el currito de a pie) puso menos dinero para salvar a su equipo. ¿Salvar? Bueno, es que al Sevilla nunca ha habido que salvarlo, excepto cuando una corruptela de su club estuvo a punto de mandarlo a Segunda División B. ¿Sabe usted que votó la directiva del Betis? Mantener al Sevilla en Primera División y ampliar la Liga a 22 equipos para que siguiera habiendo derbi a pesar de que ustedes no habían cumplido con sus obligaciones como sí las había cumplido el Betis.

    No nos pongamos a comparar aficiones ni historia porque tanto en la afición como en la historia de Betis y de Sevilla hay motivos (y muchos) para la vergüenza. Usted sea del Sevilla y déjeme a mí que yo sea del Betis. Y que gane el mejor.

  2. Manolo, como amigo tuyo y como bético creo que en este post te has dejado llevar por la pasión. Las comparaciones en ocasiones son odiosas. Porque hay cosas que no se pueden comparar, son diferentes. Y creo que es mejor respetarlas. Y el “y tú más” o “tú empezaste” no lleva a ninguna parte. Con todo mi respecto hacia el Sevilla FC y hacia ti, te mando un fuerte abrazo

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