QUÉ PINTA UN GUIRI EN SEVILLA


John-Reel-Que-PintoJohn Julius Reel, escritor estadounidense afincado en Sevilla, acaba de publicar su primer libro, ¿Qué pinto yo aquí? Un neoyorquino en la ciudad de Nunca Jamás (Editorial Confluencias).

En primer lugar, como vengo del mundo de la investigación, he de declarar conflictos de intereses acerca de lo que voy a escribir. He de decir por tanto, que John es mi amigo. Por tanto, advertidos quedan y tómense lo que viene como ustedes quieran, pero les aviso de que esto no tendrá que ver con falsas adulaciones a la obra, sino con el mayor conocimiento de la misma, por las innumerables charlas que sobre ella hemos tenido desde que su publicación tan solo era el sueño americano de un tipo terco e insistente, que se había empeñado en escribir sobre la ciudad que le enamoró.

Dicen que este libro es una recopilación de los artículos que John publicó en la sección “La Sevilla del guiri” de Diario de Sevilla. Permítanme que discrepe, probablemente incluso con su autor y editores. Es cierto que uno a uno se publicaron en este periódico, pero si lo leen como un libro lo que verán es una declaración de amor por capítulos a la ciudad que escogió para vivir. Yo era seguidor de sus publicaciones y leí casi todas en su momento, pero al verlas en su conjunto he tenido la sensación de que todo era nuevo para mí. Creo que ha sido un gran acierto publicar esta obra así, porque de esta forma se puede concluir que lo que estamos leyendo es en realidad una historia de amor.

¿Qué pinto yo aquí? es una obra muy arriesgada, porque trata del amor de un extranjero hacia una ciudad que muchos sevillanos creen que tienen la exclusiva para amarla y, lo que es peor, cómo amarla. Parece que no se pueda amar a esta ciudad si no te gusta la Semana Santa o la Feria; si no la amas, y perdón que repita tanto este verbo, como aquellos que pretenden patrimonializar la ciudad del Nunca Jamás, como John la denomina en su particular fascinación. Porque John no suele ver la Semana Santa y hace tiempo que no va a la Feria, y no participa de esas tradiciones que muchos sevillanos piensan que hacen grande a esta ciudad. ¿Será que Sevilla es mucho más que eso? ¿Serán capaces algunos sevillanos de aceptarlo?

Es probable que a muchos sevillanos no les gusten algunas cosas a las que John hace referencia, o simplemente no estén de acuerdo con él, pero es que no se trata de eso. Lo que él pretende en este libro, creo que lo ha representado de manera extraordinaria el ilustrador Daniel Rosell en la portada, hacer una mirada hacia la ciudad de sus sueños desde el “yo” histórico de John, como estadounidense nacido en Staten Island en el seno de una familia tan especial como la de cualquiera, que cursa unos estudios universitarios, que tiene unas experiencias de vida, únicas también como las de cualquiera, y que un buen día decide dar un cambio radical y se topa con esta ciudad. Un tipo prepotente y ambicioso, como él mismo se autodenomina en el libro, nacido en el país más prepotente del mundo se adentra en la ciudad probablemente más endogámica de un país ciertamente endogámico.

¿Qué es Sevilla, cómo somos los sevillanos, nos parecemos en algo a lo que cuenta este guiri o solo somos nosotros los que podemos decir algo sobre esto? Me parece impagable tener la oportunidad de ver nuestra ciudad a través de los ojos de alguien de fuera, porque este alguien nos aporta una persepectiva que es difícil de captar con nuestros propios ojos. Esa mirada nos enriquece porque ensancha la nuestra y, permítanme decirlo, pone en valor aspectos a los que no se lo damos. Que un neoyorquino compare una de las ciudades más cosmopolitas del momento actual con otra que lo fue, y ahora sea de las más provincianas y endogámicas, no debería ser otra cosa que una muestra de orgullo para todos los sevillanos. Independientemente de que se esté de acuerdo o no con lo que allí se diga. Porque me pregunto si en realidad, se puede estar de acuerdo o no en una determinada visión, o simplemente debemos aceptar lo que cada cual ve con sus propios ojos. Creo que si alguien se siente ofendido o disgustado por la visión que desde este libro se hace de Sevilla, nada más que puede hacerlo desde su cortedad de miras y desde su  propia mediocridad.

No obstante, creo que esta obra es mucho más que un libro sobre Sevilla y eso es virtud de John. El escritor utiliza las dos ciudades como correlatos objetivos para hablarnos de valores universales. John escribe para entender el mundo, como lo hacía Clarice Lispector, y lo hace, de forma arriesgada una vez más, porque ¿Qué pinto yo aquí? también es un libro sobre su concepto sobre el amor,  sobre la familia, sus creencias, los valores cívicos, el choque cultural, y expone sin tapujos lo que cree y en lo que cree. En épocas tan ambiguas, tan políticamente correctas, en las que uno sólo pasa a ser aceptado en la manada si asume punto por punto los mandatos de la misma, poder recibir la visión particular de este escritor sobre el mundo es algo que deberíamos celebrar, y no para discordar, que por supuesto que podemos estar en desacuerdo en lo que dice, y yo me incluyo, sino para hacernos reflexionar. Porque este libro no debemos leerlo para aceptar o renegar de lo que John piensa del mundo, sino para que sus aportaciones nos ayuden a entender ese mundo que es el de todos, el de John, el suyo y el mío. Qué pobreza es leer nada más sobre aquello que nos sirva para refrendar nuestro propio pensamiento. Qué lujo poder leer al que piensa diferente para que nos influya y, sobre todo, para que nos ayude a entenderlo mejor y así ganar en uno de los valores más importantes, si no el que más, que debemos tener: la tolerancia.

John además, ha tenido la inmensa osadía de escribir el libro en español, un idioma que, como afirma, será siempre para él un idioma extranjero. Esto es toda una ofensa para los que pretendemos hacer literatura en español como lengua materna. Una afrenta de la que nos defenderemos sacando el bisturí filológico y así para poder cazar toda frase que esté mal construida, como muestra inequívoca de su atrevimiento. Aunque también nos podría servir para admirar el arrojo de una persona entiende la vida como una oportunidad para superar nuestros propios límites, y de esta forma contribuir con su granito de arena para que el mundo sea cada vez mejor. Que cada cual piense lo que le parezca.

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3 comentarios en “QUÉ PINTA UN GUIRI EN SEVILLA

  1. Manuel, si tuviera ante mí a todos los “ofendidos y disgustados”, y pudiera encargarme de mi propia defensa, les leería este texto. Mil gracias. Un abrazo. John.

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