JACARANDAS DE AMÉRICA


Hoy, cuatro de noviembre, atravieso el ecuador camino de los cincuenta y seis. Seis meses atrás, en plena primavera, las jacarandas florecían en mi ciudad. Hoy, lo estarán haciendo en el cono sur americano. Recuerdo en especial las jacarandas de la ciudad de Buenos Aires, quizás la ciudad americana, junto a Rosario, que más me ha recordado a Sevilla.

Hoy siento la tristeza de constatar que 2018 será el primer año, desde 1998, que no cruzaré el charco atlántico, que no me llenará de vida esa tierra aún de promisión que se llama América, tierra que me ha dado tanto.

El escritor uruguayo Joaquín DHoldán corre a defenderme de la melancolía: Que estamos en otras personas y no en otros lugares. Que somos historias y no paisajes. 

Y sí, puede que no pise este año América, pero la tengo muy dentro del corazón, y la tendré siempre, porque estamos en otras personas y somos las historias que alberga nuestro corazón. Por eso sé que permaneceré en América cada día que me reste. Para mí siempre, todos los días, habrá una jacaranda en flor.

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