AVANTI CON LA GUARACHA


La vista es un sentido del ser humano, una capacidad fisiológica que permite ver los objetos materiales. Sin embargo, la mirada tiene que ver con lo social, con lo político, con nuestra interpretación personal. Por ello, una cosa es el objeto, o conjunto de objetos que tenemos ante nuestros ojos, y otra la interpretación que cada cual hace de ellos, su mirada.

No sé qué ven ustedes en esta fotografía. En mi caso, lo que me ha llevado a fotografiar este escenario es el recuerdo sobre las últimas elecciones en Andalucía. Veo en la foto cómo los andaluces hemos sacado la mierda afuera para dejarla esparcida por el suelo. Hemos dejado la papelera vacía, lista para volverla a llenar de mierda y, quizás, para volver a esparcirla.

Los próximos inquilinos de gobierno suprimirán diferentes organismos y fundaciones mientras se suben los sueldos un 50%. Habrá más para menos. También eliminarán impuestos a los que más tienen, así que en la tierra de las desigualdades creceremos en lo nuestro, en desigualdad por obra y gracia de los votantes. Volver a ser lo que fuimos, dice nuestro himno, el basurero de este país, eso sí, con cante jondo.

Pues nada, chicas y chicos de nuestra Andalucía, avanti con la guaracha. Con la guaracha de la compañía de la extrema derecha; con la guaracha de que estos que no son extremos sino tan solo algo rancios, y que por eso, por su moderación, van armados y besan la tumba de quien fue responsable de la muerte de centenares de miles de españoles, andaluces incluidos, por supuesto, y que en todo caso, para los que les van a soplar la gaita desde su escaño o desde el papel prensa, son iguales a los chicos, y chicas, de morado, esos que toman las calles pero solo las del centro, que por los suburbios se pierden; avanti con la guaracha de pensar, o esconder la ambición tras ese pensamiento ligero, que, al igual que en la Alemania prenazi, aliándose con ellos se les anula; avanti con la guaracha de que la regeneración va a venir de los compañeros de Bárcenas; avanti tutti.

Pero no se pongan nerviosos, ni nerviosas, queridos compatriotas (ponga usted la nación que desee al margen, legal o ilegal, que lo peor está por llegar. Que Dios os coja armados. Y, por qué no, si así lo deseáis, confesados. Hay alforjas que no tienen fondo. Y siempre se puede vaciar la basura para volverla a llenar de inmundicias aún peores. Las que vendrán de vuestra mano y vuestro voto.

Qué ojito habéis tenido, miarmas.

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