POR QUÉ VOY A VOTAR A JAIME ROMÁN (III)


Antes de continuar, he de aclarar que mis reflexiones no son más que las de un votante. Exclusivamente esas, las de un votante que, como dije el primer día, ha visto que años de trabajo para ayudar a transformar una profesión no han servido para mucho, y ello debido a sus torpezas, sin duda, y también, y eso es lo peor, a la firme oposición de quienes ocupan cargos precisamente para eso, para el bien común, y se dedican a la caza de todo el que pretenda sacar los pies de un tiesto que consideran suyo.

Dicho esto, en la entrada electoral anterior me referí a la mezcla de intereses personales y colectivos que nos condicionan el voto, y hablé de los míos. Desconozco lo que moviliza a otros votantes, a los candidatos a tomar sus decisiones, y por eso me gustaría hacer una serie de preguntas para que, si alguno de los que pensáis votar (votad, por favor, a quien creáis, a quien os dicte vuestra conciencia, pero votad) se las hagáis a los candidatos o reflexionéis acerca del tema. Porque muchas cuestiones no son de ideales, sino de la pasta que ponemos entre todos para que el Colegio funcione, para que los cargos elegidos se dediquen en cuerpo y alma, pues para eso les pagamos sustitutos, a defender nuestra profesión.

Hablando de sustitutos…

Comentan que Manuel Pérez, actual presidente del Colegio, en razón de su cargo y de su puesto en el Consejo Andaluz de Colegios, goza de sustituto y medio para desarrollar su importante labor, un farmacéutico sustituto a tiempo completo por parte del colegio provincial, y medio por el autonómico, fracción a la que han renunciado otros miembros del Consejo Andaluz que ya tienen sustitución íntegra en su Colegio provincial. ¿Es tan grande nuestro presidente que debe sustituir su labor un farmacéutico y medio pagado por nuestras cuotas? No hablo de legalidad sino de ética. A una persona la sustituye una persona; no hay más, no hay menos. ¿Es esto así? ¿Estamos de acuerdo en eso? Yo, particularmente, si esto es así, creo que no es moral y que lo justo sería pagar una sustitución. Y me gustaría que Jaime Román, si llegara a ser presidente, renunciara, se comprometiera, a jamás tener más de un farmacéutico sustituto.

He oído también que el vicepresidente Manuel Ojeda, del que cuentan también que cobra importantes honorarios como farmacéutico-piloto de las innovaciones informáticas que nos llegan, he oído, digo, que ha despedido a la farmacéutica, o farmacéutico, no sé, que tenía como sustituto con cargo a nuestro presupuesto, que en su lugar ha contratado a un hijo, y que la indemnización por despido la hemos pagado entre todos, con cargo a nuestro presupuesto, decenas de miles de euros. ¿Es así? Ojalá no lo sea, porque es probable que continúe siendo el vicepresidente de todos, y no me agradaría que nadie así me representara ni defendiera mis intereses (es un decir). Lo he escuchado de algún cargo más, pero ha sido solo una vez. Espero que no sea cierto y que, si lo es, retire su candidatura. Y si ganase Jaime Román, que tiene una hija que pronto será farmacéutica, nos garantice a todos que ningún familiar se contratará con cargo a nuestros presupuestos. No sé si será legal. Pero la ética…

Y regresando al presidente actual, que goza de sustituto y medio para ejercer su labor profesional, aquella que comenzó a compatibilizar con cargos gremiales cuando tenía veintinueve años, mucho más joven que el 95% de la candidatura de Jaime Román (atacada por joven, Dios mío, cuando Manuel Pérez, Pedro Sánchez, Juanma Moreno y tantos otros han llegado a presidentes  de estructuras más complejas con más de diez años de antelación que Jaime), hay otra cuestión que me preocupa: Previsión Sanitaria Nacional.

Nuestro presidente es consejero de esta compañía de seguros, antaño de profesionales sanitarios y hoy de universitarios en general, al igual que otros cargos relevantes de diferentes colectivos. Incluso dicen que se le busca acomodo allí la antigua presidenta de la FIP y del Consejo General, para que continúe luchando por nuestra profesión desde los seguros y previsión del riesgo. Según las cuentas que aparecen en la web, haciendo una somera división de la retribución agrupada que recibe el Consejo de Administración de la compañía, cada consejero ganaría una media de unos cien mil (100.000) euros anuales por formar parte del mismo, por ejercer su labor, dietas aparte. ¿Son ciertas estas cifras? ¿Ese dinero que se percibe, para un puesto al que difícilmente se accedería si no se tiene el cargo corporativo que se tiene, es un ingreso personal del presidente? ¿Lo dona al Colegio de Sevilla? ¿Seguiría siendo consejero mucho tiempo si dejara de ser presidente? ¿Tiene que ver eso con las continuas ofertas de seguros que recibimos de esa compañía, con los seguros que tiene acordado el Colegio? ¿Tiene relación con el expositor de seguros que hay a la entrada de nuestra sede? No lo sé, me gustaría saberlo, y que la respuesta fuera negativa, por el bien de todos. Porque no se trata de un tema de puertas giratorias, ni siquiera habría habido que atravesar puerta alguna. Es más, si se atraviesa la puerta giratoria podría perderse. Y me gustaría, si Jaime Román llegara a ser presidente, que renunciara a ocupar puesto alguno que no sea el inherente a su cargo profesional.

Bien. Llegado este punto, y para no dilatar más esta entrada. Tengo la sospecha de que, de ser ciertos estos rumores, el interés por continuar en los cargos no tiene sentido colectivo alguno, que el interés es continuar disfrutando de estos beneficios personales que, ojalá, y lo digo sinceramente, no sean verdad. Y que es por eso nos infunden el miedo a cambiar. El miedo, esa arma tan destructora para quienes no desean pararse a pensar. No tengamos miedo al cambio (el dinero de la Consejería de Salud lo cobra el Consejo Andaluz, no se le va a perder a la gente de Iniciativa Farmacéutica).

Que nos expliquen, que nos aclaren, que nos digan a la verdad. Y que si esta es la verdad, que se vayan. CONTINUARÁ.

P.D.: La próxima, y última entrada electoral prevista, se la dedicaré a los nuevos de la candidatura de Manuel Pérez, a los que blanquean con juventud y/o profesionalidad el más de siglo que en su conjunto llevan los pesos pesados de la actual Junta de Gobierno. Y en especial, a María de la Matta y a Domingo Ortega, por lo mucho que me decepciona que hayan entrado en ese juego.

El voto esta vez no será inocente. La culpabilidad, o responsabilidad, la introduciremos en una urna. O quizás no haya que pasar ese apuro y prefiramos votar por correo.

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