EL VÉRTIGO DE DETENERSE


Correr, correr, correr…

Uno de los grandes miedos de nuestra sociedad es a detenerse. Parece como si en lugar de caminar por calles, paseos o avenidas, lo hiciésemos sobre un colosal tapiz rodante que amenazara con derribarnos si nos detuviéramos. Vivimos en la sociedad de la prisa, por llegar a donde nadie nos espera para ser fieles a una cita con nadie. Hemos perdido la serenidad y el silencio, hemos entregado el sentido de nuestra existencia a un otro que carece de nombre o corporeidad y que nos exige correr siempre, como un Sísifo de las llanuras.

Recorremos distancias físicas y mentales que nos llevan al País de la Nada, y por eso cada día nos sentimos más vacíos y angustiados por esa Nada, que apenas es una sombra de nosotros mismos a la que ni siquiera vemos. Y para sobreponernos, nuestra única respuesta es correr más y más cada día, para perseguir esa Nada con la que tenemos más semejanzas porque poco a poco nos consume, nos vacía, hasta desvanecernos por completo convertidos en espectros errantes, condenados a arrastrar la cadena de una existencia que se ha transformado en una losa imposible de sobrellevar.

Olvidamos que es el tiempo, la gozosa consciencia del momento, el que posibilita nuestra felicidad. No es la distancia recorrida, ni las conquistas obtenidas, las que la marcarán sino gozar de la oportunidad de paladear cada instante de nuestra existencia.

Detengámonos en los semáforos, dejémonos maravillar por todo lo que podemos ver. Cada segundo es una oportunidad para la felicidad. Basta con pararse y abrir los ojos. Y permitir que nuestra naturaleza actúe. La vista es un órgano externo; la mirada nace desde dentro.

3 comentarios en “EL VÉRTIGO DE DETENERSE

  1. … . |Correr, correr, correr|… . ¨Hemos perdido la serenidad y el silencio, sentimos más vacíos y angustiados por esa Nada, /a un otro que carece de nombre o corporeidad-perseguir esa Nada /que nos llevan al País de la Nada. Olvidamos que es el tiempo-Detengámonos en los semáforos /Y permitir que nuestra naturaleza actúe,nace desde dentro¨.

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  2. Detenerse sin tiempo o poco, aunque sea un instante, detenerse.

    ” Hasta donde alcanza la vista, aquí reina el instante.
    Uno de esos terrenales instantes
    a los que se piden que duren”

    Wislawa Szyimborska y mariaemilia.

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