GRACIAS


Finaliza el curso 2020-21 y con ello mi trayectoria de diez años como profesor del Máster de Atención Farmacéutica y Farmacoterapia de la Universidad San Jorge de Zaragoza. Una década intensa, extraordinaria y fecunda en la que, primero bajo la dirección de su creador Diego Marro y luego tras la excepcional continuación de su trayectoria por Martha Milena Silva, fuimos capaces de crear una enseñanza que sin duda se anticipó a su época, formando a profesionales de diversos países y ámbitos asistenciales, comprometidos con la disminución de la morbi- mortalidad asociada a medicamentos, la gran pandemia farmacológica que asola al mundo. Lo hicimos con pacientes reales, en directo, sin trampa ni cartón, en un equipo multidisciplinar que integramos farmacéuticos y farmacéuticas, psicólogos, antropólogas, investigadoras y enfermeras.

Clara Bermúdez, María González, José Manuel Granada, Paco Martínez, Diego Marro, Ernolando Parra, Laia Pibernat, Martha Milena Silva, Elena Touriño… Juntos conseguimos llegar a donde jamás hubiéramos imaginado, y pudimos diseñar un modelo asistencial respetuoso con las personas, centrado en sus necesidades físicas y emocionales, que sin duda sienta las bases de lo que deberá ser la atención del futuro.

Hoy quiero agradecer a esas personas a las que llamamos pacientes, que colaboraron desde su vulnerabilidad en formar profesionales capaces de ayudar a otras a lograr el máximo beneficio de sus medicamentos. Gracias a la tecnología que nos ofrecía la universidad, pudimos ayudar y aprender con pacientes de España y toda América Latina, en un proceso docente diverso y mestizo, complejo y enriquecedor.

Gracias a las alumnas de este año, como auténticas representantes de todas las personas que han pasado por nuestras aulas en estas ocho ediciones del Máster. Sin duda, no pudo haber mejor colofón para un proyecto que, más que soñar, nos hizo volar con los brazos abiertos.

Y, cómo no, agradecer también a la Universidad San Jorge la oportunidad de haber hecho posible esta construcción colectiva del conocimiento y desearle que continúe en esta línea ya trazada, de enseñar desde la experiencia real de las personas que utilizan medicamentos.

El camino sigue, y sin duda este maravilloso equipo diverso y homogéneo a un tiempo, continuará en otros lugares reafirmando su misión, la de formar profesionales capaces de aliviar el sufrimiento de las personas para las que el medicamento es uno de los ejes de su vida.

Dibujo de Laia Pibernat

Si el destino me trae otra batalla,

yo sabré merecerla.

Jorge Luis Borges.

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