ALEGRÍA EN EL TEATRO ENCANTADO

Queremos una piscina para las Tres Mil, y también parques infantiles. Y una piscina, y un cine, y que barran todos los días, y que…

El martes 27 de junio tuve la oportunidad de asistir al estreno de la obra teatral “El colegio encantado”, protagonizado por niñas y niños de las Tres Mil Viviendas, segundo barrio más pobre de España según estadísticas recientes, y sin duda líder a la hora de prejuicios y estigmas, esos tatuajes sociales con los que etiquetamos a quienes no tenemos el gusto de conocer.

Los alumnos de teatro de la Fundación Alalá incluidos en el taller “Pequeños Autores”, fueron los protagonistas de una obra que atrapó a un público entusiasmado. La Fundación Alalá, alegría en lengua caló, defiende la integración social a través del arte y la cultura y la alegría, y bien que puede presumir de hacerlo.

La pieza teatral, una reflexión sobre los valores personales que deben ilustrar al artista, y por ende, a cualquier ser humano, nos ofreció a los espectadores el arte de esos jóvenes como actores y actrices, músicos e intérpretes, con el flamenco y el rap y su fusión, como elementos predominantes en los cantes.

Tenía mucho interés en asistir, cambié mi turno de trabajo por estar, y más después de la invitación que me hizo la madre de una de las artistas, María del Carmen Fernández Pisa, una auténtica heroína de la vida, a quien admiro mucho y desde hace mucho tiempo por sus tremendos valores personales. Llevo más de once años de voluntario en el barrio y sé que aquella es tierra de heroínas, mucho más que de heroína, como algunos malpensados puedan sospechar.

Contemplando el espectáculo, viendo a esos jóvenes actuar, la cabeza me comenzó a dar vueltas, y reflexioné sobre la marginalidad. Probablemente no haya situación más injusta hacia los tuyos, hacia tus propios convecinos, que expulsarlos de sus barrios tradicionales para confinarlos en guetos, creados expresamente para que no molesten, como se hizo a partir de 1960 con los habitantes de Triana, San Bernardo y otras zonas de la ciudad. Ese aislamiento, esa cirugía inhumana con la que se intervino sobre la ciudad de Sevilla, y sobre muchas otras, todo hay que decirlo, trajo muchos, por no decir todos, los males que hoy continúan asolando las periferias.

Sin embargo, esta dolorosa e injusta ignorancia hacia el pueblo más humilde, allí donde se crea y se concibe el arte y la cultura de un pueblo, ha traído, entre el dolor y la injusticia, nuevas formas emergentes de arte, creaciones originales y novedosas formas culturales que esa forma de ignorancia pedante que es la cultura establecida, ignora. Y hoy, entre el desprecio de la ciudad de la caspa, ajena a toda consideración hacia las personas que conforman el cinturón de la urbe, surgen formas de expresión que sin duda conformarán el futuro, como en su día lo fueron el mismo flamenco, el tango, el jazz, el blues o el rap, que nacieron entre el desdén y la indiferencia de los que se sentían el ombligo identitario de la metrópoli.

Qué injusto y qué doloroso es el camino de la creación. Qué rabia da contemplar la marginalidad y las tragedias de muchas personas, y aún más escuchar los prejuicios que vomitan quienes tengo muy cerca. Qué maravilla el arte que surge. Qué tragedia el precio que han pagado y deben pagar muchas personas para que el arte perviva.

Mi respeto, mi reverencia, a las buenas gentes de las Tres Mil, héroes que no solo merecen la piscina, el cine, los parques infantiles y que barran sus calles todos los días, porque son ellos y no nosotros los que soportan el mayor tesoro para la supervivencia de un pueblo: su cultura.

Sí, la cabeza me dio muchas vueltas. Y salí del teatro encantado, encantado.

Las fotos se han tomado de la página http://www.fundacion-alala.org 

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MUROS

PANO_20160330_162719 (1)Este pintura es un grito y una vergüenza. Está en el muro de hormigón que separa Bami del Polígono Sur, tras el que circula el tren cuyas vías no se han querido soterrar. Ni en su día, antes de 1992, cuando la ciudad eliminó sus barreras ferroviarias, ni después, los diferentes gobiernos han creído oportuno eliminar esta barrera. Es más, durante este tiempo vallaron el el nuevo parque en torno a La Zúa, la zona de esparcimiento de los habitantes del Polígono Sur durante años, y sólo en estos meses las múltiples presiones de sus habitantes han permitido que puedan acceder a un lugar que fue testigo de las primeras alegrías y de la degradación del barrio por la droga.

La pintura representa la destrucción del muro y su apertura a la ciudad que aman y de la que forman parte sus habitantes. Todavía recuerdo, cuando pasaba por allí los primeros años de la época de los 90, contemplar con emoción en La Vegas, la parte más degradada del barrio, una pancarta con corazones rojos y el lema AMO SEVILLA de la candidatura andalucista de Alejandro Rojas- Marcos a la alcaldía. ¿Se puede amar a quien te ignora y se avergüenza de ti?

El Polígono Sur no sólo es Sevilla, sino que está lleno de ella. En ese barrio encerramos a los auténticos trianeros, a la gente de San Bernardo, a los habitantes de las casas de vecinos de esta ciudad, a los que con un perverso y superficial sentido de la caridad cristiana expulsamos de sus barrios y aislamos en lo que se convirtió luego en el espacio ideal para el desarrollo trágico de la floreciente industria de la droga, aquélla que se llevó por delante a gran cantidad de hijos de aquellas personas humildes, que habían tenido que dejar sus casas y sus barrios para que otros especularan con los suelos liberados y los convirtieran en parques temáticos de la “grasia sevillana” o en viviendas de lujo. Todo ello construido sobre la sangre y las venas rotas por la heroína de sus hijos.

Triana, San Bernardo, los corrales de vecinos, están en el Polígono Sur. El arte por el que la “ciudad de la grasia” es conocida, está en el Polígono Sur, inmejorable correlato de la decrepitud casposa y decadente de una ciudad que vive de lo que no es y quizás tampoco fue.

A pesar de todo, de nuestra ignorancia y nuestros prejuicios, este barrio irá levantándose poco a poco. Su aislamiento está dando lugar a nuevas formas de arte, a fusión entre tradición y modernidad. Está emergiendo una nueva cultura de las personas que esta ciudad inculta siempre despreció. Para así, cuando pasen los años, volver a tener elementos que sustraer y que la rueda de la injusticia vuelva a girar.

¡Ay, Sevilla, qué poco te quieres! Cómo refleja ese muro tu desprecio al futuro, tu mirada a tu propio ombligo. Tanto miedo te da derribar ese muro como afrontar tu triste realidad de decorado de cartón piedra. Derriba esa vergüenza, que es tuya y de nadie más.

INTELECTUALES

EINSTEIN

Sevilla, 2 de marzo de 2016

Ayer y hoy he leído sendos artículos en torno a la actualidad política firmados por un crítico literario el del martes, y por un escritor, el de hoy miércoles, intelectuales reconocidos en la ciudad. El primero hacía referencia al pasado día de Andalucía y al presunto sentimiento andalucista de los habitantes de la comunidad autónoma, mientras que el segundo defendía la bondad del pacto entre el Partido Socialista y Ciudadanos que en estos días se somete a examen en el Congreso de los Diputados.

Nada que objetar al fondo de cada uno de los artículos. Aunque discrepe de lo que defienden ambos articulistas, cada cual es libre de tener y expresar sus ideas, en este caso en un medio de difusión, como podría ser en la barra de un bar o en cualquier otro escenario. Sin embargo, lo que sí me molesta es la prepotencia con la que esas ideas se expresan, única verdad posible por lo que se les lee.

Soy firme defensor de la libertad de expresión, me gusta leer a quien no piensa como yo por eso mismo, porque me hace pensar, ampliar mi espectro, caer en la cuenta de aspectos que no he valorado, tratar de entender la perspectiva del otro. Pero hay dos cosas que detesto: una, el defender las ideas menospreciando a las personas, vejándolas en lo personal; la otra, la prepotencia de los que se autoproclaman como intelectuales, que es lo que me lleva a escribir estas palabras.

Intelectual, esa palabra sobrevalorada y poco precisa, y al parecer, patrimonio exclusivo de quienes ejercen el intelecto en materia de letras, ya que los de ciencias al parecer no lo usamos. Dicen que muchos intelectuales no ganan demasiado dinero, aunque hay quienes sí que están pagados de sí mismos, y quizás por ello no lo necesiten.

Algunos de los que se creen intelectuales sienten la necesidad imperiosa de expresar lo que piensan sobre los acontecimientos que suceden en el día a día. Aunque me temo que no son pocas las veces que lo hacen por no perder visibilidad, en especial en este mundo de las redes sociales, es saludable que gente que trata de pensar, de analizar, de profundizar en tener una visión del mundo, nos ayuden a entenderlo, aun a riesgo de que entren en temas en los que son tan legos como otros que les leen. Pero qué lamentable me resulta sentir esas opiniones como las únicas posibles. Y me parece que eso no tiene que ver tampoco con el saludable apasionamiento que cada cual puede acompañar a su libertad de pensamiento y a la difusión del mismo.

La presunta intelectualidad se pierde cuando uno se sube al pedestal que se ha fabricado, o le han fabricado otros pero que se utiliza con gusto. El conocimiento o el manejo de algunas artes, en especial de la literatura, no da patente de corso para darnos lecciones a los demás acerca de cómo debemos estar en el mundo. Ser intelectual es ayudar a abrir la mente de otros, para que esos otros puedan tener más argumentos a la hora de desarrollar su propia opinión, y en ningún caso puede ser un arma de adoctrinamiento. Qué diferencia tan enorme con el tono del artículo que hoy compartía página con el que cito, firmado por un señor sin curriculum literario, pero que, mostrando sus ideas, ayudaba a pensar tanto a los más cercanos a ellas como a los más alejados. Por cierto, ese señor también escribió un artículo con una actitud similar la semana pasada, aquella vez en referencia al sentimiento andaluz. ¿Será este señor un intelectual, aunque no se lo crea como los otros dos?

La foto está tomada de la página web bonitasimagenesconreflexiones.com 

NO HAY GITANAS VESTIDAS DE GITANAS

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Jueves de Feria en Sevilla. Son casi las dos de la tarde. Yo, que casi nunca cojo el coche para nada, no tengo más remedio que hacerlo a una hora en la que aluviones de vehículos se desplazan al recinto ferial. Ha comenzado el trasiego de gente, que copa las aceras, los autobuses, los taxis. Debo desplazarme hacia el sur, a una localidad cercana para resolver una cuestión que solo podía solucionar hoy.

De regreso, sin resolver nada pero con una puerta abierta a poder hacerlo mañana, decido girar a la entrada de la ciudad y entrar en el barrio. Lo hago por la parte más complicada, donde las aceras se confunden a veces con las basuras, donde columnas que sostienen edificios aparecen carcomidas hasta lo trágico, donde cualquier atisbo de autoridad u organización hay que imaginarlo. Caminan hombres y mujeres por la calle, niñas y niños; otros prefieren estar sentados junto a los soportales, o apoyados sobre paredes llenas de pintadas. Muchos tienen el color de la piel de esa etnia o raza nómada que ha deambulado por continentes y que uno a veces se pregunta si es nómada porque le gusta cambiar de lugar, o simplemente lo es porque siempre hay alguien dispuesto a expulsarla de donde está.

2015-02-01 15.01.57Cruzo el barrio de una punta a otra, giro por avenidas, atravieso calles, cruces sin semáforos porque se han llevado a otras zonas aparentemente más nobles de la ciudad. Quiero ver alguna mujer, alguna niña, que vaya vestida de gitana camino de la Feria. Nada, no encuentro a ninguna. A ninguna en las paradas del autobús, ni en los escasos coches que circulan, ni mucho menos caminando.

Decepcionado, salgo del barrio, atravieso la frontera de muros invisibles por uno de sus pasos, la rotonda que conduce al hospital. Cuando paso por la primera parada de autobús, la encuentro atestada de gente. Por los vestidos de gitana deduzco a donde se dirigen. Fuera hay muchos.

En el barrio las gitanas no se visten de gitanas. Y solo van a la Feria para patearse el real con un manojo de claveles, en busca de la buena voluntad de quienes sí pueden llevar lunares y volantes.

La primera foto se tomó de http://www.abc.es . La segunda foto es propiedad del autor del blog

EL DÍA DESPUÉS

http://www.telecinco.es/lavozkids/programas/batallas-06-03-2014/Yudit-dedica-Betis-Voz-Kids_2_1759305053.html

DISCULPAD EL ABUSO DE PUBLICIDAD DE TELECINCO

Sevilla-Europa_League_MDSIMA20140321_0022_36Lanzó Nono el penalty y abracé a las dos Cármenes. Pensé en lo que disfrutaría Ignacio, que se encontraba en el estadio, y al momento me entristecí recordando a muchas personas a las que aprecio y quiero, y que tan mal lo estarían pasando en este instante.

No lo pude evitar. El primero que me vino a la memoria fue mi sobrino Javier, pero luego vinieron muchos más: José y su café, Cándido, Luis María, Alberto, Joaquín, los Seco, Tacho, Leo, Lourdes, Miriam y sus hijos, Esteban; lo que estaría pasando de nuevo la niña Yudith, toda la chavalería que había acudido al Benito Villamarín con la esperanza de sacudirse la amargura de una temporada tan triste. Después pensé en mi vecino Andrés y su hijo, a los que tantas veces vi salir de casa enfundados en la camiseta de sus amores; en el difunto Eusebio. Tanta gente cercana que hoy se habrá levantado como sus vecinos de la otra orilla, pellizcándose y diciéndose que esto no puede ser verdad, pero, a diferencia de nosotros, con una mueca de tristeza en su rostro.

Macarena, Ramiro, Pepe, Daniel, Mauricio, Pedro, Antonio, Alvarete y Ramón, Federico, Carlos, Eugenio, Juan, José Antonio, Rafa, Gonzalo y sus hijos en Australia, Javier, Ángela…El fútbol solo es un juego, pero ¡cuánto duele!

Estoy contento porque ganó mi equipo, y eso no me impide acordarme de mis amigos. Aunque no pueda resistir darles una puya si me los cruzo, porque llamarles, no los voy a llamar. Pero también me siento orgulloso de esta ciudad, de cómo se comportó. Una ciudad que no necesitó pintarle las rayas a una camiseta porque la mitad de ella la lleva ya de serie y son de color verde.

Me siento orgulloso de ser de esta ciudad, criticable hasta decir basta en muchas cosas, odiada nada más se sale de ella, pero que sabe de finura y elegancia en muchas cosas. Y no hablo de lo de siempre, la Semana Santa y la Feria, que también son reflejo de eso. Lo digo por espectáculos como el de ayer. Ojalá sepamos algún día canalizar esas cualidades para hacer de verdad más felices a los ciudadanos, en lugar de hacerlo solo un rato y a una parte.

Y termino recordándolos a todos de nuevo, a esos amigos que hoy están tan tristes. Ojalá la garra demostrada en estos dos partidos les sirva para luchar por salir de ese pozo. Difícil, pero no tanto como puedan pensar ahora.

No puedo acabar con las palabras con las que Yudith se despidió de La Voz Kids. No, no voy a finalizar con un que viva el Betis, pero sí que digo: Betis, no te mueras.

EL MUNDO DE LOURDES

Soy Gertrud, no me tengas miedo.

 No temas quemarte con mi llama.

Soy la luz que rasga las tinieblas y ya no se apaga,

el calor que acoge y no quema.

Ilumino tus sueños, tus deseos,

alumbro tu mente,

acojo tu pasión en mi regazo.

Soy Gertrud, no dejaré que me extingas,

porque soy luz y soy fuego,

soy hogar y soy calor.

 

LOURDES Y YO_GRTRUD_06022014Hace muchos años que conocía Lourdes Ramírez Mota. Mis recuerdos son de la Facultad de Farmacia, aunque por aquel entonces nuestra relación no fue intensa. Luego emprendimos nuestra carrera profesional en el ámbito de la oficina de farmacia. A ambos nos apasionaba, pero también íbamos cada uno por nuestro lado.

Podríamos decir que nuestra relación no iba más allá de conocernos, hasta que entramos juntos si mi memoria no me traiciona, en el Consejo Rector de CECOFAR, la cooperativa de distribución farmacéutica. A partir de ahí fuimos forjando una amistad que creció con el paso de los años, a pesar de que mi presencia en aquel Consejo Rector se fuera difuminando conforme crecía mi apuesta por la Atención Farmacéutica.

Pero lo que nos unió más como amigos fue nuestro viaje a Argentina, por el que tantas explicaciones tuvimos que dar, no solo a nuestras parejas, sino a quienes nos recibían en Buenos Aires. Aquel viaje fue una experiencia maravillosa de amistad, de aprendizaje, de compartir. No puedo olvidar aquellas cervecitas con cacahuetes en la Plaza Borrego del barrio de San Telmo, que repito cada año que voy, ni nuestras cenas inolvidables con amigos como Andrés Barrado, Diego Chiapetta y Eduardo Lagomarsino,o la visita al cementerio de La Recoleta, cámara de fotos en ristre. Hay vidas, amigos y momentos que merecen la pena.

Por aquel entonces Lourdes ya había dado un giro importante en su vida. Había optado por su pasión, la fotografía, regresó a la Universidad y se formó en serio. En Argentina aprendí de su ojo de fotógrafa, a mirar. Es increíble lo que nos podemos perder sin saber aprovechar los ojos. Hoy es una artista impresionante, ponto va a grabar un corto en el cementerio, en el que sueño con echar una mano, y cada día está más joven, más guapa, más feliz, más profunda, más radiante, y nos ilumina a todos los que nos dejamos tocar por la energía que desprende. No había más que ver las caritas de su familia el día de la inauguración de la muestra. En especial me quedo con la de Gonzalo, su marido, pero en realidad eran todos.

Detrás de  sus pasos, he seguido yo, con un camino diferente y también con un progreso más tímido. El mundo farmacéutico se ha ido alejando progresivamente de mí y reorienté mi pasión por una práctica asistencial e la que creía y creo. Hoy está en la literatura.

Estos cambios hay mucha gente que no los entiende o no los quiere entender. En realidad solo los pueden comprender personas para las que, como Lourdes o para mí, es la pasión la que mueve nuestras vidas. Hay motores distintos en la vida y cada cual decide el que quiere usar, pero no debemos obligar a los demás a que usen el nuestro ni lo contrario. Igual que a nosotros nos daría terror vivir en la rutina, ajenos a la creatividad, hay quien se siente mejor en ese tipo de espacios. No hay mayor mérito en una u otra forma de ser o de hacer; simplemente son tareas distintas las que estamos dispuestos a cumplir en la vida y nos hemos comprometido y arriesgado a cambiar en momentos en los que otros cuentan con los dedos de las manos los años para la jubilación.

El pasado jueves 6 de febrero Lourdes y yo nos encontramos en la inauguración de su exposición fotográfica. Me sentí orgulloso de ser su amigo, y aún más cuando tuvo la osadía de asumir el riesgo de pedirme que yo le escribiera el texto de presentación de ese mundo de Gertrud que con tanta maestría había explorado.

Ojalá que repitamos muchas experiencias como esta. Ayer me decía una amiga que yo era un privilegiado por entusiasmarme lo que hacía. Yo le contesté:

— Te equivocas, a mí no me entusiasma mi trabajo, sino que yo hago que me entusiasme lo que hago.

Es una forma de estar en el mundo, y estoy feliz de compartirla con mi amiga Lourdes. Nuestro privilegio es habernos conocido.

No os perdáis esta exposición, en la antigua calle de El burro, hoy Alonso el Sabio, en el número 4.

http://escueladefotografia.blogspot.com.es/2014/02/el-mundo-de-gertrud-de-lourdes-ramirez.html

Gracias, Lourdes, por darme la posibilidad de aprender tanto de alguien como tú.

FOTOS:

1. TITANIA o los sueños.  2011. Fotografía digital.

2. GERTRUD.  2012. Fotografía digital.

3. NIX Diosa de la noche. 2012. Fotografía digital.

4. NINFA ECO La voz y la poesía.  2013. Fotografía digital.

5. AFRODITA La belleza frente a exigencias actuales.  2009. Fotografía digital.

6. GEA La diosa tierra.  2012. Fotografía digital.

7. ASTARTÉ Madre naturaleza y fertilidad. 2009. Fotografía digital.

8. BRIGHID Diosa  Mujer culta y profesional.  2010. Fotografía digital.

9. BRIGIDA Diosa luchadora.2012. Fotografía digital.

10. HESTIA Diosa del hogar.  2013. Fotografía digital.

11. CERES Diosa de las cosechas. Sevilla 2012

12.  ELENA DE SHALLOT Miedos.  2013. Fotografía digital.

13. HAMACA Y CAÑA. Soledad 2012.Fotografía digital.

14. EL HOGAR.  2012. Fotografía digital.