JACARANDAS

20150430_162320Las jacarandas más impacientes han comenzado a florecer en la ciudad de Sevilla. Como cada mes de mayo, muchas avenidas y parques de la ciudad se teñirán de morado gracias a las delicadas campanas que cuelgan de sus ramas.

La jacaranda feminizó su nombre cuando llegó a España. En América sigue siendo el jacarandá. Como en Sevilla, resulta hermoso ver calles y avenidas de Buenos Aires, o de tantas ciudades americanas, adornadas por ese bellísimo árbol que allá regala sus flores por el mes de noviembre.

Los conquistadores trajeron sus semillas en los barcos a orillas del Guadalquivir. Acá se sembraron y se aclimataron, como tantas plantas americanas, y encontraron en una ciudad como esta, afligida por recuerdos de su grandeza, el lugar ideal para soportar la melancolía de su exilio.

Sin embargo, el jacarandá, la jacaranda continúa siglos después sin soportar la nostalgia de su tierra americana. Por eso en Sevilla florece ahora, durante su primavera, para agradecer a la tierra que la acoge, y en noviembre, en la primavera de sus añoranzas, para no olvidar nunca de donde vino. Y de paso, alegra la vista a los sevillanos que, como las jacarandas, continúan aferrados a un tiempo que ya no volverá.

Dedicado a Rosa, que me contó la historia en su maravillosa Libería Yerma