HISTORIAS DE ALLÍ

2014-04-30 17.57.56En estos días he comenzado a entrevistar a mujeres de un barrio deprimido de mi ciudad. Llevo dándole vueltas a un asunto que ojalá fuese el eje central de una próxima novela. Voy dando como palos de ciego en busca de la historia, tratando de que alguna de ellas me dé las claves de lo que en realidad quiero contar.
El barrio es un lugar al que poca gente quiere entrar y del que muchos quieren salir. Aislado del mundo, en una especie de vacuola poco permeable, este suburbio de mi ciudad en el que el desempleo llega hasta a niveles del 70 %, no deja de sorprenderme.
Viven allí personas a las que alguna vez les dieron un pisito. Venían de corrales y casas de vecinos, de chabolas y toldos en descampados, que ocupaban terrenos de interés inmobiliario. Vivían en casa con pozos ciegos, con bombas de agua en los patios. Hijas de lateros, de afiladores, de gitanos encarcelados, lavaban de niñas la ropa en casa de un policía, trabajaban de internas en casas bien de la ciudad.
Una de ellas me dijo que no sabía dónde vino al mundo:

Yo no nací en ningún sitio,
porque los gitanos siempre íbamos de un lado para otro.

Otra era hija de un gitano de familia con dinerito y una paya, pero que se quedaron sin nada por el dichoso casamiento. También había a quien le crió su abuela porque sus padres estaban presos por la política. Por la política de unos civiles que no podían ver a los gitanos y tenían el régimen y la excusa perfecta para ponerlos entre rejas.
Hoy sus hijos son electricistas, albañiles, camareros. Muchos están parados y han vuelto a las casas de sus padres y sus abuelos, a los pisitos que les dio Franco allá por los años 70 del siglo pasado, los socialistas veinte años más tarde, para que abandonasen sus barrios de origen y otros se enriqueciesen haciendo pasar la piqueta por aquellas casas viejas y erigiendo altares de ocho o más plantas al Dios especulación, el único Dios en el que esos otros creen.
Aquellos niños que hoy son adultos sin trabajo jugaban en descampados junto a las tapias del cementerio. Alguno se trajo a su casa la dentadura, o el brazo de alguno de los muertos cuyo nicho había caducado, cuyos restos eran arrojados por los sepultureros al otro lado de las cercas del camposanto.
A muchas de ellas sus maridos no les dieron buena vida. Como aquel que bebía y se iba de putas cada vez que le daba la gana, u otro al que su mujer le tiró la freidora con aceite caliente para evitar que le pegara.
A pesar de todo, la mayoría coincide en que lo mejor del barrio son sus vecinos. Contrariamente a lo que los de fuera pensamos, se llevan muy bien con sus vecinos, con los de su plazoleta.
La plazoleta ha sustituido al corral antiguo. Se sientan a charlas en los portales y conservan tradiciones de cuando vivían en los corrales de Triana o San Bernardo, como celebrar las cruces de Mayo, aunque quizás hayan sustituido la del Santísimo por Halloween. Aunque quizás los móviles hayan sustituido a otros juegos infantiles y ya no jueguen las niñas a la comba ni se les escuche cantar aquello de:

Viva la media naranja,
viva la naranja entera.
Vivan los guardias civiles
que van por la carretera…

Su aislamiento geográfico, al final de la ciudad, incomunicado por unas vías del tren que el Ayuntamiento socialista dejó como único lugar sin soterrar de toda la ciudad, hizo del barrio un lugar excepcional para cobijo de delincuentes, esos que tendrían que marcharse si algún día los de aquí dejásemos de cercar a los de allí. Porque parece que nunca vamos a permitir que deje de haber un aquí y un allí.
Quién quiere un cambio, a quién le preocupa. Por eso la única solución que algunos habitantes solo es esta:

Yo le pido a Dios que me toque la lotería,
para poder comprarme un pisito y volver a mi barrio.

Así escribimos la historia de esta ciudad del último siglo. Todos jugamos al trile. Los ricos, al trile de la especulación inmobiliaria; los pobres, al trile con los dados en la calle Sierpes si no vienen los guardias. Y los de en medio, acarajotados, continuamos mirando al cubilete que nos han presentado los que han dirigido con democracia o sin ella, que han hablado en nombre de muchos, pero que al final siempre han beneficiado a los mismos.
Por eso me quedo siempre con ellas, aunque la historia de exclusión les esté comenzando a robar lo que nunca creyeron que iban a perder: los recuerdos.

PHILOMENA

PHILOMENALa última película de Stephen Frears me ha gustado mucho. Philomena trata la historia de Philomena Lee, interpretada por una fantástica Judi Dench.

Una joven adolescente queda embarazada y sus padres la internan en un convento católico, en el que dará a luz a un hijo y trabajará para las monjas a cambio de su manutención. Cuando el niño, Anthony, tiene unos tres años de edad, las religiosas lo entregan en adopción a un matrimonio norteamericano. Philomena no destapa la historia hasta el día en el que su hijo Anthony cumpliría cincuenta años, en 2002. Ese día se lo confiesa a su hija, que contacta con un periodista fracasado, expulsado como asesor del Partido Laborista británico, Martin Sixsmith, aquí interpretado por Steve Cooghan, el cual inicia la búsqueda de Anthony contratado por una publicación sensacionalista.

En estos últimos años se ha tomado una gran conciencia sobre el tema de los niños robados por religiosas católicas en España, aunque estos casos han sido aún más graves si cabe, por haber sido dados por muertos y entregados luego a padres adoptivos. Es de triste recuerdo también lo ocurrido en Argentina durante la dictadura militar, en la que hijos de desaparecidos los acogían matrimonios afectos al régimen. La primera pregunta que me hago al ver la película es el por qué de que estos hechos hayan ocurrido en el seno de la iglesia católica y no en otras iglesias cristianas.

Es probable que la adopción de niños en riesgo de exclusión pudiera tener un fundamento. De hecho, las adopciones son así. Pero por qué saltarse todas las normas éticas habidas y por haber es algo que se me escapa. Esa superioridad moral que se arrogan muchos religiosos y religiosas aún hoy, que se convencen de su verdad y de lo que ellos creen que hay que hacer, para imponérselo a los que tienen alrededor. Ese fin que justifica los medios, unos medios con frecuencia atroces para unos fines en los que solo ellos creen.

Recuerdo el caso que me contó una señora en el Polígono Sur de Sevilla. Llevaba una vida desastrosa. Sus hijas las internaron en un colegio de monjas y ella las veía los fines de semana. Un día llegó y sus hijas ya no estaban. Y no volvió a verlas hasta que muchos años después su búsqueda incesante dio sus frutos. Hoy sigue viviendo de las limosnas que le entregan a la puerta de una iglesia sevillana, pero nunca olvidará cómo se las arrebataron.

Me gusta mucho el planteamiento que se hace en la película porque en mi opinión hace una crítica muy dura sin caer en maniqueísmo. Creo que hay un respeto importante por la mayoría de edad del espectador, por presentar unos hechos, unos cuestionamientos, unos conflictos, ante los que el público debe reflexionar y adoptar una postura. Ni el director ni el guionista nos tienen que dar lecciones, sino que nos deben abrir una puerta a la reflexión. Y eso no es incompatible con tomar una postura firme y convencida ante los hechos que se plantean.

La dualidad creencia- increencia de los dos protagonistas me parece muy interesante, así como el poder del perdón. Sigo creyendo que a quien más beneficia el perdón es al que perdona y la mayor humillación que sufre la religiosa que urdía aquellas adopciones lucrativas, fue la de sentirse perdonada. Interesante, en una España en la que el castigo, la cárcel, se clama muchas veces como venganza en lugar de como forma de resarcimiento social, de oportunidad para rescatar a la persona que hizo daño.

Echo en falta un mayor dibujo del personaje de Martin Sixsmith. Creo que era compatible con centrar la historia en la auténtica protagonista, Philomena. Pero ese perfil de metepatas, de falta de formas y de pelea con la vida, quizás hubiera merecido algún detalle más.

En resumen, una muy buena película, a la que hay que llegar desprovisto de planteamientos previos, para dejarse influir por lo que se plantea y sacar nuestras propias, las de cada uno, conclusiones.

La imagen que ilustra fue obtenida de www.filmaffinity.com

DE QUIÉN ES EL SISTEMA SANITARIO

Artículo publicado en Diario de Sevilla, el 11 de marzo de 2014, en su página 20:

http://www.diariodesevilla.es/article/opinion/1727028/quien/es/sistema/sanitario.html

quien-se-ha-llevado-mi-quesoEl próximo sábado 29 de marzo, la Sociedad Española de Optimización de la Farmacoterapia (SEDOF), celebrará su IV Escuela en el barrio sevillano del Polígono Sur, tristemente conocido como las Tres Mil Viviendas. El Centro Don Bosco de los Salesianos acogerá amablemente a esta joven sociedad científica, que aún no tiene dos años de edad, lo que representa un hito en la historia de este barrio tan lleno de vida como señalado por los prejuicios. También se contará con el apoyo de Caritas de la Parroquia Jesús Obrero, en la que desde hace más de ocho años se desarrolla un proyecto pionero de apoyo económico, sanitario y psicosocial  a los usuarios de medicamentos del barrio.

SEDOF nació con el objetivo de agrupar profesionales de la salud concienciados e implicados en la necesidad de mejorar los resultados en salud de los medicamentos, mediante la implantación de Unidades de Optimización de la Farmacoterapia en el sistema sanitario y no cuenta con otro sustento económico que el de las cuotas de sus socios.

En España existe todavía una limitada sensibilización con los problemas que producen los medicamentos, a pesar de los estudios que demuestran que solo cuatro de cada diez medicamentos prescritos alcanzan las metas terapéuticas deseadas. Es decir, a día de hoy, el medicamento es más un problema que una solución. Y no, no son las reacciones adversas las únicas responsables, ya que estas tienen que ver solo con el 13% de los problemas; tampoco es el incumplimiento terapéutico, al que se le imputan el 6% de los fallos de la farmacoterapia. La realidad es mucho más compleja, y de ello no tienen culpa los médicos cuando prescriben, ni la industria farmacéutica, que fabrica medicamentos de calidad. Se debe a la ausencia de profesionales que gestionen de forma integral una farmacoterapia muy compleja en pacientes polimedicados y pluripatológicos, que utilizan muchos medicamentos que comparten vías metabólicas comunes y que a menudo interfieren en la consecución de los resultados deseados.

El mal resultado de los medicamentos tiene consecuencias importantes sobre la salud de los pacientes y también sobre la salud económica de quien provee la atención sanitaria y social de estos, que en España, hay que recordarlo, es el estado: utilización de más medicamentos, bajas laborales, ingresos hospitalarios, jubilaciones anticipadas por enfermedad…Unos costes enormes, que doblan al menos los que provoca el gasto farmacéutico, y evitables en gran parte si se contasen con estos mecanismos de contrapeso que suponen las Unidades de Optimización de la Farmacoterapia.

Los resultados en Estados Unidos de estas unidades son espectaculares, con un ahorro medio de 2.500 euros al año por paciente atendido. Esto supone que los ahorros producidos atendiendo treinta pacientes al año, menos de tres pacientes al mes, pagarían los costes del profesional que los asistiera. Si se tiene en cuenta que la capacidad de atención es lógicamente muy superior, el ahorro producido subsiguiente iría íntegramente a las arcas del proveedor del servicio, es decir, el estado; es decir, a su bolsillo y al mío.

Estas Unidades se están implantando con éxito en Estados Unidos, en un sistema sanitario muy caro, gestionado por aseguradoras privadas, pendientes de reducir costes para otorgar más beneficios a sus accionistas y de captar clientela con servicios que las diferencien. Sin embargo, en España, un país en una profunda crisis económica y que fue pionero en Europa en la sensibilización con estos nuevos sistemas de gestión y en la formación de profesionales, sigue sin haber interés por parte del estado en implantar este tipo de servicios. Me duele pensar que esto se debe a que el estado, en lugar de ser de todos, sencillamente no es de nadie.

ANDALUCES, LEVANTAOS

2014-02-28 12.46.46Viernes 28 de febrero de 2014. Día de Andalucía. Subo a la azotea a colgar ropa. La mañana se ha levantado soleada, anunciando una primavera que se aproxima y que a Andalucía llega antes que a cualquier lugar del resto de Europa. Abro la puerta y me encuentro con esto. No sé si es una sábana, una colcha, una gigantesca toalla, pero de lo que sí que estoy seguro es que está donde no tiene que estar. Porque yo vivo en un edificio de viviendas y no en sede alguna del Servicio Andaluz de Salud. Un vecino se ha apropiado de algo que no es suyo sino de todos, que no lo ha pagado él sino entre todos. Y lo que es peor, lo seca a la vista de todos. Nada teme.

No sé quién será el que ahora utiliza esta prenda que se pagó para que la pudiera usar quien la necesitara y no el que se la llevase a su casa. Posiblemente sea alguien que en una barra con sus amigos se queje de lo que roban los políticos. De esos que dicen que estamos gobernados por una panda de chorizos que no tienen vergüenza; que todos los políticos son iguales, que esta democracia es una puta mierda; que tenemos lo que nos merecemos. Quizás sea alguien que haya puesto esa excusa para también llevarse lo que se cree merecer, que haya dicho que si los otros roban yo también puedo llevarme esto a mi casa, aunque, sabiendo cómo son las habitaciones de nuestro edificio, no exista posibilidad de extender esa pieza en ningún lugar sin antes doblarla al menos cuatro veces.

Creo que tengo un vecino muy cutre y bastante desahogado y que ha colgado sobre un alambre su conciencia como andaluz. La tiene entre alfileres…de la ropa.

Quizás mi vecino piense que hay que privatizar la sanidad, porque si no, no funciona; que los funcionarios son unos vagos que están todo el día rascándose la barriga y que la policía atrapa a los chorizos para soltarlos a los cinco minutos, porque la justicia es un cachondeo. Puede que se le llene la boca de vivas a España porque el invento de las autonomías solo ha servido para que una buena panda de politiquillos  se suba a un puesto que no existiría si  este país fuera uno y grande, aunque no importase que no fuera libre.

Este vecino le da la razón a quienes piensan que los andaluces somos parásitos de España (Madrid) y Europa; a quienes se apropian de nuestra cultura para su marca España, a quienes expolian nuestras costas y nuestras tierras y solo nos otorgan el papel de camareros o el de bufones.

Así seguiremos hasta que queramos. Con gente como mi vecino representando quiénes somos los andaluces. Y esto ha pasado el día de Andalucía, cuando ha llegado el cadáver de Paco de Lucía a nuestra tierra, cuando sigo dándome cuenta de que unos carecemos de conciencia de pueblo y otros de escrúpulos.

I LOVE ESTADO. AND YOU?

Sociedad civilPatricia Flores, viceconsejera de Asistencia Sanitaria en la Comunidad de Madrid, afirma que no tiene sentido que un enfermo crónico viva gratis del sistema sanitario. Estas declaraciones no son nada inocentes, pues encierran un modelo de entender el estado, que va mucho más allá de una mera elucubración sobre qué tipos de prestaciones sanitarias deben ofrecerse.

El estado moderno no es una bandera o un territorio geográfico; es un modelo de convivencia, una manera de relacionarse y vivir juntos entre sus pobladores, de poder conseguir un grado de bienestar que sería muy difícil de obtener cada uno por su lado, por mucho poder económico o político que se tuviera. Y por eso el estado moderno tiene que ser necesariamente democrático y todos debemos de contribuir a su sostenimiento.

No encuentro modelo de convivencia más perfecto que el que puede garantizar un estado, aunque como organización sustentada y gobernada por seres humanos, corre el riesgo de utilizarse en beneficio de unos cuantos. Pero esto no quita un ápice a la necesidad de esa estructura, sino que lo que nos indica sobre todo es la necesidad de reforzar sus estructuras y los organismos de contrapeso: una sociedad civil fuerte, organizada, atenta y beligerante contra toda posibilidad de corrupción o de abuso por parte de quienes ostenten el gobierno.

Como ciudadanos que formamos parte del estado, debemos decidir qué aspectos nos parecen básicos, importantes, para entregar su manejo y gobierno a una estructura como la del estado. La salud, a pesar de lo que diga la vicenconsejera madrileña, parece que es un aspecto clave. La salud en un país depende de la salud de cada uno de los ciudadanos que conviven en ese país y no de la capacidad económica de cada uno de sus miembros. La persona más rica del Congo tiene peores expectativas de salud que un oficinista inglés y eso tiene que ver con el entorno sanitario y no con lo que cada uno pueda pagarse. Tener una salud pública fuerte es beneficioso no solo para el enfermo, sino también para el que está sano, y que esa tarea la tutele y la salvaguarde el estado, es decir, la mantenga a través de los impuestos que sus ciudadanos pagan para contribuir al sostenimiento de las áreas básicas, parece suponer un adelanto como civilización; gestionarlo desde lo privado, y en eso da igual que sea en relación directa de los ciudadanos con empresas que ofrecen ese tipo de servicios, o mediante la gestión privada de los recursos públicos, es un atraso, además de mucho más caro, como demuestran los porcentajes de Producto Interior Bruto que diferentes países con diferentes modelos de atención sanitaria destinan a sanidad.

Al igual que la sanidad, hay otros pilares básicos del estado que debe garantizar un estado evolucionado. Por ejemplo, la educación, la justicia, la información, y no solo la defensa frente al enemigo exterior que marca un modelo de estado basado exclusivamente en el poder sobre un territorio y en la defensa de sus símbolos.

El estado debe garantizar igualdad de oportunidades para sus ciudadanos y para ello el acceso a la educación se antoja básico y es el único camino hacia la excelencia que no genera desigualdad. Asimismo, una justicia accesible a todos los ciudadanos, independiente del poder del estado pero siendo parte de este, es esencial para ejercer el contrapeso necesario y obligado que la sociedad civil debe ejercer como vigía ente cualquier abuso. La educación es una vía básica contra la desigualdad social, esa cuyo crecimiento gracias a los modelos neoliberales y contrarios a este modelo de estado tanto daño está haciendo. La desigualdad no solo empobrece económicamente, sino también social y culturalmente, y ello provoca un descenso en la calidad democrática del estado, con el riesgo creciente de debilitarlo frente a los populismos y convertir la democracia en algo meramente decorativo.

Un estado fuerte necesita sostenerse a través de las contribuciones que sus ciudadanos deben ofrecer. No es posible un estado sin ingresos, y esos ingresos, o esos pagos que deben realizar sus ciudadanos, han de verse como la contribución necesaria para conseguir que esos anhelos se conviertan en derechos de todos los ciudadanos. Y por tanto, la sociedad debe también generar una conciencia de corresponsabilidad a la hora de contribuir a esa estructura, cuyo objetivo necesario debe ser el beneficio de todos.

Es importante una reflexión sobre la forma de realizar esas aportaciones. En España, el 71% de los ingresos tributarios del estado lo realizan los ciudadanos particulares, mientras que la contribución de las empresas es de solo el 12%. Los riesgos además de aquellos es muy superior en estos momentos, ya que un traspiés del ciudadano le produce directamente la pérdida de su patrimonio, no hay más que ver la ingente cantidad de desahucios que ha habido y continúa habiendo en este país, y los continuos rescates que se han hecho y continúan haciendo a empresas como los bancos o la próxima de Sacyr para que entre todos paguemos la construcción del canal de Panamá y luego ellos se queden con los beneficios.

Que un estado se gestione mal no debe implicar su destrucción; que los políticos que dirigen ese estado sean calamitosos no debe implicar otra cosa que la necesidad de sustituirlos; que crezca la animadversión a los políticos y que de ello se beneficien partidos políticos carentes de ideología, lo que demuestra es la necesidad de progresar y trabajar por la salud democrática de este país y el reforzamiento de su sociedad civil.

Necesitamos reforzar el estado y en estos momentos estamos haciendo justo lo contrario. Y para ello hay que acercar el poder y la responsabilidad a los ciudadanos. El federalismo, como modelo de asunción de responsabilidades propias y de solidaridad con los demás, parece el camino a seguir. Aunque eso da para una reflexión tan amplia como esta. Una reflexión que  Patricia Flores no creo que esté dispuesta a realizar.

La imagen se extrajo de http://www.claroscurosocial.bligoo.com

EL SEÑOR NOS VA A AYUDAR

Hace unos años escuché a un chico camerunés su odisea de siete años. Porque pasaron siete años desde que salió de su tierra y logró entrar en Europa. Su historia me impresionó y motivó que escribiera este relato, que se centra en los momentos finales. Lo que ha sucedido en estos días me ha traído a la memoria aquel día en que lo escuché. Quizás sea el momento de darle más extensión y más voz a las miles de historias de estas gentes. Al menos, aquellas a las que el mar no se tragó o ningún temeroso guardián de occidente contribuyó a arruinar. Dedicado a ellos.

NÁUFRAGOSProspère se levantó en la puerta de la Mezquita de Fnideq. Por el paseo marítimo, se aproximaba su amigo Samuel. Chocaron sus manos derechas al saludarse.

   ― ¿Todo bien, Samuel?

   ― Más o menos. ¿Cómo te está yendo a ti hoy?

   ― No muy bien. Hoy no llevo más de veinte dirhams.

   ― Prospère, mi amigo. Debes volver a salir conmigo a dar una vuelta.

   ― No, Samuel. Ya no quiero robar más. He llegado hasta aquí, estoy a las puertas de Europa, y no quiero acabar en una cárcel marroquí.

  Samuel y Prospère se pusieron a caminar por el paseo marítimo, aprovechando que el atardecer aliviaba el calor de finales de julio. El viento de Levante contribuía a refrescar la temperatura, y el oleaje traía un olor intenso a salitre, y a las algas que la bajamar iba dejando.

   ― Prospère, llevamos más de tres meses aquí. Y todavía no tenemos plan. Es imposible entrar en Ceuta,

   ― Samuel, vamos a esperar. Dios nos va a ayudar.

  ― ¿Cómo que nos va a ayudar? ¡Prospère! Si ni siquiera este Dios es el nuestro. Tú y yo somos cristianos. Nuestro Dios se quedó en Camerún.

   Bajaron a la playa. A pesar de que el calzado que llevaba era muy viejo, Prospére se lo quitó antes de meter los pies en el agua. El frescor alivió sus pies encallecidos y doloridos. Samuel solo se quitó los zapatos después que se le mojasen y la arena entrase en ellos.

  ― ¿Qué piensas hacer con esos veinte dirhams? ¿Crees que vas a comer siempre de limosnas?   ― Samuel se agachaba e introducía su cabeza bajo la de su amigo, que miraba al suelo.

  ― No voy a volver a robar, Samuel. Lo que hice mal, ya está hecho. Yo sé que Dios me va a ayudar.

  Se sentaron delante del mar, a ver cómo las aguas se tragaban el sol en el horizonte. A lo lejos de la costa escarpada, se imaginaba Ceuta. Samuel se echó para atrás sobre la arena, con las manos en la nuca. Prospère tiraba piedras al agua.

  ― Tú confías en Dios, Prospère; yo confío en ti, amigo.

  Chocaron las manos y se abrazaron, y continuaron en dirección a la calle donde solían dormir. Antes, gastaron en comida los veinte dirhams que había conseguido Prospére mendigando a la puerta de la mezquita.

                                                                          *****

 Serían las tres o las cuatro de la madrugada cuando Prospère se despertó. Samuel dormía tranquilo a pocos metros de él. No se oía un alma por la calle, salvo ladridos de perros callejeros y alguna gata en celo. Prospére miraba las estrellas. Comenzó a llorar.

   ― Señor, no puedo más.

   ―….

   ― Señor, ¿qué he hecho, en qué te ofendí? No puedo más, Señor.

   ―…

  ― Cuando he podido llamar a mi familia, me piden que resista, que estoy cerca, que tiene que haber una solución. Pero yo no puedo más, Señor. Te pido que me ayudes.

                                                               ****

  A primeros de septiembre,  Prospère continuaba mendigando a las puertas de la mezquita. Los días se iban acortando. Muy pronto llegaría el otoño y sería mucho más difícil poder pasar a Ceuta. Hacía ya dos años que nadie lo había conseguido.

  Una señora bien vestida se acercó a Prospère. Traía una bolsa de plástico en sus manos.

  ― Hola, muchacho. Te traigo esto. Ha pasado el verano y mi hijo ya no lo quiere. Quizás tú puedas darle alguna utilidad.

  Prospère miro dentro de la bolsa. Era una prenda naranja, con unas piezas rectangulares duras. Al sacarla de la bolsa, vio que era un chaleco salvavidas.

  ― Que tengas un buen día ― se despidió la señora alejándose de la mezquita.

   Prospère se levantó de inmediato y fue a buscar a Samuel. Cuando le encontró, se acercó a toda prisa, conteniendo los gritos con los que le quería anunciar la noticia:

   ― Samuel, Samuel. El Señor nos ha ayudado. Ya sé cómo nos vamos a ir. Vamos a entrar a nado en Ceuta. El Señor nos va a ayudar.

   ― Tendrás que ir tú solo, Prospère. Tú sabes que yo no sé nadar. Y tenemos solo un chaleco.

   ― Vamos a intentar reunir dinero para uno, Samuel. Aún queda tiempo para conseguir para un chaleco.

                                                              ****

   Los dos amigos se pusieron a mendigar. Pasaban los días y no conseguían suficiente para uno.

   ― Hace dos años que nadie entra en Ceuta por mar.

   ― No te preocupes, Samuel. El Señor nos va a ayudar.

   Era mediados de septiembre cuando se acercan a las playas que hay junto a la frontera. Ese día, el viento estaba en calma. Estaban listos para zarpar. Al caer la noche, Prospère se pone el chaleco salvavidas. También se amarra una soga a la cintura, que va atada a una rueda de camión, que hace de flotador para Samuel. Tienen que salir nadando mar adentro, para evitar las luces de los guardacostas españoles. Deberán ir nadando rodeando las luces. Con los brazos abiertos entonan una oración, que apenas se nota en los labios. Prospère comienza a nadar.

   ― El Señor nos va a ayudar.

INFO FARO EN LA IV ESCUELA SEDOF

???????????????????????????????La Junta Directiva de SEDOF acordó conceder una beca de inscripción a un miembro latinoamericano de INFO FARO para participar en la IV Escuela SEDOF que tendrá lugar en Sevilla.

INFO FARO es un colectivo latinoamericano de profesionales de la salud interesados en el diálogo enriquecedor entre la salud y en la cultura, abiertos a nuevas formas de atención a la salud más holistas, vinculadas de manera indefectible a la persona y su desarrollo integral como objetivo final.

Con acciones como esta, SEDOF no solo desea colaborar en el desarrollo de nuevos profesionales latinoamericanos que desarrollen prácticas asistenciales tan humanizadas como la optimización de la farmacoterapia. En SEDOF estamos convencido que la mutua colaboración y compartir experiencias exitosas, en un diálogo constante entre lo construido y lo que queda por construir, sin olvidar los errores cometidos, conforman el camino para realizar tareas transformadoras del ámbito sanitario.

Porque SEDOF tiene mucho que enseñar, pero también bastante que aprender. Todos debemos reconocer que el extraordinario conocimiento científico desarrollado en España en torno a al Atención Farmacéutica, luego denominada Seguimiento Farmacoterapéutico y más tarde Optimización de la Farmacoterapia, tiene experiencias palpables, reales y exitosas, en el ámbito latinoamericano.

La Unidad de Optimización de la Farmacoterapia implantada en Rosario (Argentina), con el apoyo del Colegio de Farmacéuticos, es un proyecto que sin duda va a extenderse por el resto del país, y muy probablemente en el ámbito latinoamericano. Lamentablemente, estas experiencias distan mucho todavía de ser implantadas en un país como España, en el que la falta de valentía institucional para abordar estos retos, lleva impidiendo décadas el desarrollo de una práctica asistencial tan necesaria. Por eso para SEDOF estrechar lazos con países hermanos no es una opción, sino una necesidad, para poder continuar desarrollando sus fines en un escenario tan complicado como el español.

Bienvenido Info Faro a estas jornadas de trabajo, en las que los pacientes son el fin y el motor de nuestro aprendizaje, y en las que también hemos apostado por realizarlas en un entorno social complicado, en uno de los barrios marginales de una ciudad como Sevilla, para acompañar y aprender de las gentes que lo habitan. Ojalá sirva para construir una práctica que tanto bien puede hacer a nuestros países. El esfuerzo y el desafío en ciernes, merecen la pena.

PATRIAS

ESPAÑAPerdona, pero no entiendo tu concepto de patria. Me hablas de que la unidad de lo que tú llamas patria no se puede cuestionar, de la Constitución como Sagrada Escritura que jamás puede estar en tela de juicio. Igual que te refieres a la economía, a tu particular concepto de economía―porque para ti no existen otros―, como el único punto de partida posible para aplicar la lógica deductiva.

Te llenas la boca de la palabra patria, pero únicamente entiendes la tuya como legítima. No aceptas que te lleven la contraria en esto, que haya quien piense que puedan existir otras. Es la tuya la que quieres imponer a los demás porque así lo dice la ley. Entiendes la ley además como algo inamovible. Venías de dictaduras, aceptaste a regañadientes la democracia y hoy has aprendido a valerte de ella para tus fines. Por eso para ti la ley es el marco inamovible, tu particular evangelio que nos quieres imponer a los demás.

Te gusta tu patria así, te sientes orgulloso de sus hazañas, de sus emblemas, de sus tradiciones. Impasible el ademán ya están presentes en nuestro afán. Una patria en la que uno de cada cuatro hogares se encuentran en riesgo de pobreza, con quinientos desahucios diarios, un veintiséis por ciento de personas que no pueden trabajar y casi trece millones de ciudadanos en situación de pobreza o exclusión social. Una patria cada vez más desigual, apta para quien tiene dinero aunque lo haya evadido, una patria buena para quien se porta bien, según tu concepto de bondad por supuesto.

Una patria con menos filosofía y más religión, apta solo para triunfadores. Una patria abierta al mundo para que por allí salgan aquellos que no dan la talla. Una patria que expulsa a quienes no entran dentro de tus reglas. Una patria feliz de que te puedas buscar otra patria si en la suya no cabes, y que te da el derecho a decidir la que quieres para ti. Gracias a ella podrás ser brasileño o peruano, alemán o inglés, chino o japonés. Lo que quieras ser, aunque eso sí, solo tienes seis meses para arrepentirte.

No, no acabo de entender esa patria. Y verás, no es una cuestión de marco territorial, es mucho más de personas, de ciudadanos. Un concepto como el tuyo de patria me espanta, ya sea de tamaño XL o S. No se trata de eso. Se trata de quiénes son tus compatriotas, de tu concepto del bien común, de lo que te hace sentir feliz y orgulloso. No es cuestión de banderas, aunque alguna haya que nos dice que el poder es algo hereditario y me rebele contra eso. No me importa la bandera con la que te envuelves; me espanta lo que escondes tras de ella.

Lo siento, pero no puedo entender una patria que distingue entre diferentes tipos de ciudadanos, y en eso me da igual que se refiera a los que están dentro o a los que están fuera de lo que tú o cualquier otro le llame patria. Al fin y al cabo clasismo y racismo son aspectos que tienen mucho en común.

Y no acepto que me digas que no soy patriota. Lo que pasa es que has manoseado tanto la palabra que necesita un buen lavado. En frío, porque en caliente, se le corren a tu patria los colores.

La imagen que ilustra el post ha sido obtenida de la página http://www.incerba.com

LA POBREZA Y EL BANCO DE SANTANDER SUBEN

PIOBAROJANo sé si fue premeditado, pero después de escuchar en Televisión Española que la tasa de pobreza infantil llegó a España el 34%, casi el 60% si los padres no alcanzaron la educación secundaria, la siguiente noticia que apareció fue el 90% de incremento en los beneficios del Banco de Santander, 4.370 millones de euros, aunque en España decrecieran. Paralelamente, el señor de Guindos mandó a tomar por culo de nuevo la crisis, situando el crecimiento español próximo al 1% para el próximo año y el 0,2% para este último trimestre.

Cómo está creciendo este país, de qué forma está saliendo de la crisis, merece la pena llamarse gobierno de España a uno que solo gestiona y legisla para que los ricos se hagan más ricos y los pobres más pobres, aunque así cuadren las cifras macroeconómicas. Son algunas de las preguntas que me hago cuando leo estas noticias.

Me pregunto también si habrá todavía gente que crea a pies juntillas premisas absolutas como aquellas con las que nos han bombardeado el estado de bienestar, asimilándolo a un universo utópico que no podíamos alcanzar por su falta de sostenibilidad: privatizar para gestionar mejor los recursos y abaratar costes, hacer una reforma laboral para generar más puestos de trabajo, liberalismo para hacernos más libres, etc, etc.

Espero que cada vez haya más gente que se plantee si el estado es un órgano de gobierno para el bien común de todos, o solo de unos cuantos, si se tiene que preocupar porque sus ciudadanos sean más cultos, más sanos, más solidarios, más justos, o no es más que una institución- muleta al servicio de los poderosos.

Me espanta además que la contestación interna en el Partido Popular venga por su ala derecha. Al parecer hay quien no tiene bastante y quiere más.

Si esta legislatura ha demostrado algo a las claras ha sido que nuestra democracia tenía muy débiles sus cimientos. Ojalá que los triunfos recientes de la sociedad civil nos hagan caer en la cuenta de que es urgente reforzarlos. Este país debe dejar de ser el cortijo de unos cuantos.

EL PP EXTERNALIZA A LASQUETTY

hastaluegolucasLasquetty ya está en la calle y las intenciones de privatizar la sanidad pública por parte del Partido Popular sufren un serio revés, ojalá que definitivo. Quizás sea el motivo por el que el antiguo director para España y Portugal del bancorroto Lehman Brothers y actual Ministro de Economía don Luis de Guindos, mandara a tomar por culo a un periodista a cuenta de la posible subida de la gasolina.

Esperemos que a partir de ahora dejemos de picar en el anzuelo de que la gestión privada de la cosa pública es más barata, más eficiente y mejor, y caigamos en la cuenta de que la sanidad pública es un derecho que los ciudadanos españoles hemos querido darnos, como consecuencia de decidir que todos cuidamos de la salud de todos y lo pagamos a través de nuestros impuestos, para que nadie muera o deje de tratar su enfermedad por cuestiones económicas. Una cuestión de civilización y no de negocio.

La sanidad pública es mucho más barata que la de gestión privada. Si no lo creen, basta buscar el porcentaje del PIB que gastan Alemania o Francia en sanidad y lo comparan con el de España. Ejemplo fehaciente de que las empresas exprimen al estado para hacer su negocio. La sanidad pública nunca es deficitaria ni insostenible, porque no da beneficios económicos ni puede darlos. Son nuestros impuestos los que la hacen posible.

De todas formas, no todo el monte es orégano y hay muchas cosas que mejorar en la sanidad pública. La multidisciplinariedad, la mejora de la atención primaria y la evaluación de nuevas tecnologías sanitarias eficientes, son buenos ejemplos.

Ha sido muy emotivo este triunfo del sentido común. Gamonal, Eurovegas, la readmisión de los interinos a la que los Tribunales han obligado a Cospedal…La democracia y la sociedad civil están aún vivas en este país, pero no hay que quedarse dormidos. Necesitamos fortalecernos, que los mimbres de nuestra sociedad civil sean más fuertes, que se pueda hacer política de todo pero que haya aspectos básicos intocables. Somos herederos de muchas generaciones de españoles que han pagado muy caro porque quienes hoy estamos aquí disfrutemos de conquistas que no nos han regalado.

Queda mucho por hacer, hay muchos frentes abiertos y esta gente no se va a quedar de brazos cruzados. Pero hoy nos podemos dar el gustazo de decir Bye- bye, Laquetty.  Porque no somos tan ordinarios como para decir lo mismo que de Guindos. Aunque lo pensemos.

La imagen utilizada para ilustrar ha sido obtenida de http://www.libreriaproteo.com