O ELLOS O NOSOTROS

Ruta de muerteY pasaron los días. De compungidos minutos de silencio a reuniones grandilocuentes. Resolver el problema de África se circunscribe en decidir si se envía una fuerza militar a bombardear los barcos en los que las mafias transportan emigrantes, en reforzar la vigilancia marítima, o en legislar para que los trámites de expulsión rápida sean más ágiles.

Nada se puede hacer contra la pobreza, contra las matanzas de índole religiosa, étnica, de género o de lo que sea. Nada se puede hacer contra gobiernos corruptos que se sientan sobre las riquezas naturales de sus países, para enriquecerse ellos a costa de empobrecer a sus ciudadanos malvendiéndolas a nuestros gobiernos cómplices. Nada se puede hacer porque eso significa que nuestros hijos llorarían mucho por no poder tener cada año un móvil más nuevo y más rápido; porque no podríamos tener esas amenas charlas de café ―tendríamos que volver al anís El Mono― y Marca, porque no tendríamos café. Ni tampoco Cola Cao. Dejaríamos de cantar lo de soy aquel negrito del África tropical a soy aquel blanquito de la Europa Septentrional. Y eso no gusta.

Bombardeemos, vallemos, hundamos y recemos. Sigamos rezando. No dejemos de rezar, ni de darnos golpes en el pecho. Ataquemos, no vaya a ser que suba la prima de riesgo. Ocupemos, no vaya a ser que los analistas financieros, esos gurús que mueven el mundo gracias a su economía fantasma, esos trileros cuyos dados cotizan en las más importantes bolsas del mundo, se vayan a enfadar con nosotros.

Esto es algo muy simple. Son o ellos o nosotros, no hay que darle más vueltas. Para que haya un rico tiene que haber un pobre, y yo no quiero comer mierda. Que la sigan comiendo otros, que ya están acostumbrados y tienen el estómago hecho a ello. El mío necesita omeprazol con la segunda loncha de jamón.

La foto se tomó de http://www.rtve.es 

HISTORIAS DE ALLÍ

2014-04-30 17.57.56En estos días he comenzado a entrevistar a mujeres de un barrio deprimido de mi ciudad. Llevo dándole vueltas a un asunto que ojalá fuese el eje central de una próxima novela. Voy dando como palos de ciego en busca de la historia, tratando de que alguna de ellas me dé las claves de lo que en realidad quiero contar.
El barrio es un lugar al que poca gente quiere entrar y del que muchos quieren salir. Aislado del mundo, en una especie de vacuola poco permeable, este suburbio de mi ciudad en el que el desempleo llega hasta a niveles del 70 %, no deja de sorprenderme.
Viven allí personas a las que alguna vez les dieron un pisito. Venían de corrales y casas de vecinos, de chabolas y toldos en descampados, que ocupaban terrenos de interés inmobiliario. Vivían en casa con pozos ciegos, con bombas de agua en los patios. Hijas de lateros, de afiladores, de gitanos encarcelados, lavaban de niñas la ropa en casa de un policía, trabajaban de internas en casas bien de la ciudad.
Una de ellas me dijo que no sabía dónde vino al mundo:

Yo no nací en ningún sitio,
porque los gitanos siempre íbamos de un lado para otro.

Otra era hija de un gitano de familia con dinerito y una paya, pero que se quedaron sin nada por el dichoso casamiento. También había a quien le crió su abuela porque sus padres estaban presos por la política. Por la política de unos civiles que no podían ver a los gitanos y tenían el régimen y la excusa perfecta para ponerlos entre rejas.
Hoy sus hijos son electricistas, albañiles, camareros. Muchos están parados y han vuelto a las casas de sus padres y sus abuelos, a los pisitos que les dio Franco allá por los años 70 del siglo pasado, los socialistas veinte años más tarde, para que abandonasen sus barrios de origen y otros se enriqueciesen haciendo pasar la piqueta por aquellas casas viejas y erigiendo altares de ocho o más plantas al Dios especulación, el único Dios en el que esos otros creen.
Aquellos niños que hoy son adultos sin trabajo jugaban en descampados junto a las tapias del cementerio. Alguno se trajo a su casa la dentadura, o el brazo de alguno de los muertos cuyo nicho había caducado, cuyos restos eran arrojados por los sepultureros al otro lado de las cercas del camposanto.
A muchas de ellas sus maridos no les dieron buena vida. Como aquel que bebía y se iba de putas cada vez que le daba la gana, u otro al que su mujer le tiró la freidora con aceite caliente para evitar que le pegara.
A pesar de todo, la mayoría coincide en que lo mejor del barrio son sus vecinos. Contrariamente a lo que los de fuera pensamos, se llevan muy bien con sus vecinos, con los de su plazoleta.
La plazoleta ha sustituido al corral antiguo. Se sientan a charlas en los portales y conservan tradiciones de cuando vivían en los corrales de Triana o San Bernardo, como celebrar las cruces de Mayo, aunque quizás hayan sustituido la del Santísimo por Halloween. Aunque quizás los móviles hayan sustituido a otros juegos infantiles y ya no jueguen las niñas a la comba ni se les escuche cantar aquello de:

Viva la media naranja,
viva la naranja entera.
Vivan los guardias civiles
que van por la carretera…

Su aislamiento geográfico, al final de la ciudad, incomunicado por unas vías del tren que el Ayuntamiento socialista dejó como único lugar sin soterrar de toda la ciudad, hizo del barrio un lugar excepcional para cobijo de delincuentes, esos que tendrían que marcharse si algún día los de aquí dejásemos de cercar a los de allí. Porque parece que nunca vamos a permitir que deje de haber un aquí y un allí.
Quién quiere un cambio, a quién le preocupa. Por eso la única solución que algunos habitantes solo es esta:

Yo le pido a Dios que me toque la lotería,
para poder comprarme un pisito y volver a mi barrio.

Así escribimos la historia de esta ciudad del último siglo. Todos jugamos al trile. Los ricos, al trile de la especulación inmobiliaria; los pobres, al trile con los dados en la calle Sierpes si no vienen los guardias. Y los de en medio, acarajotados, continuamos mirando al cubilete que nos han presentado los que han dirigido con democracia o sin ella, que han hablado en nombre de muchos, pero que al final siempre han beneficiado a los mismos.
Por eso me quedo siempre con ellas, aunque la historia de exclusión les esté comenzando a robar lo que nunca creyeron que iban a perder: los recuerdos.

DE QUIÉN ES EL SISTEMA SANITARIO

Artículo publicado en Diario de Sevilla, el 11 de marzo de 2014, en su página 20:

http://www.diariodesevilla.es/article/opinion/1727028/quien/es/sistema/sanitario.html

quien-se-ha-llevado-mi-quesoEl próximo sábado 29 de marzo, la Sociedad Española de Optimización de la Farmacoterapia (SEDOF), celebrará su IV Escuela en el barrio sevillano del Polígono Sur, tristemente conocido como las Tres Mil Viviendas. El Centro Don Bosco de los Salesianos acogerá amablemente a esta joven sociedad científica, que aún no tiene dos años de edad, lo que representa un hito en la historia de este barrio tan lleno de vida como señalado por los prejuicios. También se contará con el apoyo de Caritas de la Parroquia Jesús Obrero, en la que desde hace más de ocho años se desarrolla un proyecto pionero de apoyo económico, sanitario y psicosocial  a los usuarios de medicamentos del barrio.

SEDOF nació con el objetivo de agrupar profesionales de la salud concienciados e implicados en la necesidad de mejorar los resultados en salud de los medicamentos, mediante la implantación de Unidades de Optimización de la Farmacoterapia en el sistema sanitario y no cuenta con otro sustento económico que el de las cuotas de sus socios.

En España existe todavía una limitada sensibilización con los problemas que producen los medicamentos, a pesar de los estudios que demuestran que solo cuatro de cada diez medicamentos prescritos alcanzan las metas terapéuticas deseadas. Es decir, a día de hoy, el medicamento es más un problema que una solución. Y no, no son las reacciones adversas las únicas responsables, ya que estas tienen que ver solo con el 13% de los problemas; tampoco es el incumplimiento terapéutico, al que se le imputan el 6% de los fallos de la farmacoterapia. La realidad es mucho más compleja, y de ello no tienen culpa los médicos cuando prescriben, ni la industria farmacéutica, que fabrica medicamentos de calidad. Se debe a la ausencia de profesionales que gestionen de forma integral una farmacoterapia muy compleja en pacientes polimedicados y pluripatológicos, que utilizan muchos medicamentos que comparten vías metabólicas comunes y que a menudo interfieren en la consecución de los resultados deseados.

El mal resultado de los medicamentos tiene consecuencias importantes sobre la salud de los pacientes y también sobre la salud económica de quien provee la atención sanitaria y social de estos, que en España, hay que recordarlo, es el estado: utilización de más medicamentos, bajas laborales, ingresos hospitalarios, jubilaciones anticipadas por enfermedad…Unos costes enormes, que doblan al menos los que provoca el gasto farmacéutico, y evitables en gran parte si se contasen con estos mecanismos de contrapeso que suponen las Unidades de Optimización de la Farmacoterapia.

Los resultados en Estados Unidos de estas unidades son espectaculares, con un ahorro medio de 2.500 euros al año por paciente atendido. Esto supone que los ahorros producidos atendiendo treinta pacientes al año, menos de tres pacientes al mes, pagarían los costes del profesional que los asistiera. Si se tiene en cuenta que la capacidad de atención es lógicamente muy superior, el ahorro producido subsiguiente iría íntegramente a las arcas del proveedor del servicio, es decir, el estado; es decir, a su bolsillo y al mío.

Estas Unidades se están implantando con éxito en Estados Unidos, en un sistema sanitario muy caro, gestionado por aseguradoras privadas, pendientes de reducir costes para otorgar más beneficios a sus accionistas y de captar clientela con servicios que las diferencien. Sin embargo, en España, un país en una profunda crisis económica y que fue pionero en Europa en la sensibilización con estos nuevos sistemas de gestión y en la formación de profesionales, sigue sin haber interés por parte del estado en implantar este tipo de servicios. Me duele pensar que esto se debe a que el estado, en lugar de ser de todos, sencillamente no es de nadie.

ANDALUCES, LEVANTAOS

2014-02-28 12.46.46Viernes 28 de febrero de 2014. Día de Andalucía. Subo a la azotea a colgar ropa. La mañana se ha levantado soleada, anunciando una primavera que se aproxima y que a Andalucía llega antes que a cualquier lugar del resto de Europa. Abro la puerta y me encuentro con esto. No sé si es una sábana, una colcha, una gigantesca toalla, pero de lo que sí que estoy seguro es que está donde no tiene que estar. Porque yo vivo en un edificio de viviendas y no en sede alguna del Servicio Andaluz de Salud. Un vecino se ha apropiado de algo que no es suyo sino de todos, que no lo ha pagado él sino entre todos. Y lo que es peor, lo seca a la vista de todos. Nada teme.

No sé quién será el que ahora utiliza esta prenda que se pagó para que la pudiera usar quien la necesitara y no el que se la llevase a su casa. Posiblemente sea alguien que en una barra con sus amigos se queje de lo que roban los políticos. De esos que dicen que estamos gobernados por una panda de chorizos que no tienen vergüenza; que todos los políticos son iguales, que esta democracia es una puta mierda; que tenemos lo que nos merecemos. Quizás sea alguien que haya puesto esa excusa para también llevarse lo que se cree merecer, que haya dicho que si los otros roban yo también puedo llevarme esto a mi casa, aunque, sabiendo cómo son las habitaciones de nuestro edificio, no exista posibilidad de extender esa pieza en ningún lugar sin antes doblarla al menos cuatro veces.

Creo que tengo un vecino muy cutre y bastante desahogado y que ha colgado sobre un alambre su conciencia como andaluz. La tiene entre alfileres…de la ropa.

Quizás mi vecino piense que hay que privatizar la sanidad, porque si no, no funciona; que los funcionarios son unos vagos que están todo el día rascándose la barriga y que la policía atrapa a los chorizos para soltarlos a los cinco minutos, porque la justicia es un cachondeo. Puede que se le llene la boca de vivas a España porque el invento de las autonomías solo ha servido para que una buena panda de politiquillos  se suba a un puesto que no existiría si  este país fuera uno y grande, aunque no importase que no fuera libre.

Este vecino le da la razón a quienes piensan que los andaluces somos parásitos de España (Madrid) y Europa; a quienes se apropian de nuestra cultura para su marca España, a quienes expolian nuestras costas y nuestras tierras y solo nos otorgan el papel de camareros o el de bufones.

Así seguiremos hasta que queramos. Con gente como mi vecino representando quiénes somos los andaluces. Y esto ha pasado el día de Andalucía, cuando ha llegado el cadáver de Paco de Lucía a nuestra tierra, cuando sigo dándome cuenta de que unos carecemos de conciencia de pueblo y otros de escrúpulos.

I LOVE ESTADO. AND YOU?

Sociedad civilPatricia Flores, viceconsejera de Asistencia Sanitaria en la Comunidad de Madrid, afirma que no tiene sentido que un enfermo crónico viva gratis del sistema sanitario. Estas declaraciones no son nada inocentes, pues encierran un modelo de entender el estado, que va mucho más allá de una mera elucubración sobre qué tipos de prestaciones sanitarias deben ofrecerse.

El estado moderno no es una bandera o un territorio geográfico; es un modelo de convivencia, una manera de relacionarse y vivir juntos entre sus pobladores, de poder conseguir un grado de bienestar que sería muy difícil de obtener cada uno por su lado, por mucho poder económico o político que se tuviera. Y por eso el estado moderno tiene que ser necesariamente democrático y todos debemos de contribuir a su sostenimiento.

No encuentro modelo de convivencia más perfecto que el que puede garantizar un estado, aunque como organización sustentada y gobernada por seres humanos, corre el riesgo de utilizarse en beneficio de unos cuantos. Pero esto no quita un ápice a la necesidad de esa estructura, sino que lo que nos indica sobre todo es la necesidad de reforzar sus estructuras y los organismos de contrapeso: una sociedad civil fuerte, organizada, atenta y beligerante contra toda posibilidad de corrupción o de abuso por parte de quienes ostenten el gobierno.

Como ciudadanos que formamos parte del estado, debemos decidir qué aspectos nos parecen básicos, importantes, para entregar su manejo y gobierno a una estructura como la del estado. La salud, a pesar de lo que diga la vicenconsejera madrileña, parece que es un aspecto clave. La salud en un país depende de la salud de cada uno de los ciudadanos que conviven en ese país y no de la capacidad económica de cada uno de sus miembros. La persona más rica del Congo tiene peores expectativas de salud que un oficinista inglés y eso tiene que ver con el entorno sanitario y no con lo que cada uno pueda pagarse. Tener una salud pública fuerte es beneficioso no solo para el enfermo, sino también para el que está sano, y que esa tarea la tutele y la salvaguarde el estado, es decir, la mantenga a través de los impuestos que sus ciudadanos pagan para contribuir al sostenimiento de las áreas básicas, parece suponer un adelanto como civilización; gestionarlo desde lo privado, y en eso da igual que sea en relación directa de los ciudadanos con empresas que ofrecen ese tipo de servicios, o mediante la gestión privada de los recursos públicos, es un atraso, además de mucho más caro, como demuestran los porcentajes de Producto Interior Bruto que diferentes países con diferentes modelos de atención sanitaria destinan a sanidad.

Al igual que la sanidad, hay otros pilares básicos del estado que debe garantizar un estado evolucionado. Por ejemplo, la educación, la justicia, la información, y no solo la defensa frente al enemigo exterior que marca un modelo de estado basado exclusivamente en el poder sobre un territorio y en la defensa de sus símbolos.

El estado debe garantizar igualdad de oportunidades para sus ciudadanos y para ello el acceso a la educación se antoja básico y es el único camino hacia la excelencia que no genera desigualdad. Asimismo, una justicia accesible a todos los ciudadanos, independiente del poder del estado pero siendo parte de este, es esencial para ejercer el contrapeso necesario y obligado que la sociedad civil debe ejercer como vigía ente cualquier abuso. La educación es una vía básica contra la desigualdad social, esa cuyo crecimiento gracias a los modelos neoliberales y contrarios a este modelo de estado tanto daño está haciendo. La desigualdad no solo empobrece económicamente, sino también social y culturalmente, y ello provoca un descenso en la calidad democrática del estado, con el riesgo creciente de debilitarlo frente a los populismos y convertir la democracia en algo meramente decorativo.

Un estado fuerte necesita sostenerse a través de las contribuciones que sus ciudadanos deben ofrecer. No es posible un estado sin ingresos, y esos ingresos, o esos pagos que deben realizar sus ciudadanos, han de verse como la contribución necesaria para conseguir que esos anhelos se conviertan en derechos de todos los ciudadanos. Y por tanto, la sociedad debe también generar una conciencia de corresponsabilidad a la hora de contribuir a esa estructura, cuyo objetivo necesario debe ser el beneficio de todos.

Es importante una reflexión sobre la forma de realizar esas aportaciones. En España, el 71% de los ingresos tributarios del estado lo realizan los ciudadanos particulares, mientras que la contribución de las empresas es de solo el 12%. Los riesgos además de aquellos es muy superior en estos momentos, ya que un traspiés del ciudadano le produce directamente la pérdida de su patrimonio, no hay más que ver la ingente cantidad de desahucios que ha habido y continúa habiendo en este país, y los continuos rescates que se han hecho y continúan haciendo a empresas como los bancos o la próxima de Sacyr para que entre todos paguemos la construcción del canal de Panamá y luego ellos se queden con los beneficios.

Que un estado se gestione mal no debe implicar su destrucción; que los políticos que dirigen ese estado sean calamitosos no debe implicar otra cosa que la necesidad de sustituirlos; que crezca la animadversión a los políticos y que de ello se beneficien partidos políticos carentes de ideología, lo que demuestra es la necesidad de progresar y trabajar por la salud democrática de este país y el reforzamiento de su sociedad civil.

Necesitamos reforzar el estado y en estos momentos estamos haciendo justo lo contrario. Y para ello hay que acercar el poder y la responsabilidad a los ciudadanos. El federalismo, como modelo de asunción de responsabilidades propias y de solidaridad con los demás, parece el camino a seguir. Aunque eso da para una reflexión tan amplia como esta. Una reflexión que  Patricia Flores no creo que esté dispuesta a realizar.

La imagen se extrajo de http://www.claroscurosocial.bligoo.com

INFO FARO EN LA IV ESCUELA SEDOF

???????????????????????????????La Junta Directiva de SEDOF acordó conceder una beca de inscripción a un miembro latinoamericano de INFO FARO para participar en la IV Escuela SEDOF que tendrá lugar en Sevilla.

INFO FARO es un colectivo latinoamericano de profesionales de la salud interesados en el diálogo enriquecedor entre la salud y en la cultura, abiertos a nuevas formas de atención a la salud más holistas, vinculadas de manera indefectible a la persona y su desarrollo integral como objetivo final.

Con acciones como esta, SEDOF no solo desea colaborar en el desarrollo de nuevos profesionales latinoamericanos que desarrollen prácticas asistenciales tan humanizadas como la optimización de la farmacoterapia. En SEDOF estamos convencido que la mutua colaboración y compartir experiencias exitosas, en un diálogo constante entre lo construido y lo que queda por construir, sin olvidar los errores cometidos, conforman el camino para realizar tareas transformadoras del ámbito sanitario.

Porque SEDOF tiene mucho que enseñar, pero también bastante que aprender. Todos debemos reconocer que el extraordinario conocimiento científico desarrollado en España en torno a al Atención Farmacéutica, luego denominada Seguimiento Farmacoterapéutico y más tarde Optimización de la Farmacoterapia, tiene experiencias palpables, reales y exitosas, en el ámbito latinoamericano.

La Unidad de Optimización de la Farmacoterapia implantada en Rosario (Argentina), con el apoyo del Colegio de Farmacéuticos, es un proyecto que sin duda va a extenderse por el resto del país, y muy probablemente en el ámbito latinoamericano. Lamentablemente, estas experiencias distan mucho todavía de ser implantadas en un país como España, en el que la falta de valentía institucional para abordar estos retos, lleva impidiendo décadas el desarrollo de una práctica asistencial tan necesaria. Por eso para SEDOF estrechar lazos con países hermanos no es una opción, sino una necesidad, para poder continuar desarrollando sus fines en un escenario tan complicado como el español.

Bienvenido Info Faro a estas jornadas de trabajo, en las que los pacientes son el fin y el motor de nuestro aprendizaje, y en las que también hemos apostado por realizarlas en un entorno social complicado, en uno de los barrios marginales de una ciudad como Sevilla, para acompañar y aprender de las gentes que lo habitan. Ojalá sirva para construir una práctica que tanto bien puede hacer a nuestros países. El esfuerzo y el desafío en ciernes, merecen la pena.

LA POBREZA Y EL BANCO DE SANTANDER SUBEN

PIOBAROJANo sé si fue premeditado, pero después de escuchar en Televisión Española que la tasa de pobreza infantil llegó a España el 34%, casi el 60% si los padres no alcanzaron la educación secundaria, la siguiente noticia que apareció fue el 90% de incremento en los beneficios del Banco de Santander, 4.370 millones de euros, aunque en España decrecieran. Paralelamente, el señor de Guindos mandó a tomar por culo de nuevo la crisis, situando el crecimiento español próximo al 1% para el próximo año y el 0,2% para este último trimestre.

Cómo está creciendo este país, de qué forma está saliendo de la crisis, merece la pena llamarse gobierno de España a uno que solo gestiona y legisla para que los ricos se hagan más ricos y los pobres más pobres, aunque así cuadren las cifras macroeconómicas. Son algunas de las preguntas que me hago cuando leo estas noticias.

Me pregunto también si habrá todavía gente que crea a pies juntillas premisas absolutas como aquellas con las que nos han bombardeado el estado de bienestar, asimilándolo a un universo utópico que no podíamos alcanzar por su falta de sostenibilidad: privatizar para gestionar mejor los recursos y abaratar costes, hacer una reforma laboral para generar más puestos de trabajo, liberalismo para hacernos más libres, etc, etc.

Espero que cada vez haya más gente que se plantee si el estado es un órgano de gobierno para el bien común de todos, o solo de unos cuantos, si se tiene que preocupar porque sus ciudadanos sean más cultos, más sanos, más solidarios, más justos, o no es más que una institución- muleta al servicio de los poderosos.

Me espanta además que la contestación interna en el Partido Popular venga por su ala derecha. Al parecer hay quien no tiene bastante y quiere más.

Si esta legislatura ha demostrado algo a las claras ha sido que nuestra democracia tenía muy débiles sus cimientos. Ojalá que los triunfos recientes de la sociedad civil nos hagan caer en la cuenta de que es urgente reforzarlos. Este país debe dejar de ser el cortijo de unos cuantos.

EL PP EXTERNALIZA A LASQUETTY

hastaluegolucasLasquetty ya está en la calle y las intenciones de privatizar la sanidad pública por parte del Partido Popular sufren un serio revés, ojalá que definitivo. Quizás sea el motivo por el que el antiguo director para España y Portugal del bancorroto Lehman Brothers y actual Ministro de Economía don Luis de Guindos, mandara a tomar por culo a un periodista a cuenta de la posible subida de la gasolina.

Esperemos que a partir de ahora dejemos de picar en el anzuelo de que la gestión privada de la cosa pública es más barata, más eficiente y mejor, y caigamos en la cuenta de que la sanidad pública es un derecho que los ciudadanos españoles hemos querido darnos, como consecuencia de decidir que todos cuidamos de la salud de todos y lo pagamos a través de nuestros impuestos, para que nadie muera o deje de tratar su enfermedad por cuestiones económicas. Una cuestión de civilización y no de negocio.

La sanidad pública es mucho más barata que la de gestión privada. Si no lo creen, basta buscar el porcentaje del PIB que gastan Alemania o Francia en sanidad y lo comparan con el de España. Ejemplo fehaciente de que las empresas exprimen al estado para hacer su negocio. La sanidad pública nunca es deficitaria ni insostenible, porque no da beneficios económicos ni puede darlos. Son nuestros impuestos los que la hacen posible.

De todas formas, no todo el monte es orégano y hay muchas cosas que mejorar en la sanidad pública. La multidisciplinariedad, la mejora de la atención primaria y la evaluación de nuevas tecnologías sanitarias eficientes, son buenos ejemplos.

Ha sido muy emotivo este triunfo del sentido común. Gamonal, Eurovegas, la readmisión de los interinos a la que los Tribunales han obligado a Cospedal…La democracia y la sociedad civil están aún vivas en este país, pero no hay que quedarse dormidos. Necesitamos fortalecernos, que los mimbres de nuestra sociedad civil sean más fuertes, que se pueda hacer política de todo pero que haya aspectos básicos intocables. Somos herederos de muchas generaciones de españoles que han pagado muy caro porque quienes hoy estamos aquí disfrutemos de conquistas que no nos han regalado.

Queda mucho por hacer, hay muchos frentes abiertos y esta gente no se va a quedar de brazos cruzados. Pero hoy nos podemos dar el gustazo de decir Bye- bye, Laquetty.  Porque no somos tan ordinarios como para decir lo mismo que de Guindos. Aunque lo pensemos.

La imagen utilizada para ilustrar ha sido obtenida de http://www.libreriaproteo.com

EVIDENCIA, ORA PRO NOBIS

MELAPELAMuchos devotos de la Medicina Basada en la Evidencia (MBE) ven con cierto escepticismo el papel del farmacéutico como profesional capaz de resolver los importantes problemas que para la salud pública producen los medicamentos. Encomendándose a la divina evidencia, estiman que no hay mucha acerca del papel del farmacéutico. Y es verdad. Pero, ¿es toda la verdad?

No, al menos en mi opinión. Y me explico. Quien ejerce una práctica asistencial precisa adquirir experiencia con pacientes además de conocimientos. Eso lo saben los médicos y de ahí el formato de especializaciones en los hospitales junto a profesionales de larga práctica asistencial. Si uno tuviera que decidir para una intervención quirúrgica entre el que más matrículas de honor sacase en la carrera y el profesional más experimentado, creo que ninguno tendríamos dudas de elegir al segundo.

Otro ejemplo, esta vez ridículo e imaginario, imposible que se diera en la realidad pero que puede ser ilustrativo: se crea una nueva técnica quirúrgica cardiaca, que debe probarse frente a las tradicionales que ya se utilizan. Se diseña un trabajo de investigación para tratar de demostrar cuál es la mejor. La nueva técnica la prueban estudiantes de sexto de medicina en la pesquisa. Mediante la metodología científica y la evidencia se llegará sin duda a la conclusión de que la nueva técnica es muy peligrosa y aumenta la mortalidad cardiaca.

Esto, que parece ridículo, es lo que están analizando los amantes de la evidencia científica respecto a los farmacéuticos. No puede haber resultados porque no hay práctica, y esto se convierte en un círculo vicioso, que es uno de los motivos, que no el único, de que el farmacéutico no despegue como profesional de la salud.

Mientras no exista una práctica asistencial reglada no se podrá demostrar sus bondades, pero nada que no demuestre sus bondades se convertirá en práctica reglada, y así sucesivamente.

Para romper este círculo vicioso la única posibilidad es realizar una investigación de largo alcance con pacientes, en el marco de un equipo de atención sanitaria, que pudiera verificar si con experiencia suficiente, la práctica asistencial del farmacéutico puede ser de utilidad para la salud pública.

Pero este país es muy pobre. Y la pobreza no es solo económica, quizás esta sea la menos importante. Es pobre porque padecemos de sectarismo, porque nos importa más nosotros que los otros, porque tenemos prejuicios, porque no vemos más allá de un burro, porque quien se mueve no sale en la foto, porque se defiende lo público como excusa para preservar nuestro propio estatus, porque el dinero de todos no es de nadie y porque a poca gente le duele el sufrimiento de los demás.

A los farmacéuticos les importa más las farmacias que la gente; a los médicos la medicina que la salud; a las universidades mantener su chiringuito antes que ofrecer profesionales útiles a la sociedad;  a los políticos que no les agiten el sillón; y a los colegios profesionales que nadie se mueva si quiere salir en la foto.

Mientras tanto, paciente, que te den, que para eso te llamas así. Morirás, sufrirás y gastarás por sufrir y que no te resuelvan los problemas que cada día producen los medicamentos. Y encima tendrás la culpa.

La imagen ha sido obtenida en www.miathletic.com

JUAN

GORRILLASMe lo encuentro cada mañana cuando bajo a comprar el pan. A las siete y media de la mañana, quizás antes, Juan comienza su jornada en la zona de la panadería. Aún se le puede ver por otras calles del barrio a las diez de la noche, por la parte de los bares, que a esas horas está más concurrida. No sé cuándo termina, pero las quince horas parece que no se las quita nadie.

Juan es aparcacoches ilegal y muy pronto va a sufrir los recortes también en su trabajo, porque el Ayuntamiento va a implantar la zona azul en el barrio. De esta forma su percepción ilícita de honorarios se cuadruplicará  de forma lícita para el Ayuntamiento, a costa de los usuarios de las plazas de aparcamiento. Juan solo podrá atender la hora nocturna o, triste sino de estos tiempos, tendrá que emigrar a otras zonas de la ciudad en las que pueda seguir ejerciendo su actividad.

Desconozco si los ayuntamientos tienen departamentos de I +D y realizan un seguimiento a personas claves como Juan, que les hacen descubrir nuevos nichos de negocio. Si no fuera así lo recomendaría vivamente, porque legalizar lo ilegal produce siempre beneficios…económicos. Aunque Juan trate de ayudar a aparcar, aunque los nuevos empleados de la empresa concesionaria se limiten a ver qué coche tiene el tiquet de haber pagado a la vista.

Juan es una persona educada, aunque todos sabemos que no todos los aparcacoches ilegales lo son. Como en todas las profesiones. Y más en una a la que no se llega porque sí. Tiene su barriguita cervecera, como tantos de nosotros y la piel demasiado sonrosada, con esas venillas saltonas que denotan tener un largo romance con el alcohol. Pero hace bien su trabajo. Incluso cuando se va de vacaciones con su cuñado deja sustituto. Suele departir con los parroquianos de los bares cercanos. Puede decirse que está plenamente integrado en la comunidad, aunque pronto todo será diferente. Tampoco creo que le preocupe mucho, pues Juan pertenece a esa clase de gente que vive el día a día, sin pensar demasiado en el futuro, a diferencia de la clase media.

Las sociedades tan desiguales como la nuestra tienen a muchos juanes y juanas por la calle. Aparcando coches, vendiendo romero para la buena ventura, amenizando con su música los veladores de las terrazas, o vendiendo imitaciones para quienes gustan de presumir de marca pija y no les llega. Los juanes y las juanas son denostados por nosotros. A los que ejercen la profesión de Juan uno de los cronistas de la ciudad les bautizó con éxito como gorrillas. No se podría haber escogido una palabra con más tino para describir…al cronista y al pedestal desde el que pontifica.

En nuestra sociedad hay cada vez más juanes y juanas buscándose la vida por la calle como pueden. Para unos resultan molestos, incómodos, para otros son parte de nuestro paisaje. Quizás si la empresa que gestione el aparcamiento ofreciera un puesto a Juan este lo rechazaría, o duraría poco. Juan es alma libre y por su prolongada exclusión social, que puede que comenzase nada más nacer, quién sabe, es más que probable que no tenga vuelta atrás, que ya sea incapaz de integrarse en nuestras reglas sociales. Aunque quién sabe. Acabo de saber que una de las rumanas que pide en el barrio ha conseguido trabajo de empleada del hogar. Estaba radiante. Quizás solo haya que darles una oportunidad. La que como sociedad, ni les damos, ni nos damos.