LA ESPAÑA INSACIABLE

Está de moda hablar de la España vaciada. Nos damos cuenta de que Teruel existe, como Palencia, Soria o Badajoz, como Orense, Cuenca o Jaén. Sin embargo, nada se habla de esa España zampabollos, insaciable y voraz que también existe y ha existido siempre. Sí, pongamos que hablo de Madrid, de la Corte que todo lo fagocita, lo succiona. De la metrópoli que atrae las mejores cabezas y las más osadas del estado, a la par que convierte al resto del país en un páramo, deshabitado de personas o en estado de indigencia intelectual, según los casos, y a sus convecinos en una máquina de correr y competir huyendo del fracaso.

La España anoréxica también tiene que ver con la bulímica, y si queremos que España sea algo más que Madrid habrá que poner a la capital a régimen. Porque en caso contrario no quedará más remedio que convertir al estado en un Donut. Bajo en calorías, por favor.

MENSAJES EN UNA BOTELLA

Hoy primero de enero toca revisar el bote de cristal, un bote que en su día alojó tomate frito y hoy, dos años después, lo que contiene es pequeños trozos de papel en los que he anotado los grandes momentos que he vivido durante el año 2019. No todos están, porque no soy lo constante que quisiera, pero eso también me ayuda a reconocer mis limitaciones. La primera cura de humildad, el primer día del año, qué maravilla.

El primer apunte que hice fue la llamada telefónica de Joaquín Ronda, farmacéutico de hospital alicantino, casi nonagenario, para felicitarme, como todos los años desde que nos conocimos, por mi onomástica. Esto anoté: caminaba por la Puerta de Jerez de Sevilla camino de casa de mi madre y me emocionaron sus palabras, y también su despedida de “Hasta siempre”. Me pregunté si sería una premonición, pero hoy he comprobado que no, porque he sido el primero de la lista de sus Manueles para felicitar.

El 7 de enero volví a ver Love actually en familia, como todos estos últimos años. En esta ocasión no se inundó la casa como el año anterior, pero lloré una vez más. Más allá de la calidad de una película, me emociona la gente que no se rinde y no pierde la esperanza. Verla me da fuerzas, soy así de simple.

La tarde del 19 de febrero disfruté en casa de una conversación inolvidable con María Emilia, una persona esencial en mi vida hoy, a pesar de que ahora la tengo a casi diez mil kilómetros de distancia. Uruguay me abraza, me atrapa, me envuelve y mucha culpa de ello la tiene María Emilia, con la que repetí, junto a Salva y Marisa, en el bar de Ramón, otra cena irrepetible como la del año anterior. Definitivamente, para nosotros cuatro la palabra irrepetible debería estar fuera del diccionario, porque cada vez que nos hemos juntado, solos o con compañía, con Ramón o sin él, hemos disfrutado de momentos inolvidables.

Marzo fue para mí, Uruguay. Mi primer destino internacional como escritor, tras haber pateado América Latina durante casi veinte años como farmacéutico. Tres semanas maravillosas junto a Vero, Silvia y María Clara, que fueron una dura prueba profesional y emocional que hoy es una realidad de amor y trabajo bien hecho. Uno de los momentos vitales que marcan a fuego.

Apretadas Cabemos deben tener su lugar especial en esta entrada. Elena, María, Martha y yo juntos en un taxi, apretados, tejiendo unos lazos extraordinarios. Ellas me han devuelto la ilusión por no rendirme en mi profesión, y con ellas he aprendido a que no hay metas sino caminos que recorrer.

Como también que en esos caminos puedes reencontrarte con personas como Djenane. El 1 de octubre en Cádiz entendí gracias a ella que nunca había cambiado de camino, sino que es el paisaje el que a veces lo hace diferente. Otro día para no olvidar.

No puedo dejar a un lado la experiencia teatral junto a las sirenas Ana y Lucía con mujeres emigrantes africanas en la Factoría Cultural del Polígono Sur. No pudo tener continuidad, pero nos dio mucho. Y quién sabe si este año gira de forma inesperada y nos vuelve a colocar en la casilla de salida. Las noches con todas las Sirenas, en el restaurante peruano y en nuestra sede central, La Pastora, son momentos muy especiales siempre. Un grupo que nunca falla.

Como tampoco puedo olvidarme del grupo del Pasiego ni de los concursos literarios tan divertidos que organizamos junto a Eduardo, Nuria y Ana en los que escribo en chino andalusí.  Unas risas geniales a las que Sete les está dando un punto omega-3 delicioso de lo más saludable.

Y qué decir de los besos de muchos despertares, del viaje a Colombia de Ignacio, de los abrazos y del placer de leer con Coke arremolinado entre mis piernas. Sí, 2019, ha sido también un año precioso. Ojalá que en 2020 tenga que pensar en conseguir un bote aún más grande.

LA RUTA DE LA FELICIDAD

Autobús urbano recorre su ruta durante la mañana del 1 de enero

Un estado es una estructura artificial y cambiante a lo largo de la Historia, creada por el ser humano para dar respuesta a su necesidad animal de vivir en manada. Un estado no es nada sin sus miembros. Es el bien de los miembros de la manada su finalidad y su sentido, no al revés, y si no es capaz de beneficiar a todos sus integrantes para que puedan ofrecer lo mejor de ellos mismos a la comunidad, solo puede haber dos soluciones, o mejorar su gestión o cambiar de estado.

Para dar lo mejor a los individuos que forman parte y le dan sentido, un estado debe garantizarles unos derechos y vigilar que se cumplan, y para ello ha de gozar de una estructura con capacidad de hacerlo y que esté en continua revisión por parte de los ciudadanos para prevenir, detectar y resolver sus fallos. Un estado es, en definitiva, el alma colectiva de sus miembros y siempre debe estar atenta a que sus elementos más frágiles encuentren el amparo del resto de la manada.

Estos pensamientos me vinieron a la mente a primera hora de la mañana del primer día de enero mientras hacía la foto que ilustra la entrada, la de un autobús público casi vacío recorriendo su ruta en medio de una ciudad desierta. No es despilfarro; es servicio al que menos puede. Al más débil de la cadena. Y no avanzaremos como sociedad hasta esto lo defendamos con uñas y dientes, como si nos fuera la vida en ello. Esta es la única ruta posible hacia la felicidad.

EL VÉRTIGO DE DETENERSE

Correr, correr, correr…

Uno de los grandes miedos de nuestra sociedad es a detenerse. Parece como si en lugar de caminar por calles, paseos o avenidas, lo hiciésemos sobre un colosal tapiz rodante que amenazara con derribarnos si nos detuviéramos. Vivimos en la sociedad de la prisa, por llegar a donde nadie nos espera para ser fieles a una cita con nadie. Hemos perdido la serenidad y el silencio, hemos entregado el sentido de nuestra existencia a un otro que carece de nombre o corporeidad y que nos exige correr siempre, como un Sísifo de las llanuras.

Recorremos distancias físicas y mentales que nos llevan al País de la Nada, y por eso cada día nos sentimos más vacíos y angustiados por esa Nada, que apenas es una sombra de nosotros mismos a la que ni siquiera vemos. Y para sobreponernos, nuestra única respuesta es correr más y más cada día, para perseguir esa Nada con la que tenemos más semejanzas porque poco a poco nos consume, nos vacía, hasta desvanecernos por completo convertidos en espectros errantes, condenados a arrastrar la cadena de una existencia que se ha transformado en una losa imposible de sobrellevar.

Olvidamos que es el tiempo, la gozosa consciencia del momento, el que posibilita nuestra felicidad. No es la distancia recorrida, ni las conquistas obtenidas, las que la marcarán sino gozar de la oportunidad de paladear cada instante de nuestra existencia.

Detengámonos en los semáforos, dejémonos maravillar por todo lo que podemos ver. Cada segundo es una oportunidad para la felicidad. Basta con pararse y abrir los ojos. Y permitir que nuestra naturaleza actúe. La vista es un órgano externo; la mirada nace desde dentro.

MACHU PICCHU

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― Lo veo muy agobiado, ¿aún no ha conseguido una mujer para que atienda a su madre?

― Qué va, aún no.

― Qué raro, ¿no? Que yo sepa hay muchas mujeres que se ofrecen para cuidar ancianos.

― Pero yo la quiero española. No quiero una machupichu de esas. Y está difícil.

― Claro, es que no hay.

― Sí, sí que hay. Ayer hablé con una, pero me pidió casi mil euros, unas horas diarias de descanso, día y medio a la semana sin trabajar… ¡Parecía de Comisiones Obreras!

― Le habrá pedido lo que marca el convenio, ¿no?

― Sí.

Un rictus de desesperación marcaba su semblante cuando se marchó. Me llamó la atención que hoy no llevara una pulsera verde con adornos rojigualdas como últimamente.

La habrá echado a lavar― pensé―. Esas pulseras se ensucian fácilmente.

NUESTROS DERECHOS NO SE NEGOCIAN. NI UN PASO ATRÁS EN IGUALDAD.

Mensaje que hay difundir:

Las mujeres feministas de Andalucía convocamos a la sociedad de nuestra tierra, de nuestro país, a que nos acompañe en las acciones que vamos a realizar el martes 15 de enero para denunciar el terrorismo machista que cada día nos agrede, nos viola y nos asesina, para denunciar la justicia patriarcal que sólo nos cree cuando somos asesinadas como Laura Luelmo, para repudiar los vergonzosos pactos de gobierno en Andalucía que negocian nuestros derechos negando la incuestionable realidad de la violencia de género, amenazando leyes y recursos para la igualdad que consideramos irrenunciables, encorsetando a la mujer en funciones reproductoras propias de tiempos pasados.

Convocamos las siguientes acciones:

Martes 15 a las 12:00 horas: Concentración delante del Parlamento de Andalucía, en Sevilla, donde mujeres procedentes de toda la comunidad realizaremos la performance simbólica “Las andaluzas nos quitamos las cadenas del machismo”.

Martes15 a las 19:00 horas: Concentraciones simultáneas en todas las provincias andaluzas y en las provincias del país que se solidaricen con las mujeres que viven y trabajan en Andalucía, bajo el lema “Ni un paso atrás en igualdad. Nuestros derechos no se negocian”. Iremos comunicando el lugar de la concentración en cada ciudad.

Que quede claro: en Andalucía nos van a tener enfrente, no permitiremos ni un paso atrás en nuestros derechos y libertades, de todas las mujeres, españolas o extranjeras. Ahora es Andalucía, pero en unos meses esta amenaza de involución se puede hacer realidad en todo el país.

Os rogamos que deis difusión de esta convocatoria en redes sociales y nos acompañéis, mujeres y hombres, en estas acciones.

Muchas gracias.

Convocamos colectivos de mujeres y feministas de toda Andalucía.

Contacto a través del colectivo Mujeres24H: mujeres24h@gmail.com

YO SÍ PUEDO

Cada mañana paso por este parque para comprar el pan. Son las siete y media, aún no ha amanecido. Es un paraje tranquilo, solo apto para hombres. Cuando alguna vez me he cruzado con alguna mujer, noto su prisa. Paso acelerado, mirada al frente, cuando no un giro brusco en su itinerario.

Ellas no pueden pasar por aquí, pero yo sí. Yo soy el macho, el que puede mirar a donde le dé la gana, el que puede pasar por donde le plazca. Por ejemplo, por aquí a esta hora, antes incluso si me place.

Recuerdo a esa gente que acabamos de elegir para representarnos en el Parlamento de Andalucía, a los que amenazan con romper el pacto para desalojar a Susana Díaz de la presidencia. A ellos y a los que consienten mancharse con sus votos para conseguir el poder sin necesidad de vomitar, sin sufrir ni tan siquiera una leve náusea. Los chicos y chicas de Casado y Rivera. A ellos y a los cuatrocientos mil andaluces, y andaluzas, que les han votado.

Hay que derogar la legislación contra la violencia de género en Andalucía para que ellas sigan sin poder pasar por aquí y yo camine a mis anchas. Al parecer los hombres estamos perseguidos. Igual que la religión católica, los toros, o la caza. ¿También las procesiones?

Aguardo expectante el desenlace de esta comedia trágica de protagonistas tan siniestros. Se me levanta el estómago imaginando la escena final. No os levantéis, andaluces; seguid acostados, en la siesta interminable de vuestra dejadez. Cambiar al señorito del cortijo os va a costar caro.

LO MEJOR DE 2018

Un día como hoy quiero recordar momentos especiales del año que se ha ido. El orden tiene que ver con el desorden de mi cabeza, no con la importancia que les doy. Hay nombres duplicados, incluso triplicados, pero no apellidos. Están en mí. Todos son momentos de alegría y de felicidad, los que nos hacen seguir caminando. La vida es un viaje. No hay metas sino compañeros.

  • Los sábados de verano con Carmen en Cádiz.
  • El brazo de Carmen sobre mi pecho.
  • Las manos entrelazadas con Marisa, María Emilia y Salva.
  • El Alzheimer de mi madre.
  • Haber conocido a María Emilia.
  • Haber conocido a Sofía.
  • El cariño de Marina.
  • Los WhatsApp de Magaly.
  • Los almuerzos con mi familia y Los Simpsons.
  • Los almuerzos con mi familia sin Los Simpsons.
  • Mi cumpleaños.
  • Algunas fotos que hice.
  • El alta de Alfonso.
  • Los abrazos con Ignacio en los goles.
  • El paseo nocturno con Ignacio por los alrededores de Vallines.
  • Tirarle uvas a Carmen.
  • La cena con Fran, Salva, Marisa, Juan, María Emilia, Sofía y Carmen.
  • Conocer a gente perdida tras los paraguas. El fallo del concurso.
  • Las risas con las mujeres del Polígono Sur.
  • Los amaneceres con Coke en La Buhaira.
  • Los atardeceres en el Polígono Sur.
  • Leer tumbado en el sofá con Coke acostado entre las piernas.
  • Trabajar con Lucía y Ana.
  • Femi, Rosa, Isiwa Happy, Victoria, aprender de África sin salir de mi ciudad.
  • Aprender con Socorro.
  • Las clases compartidas con Mile, Erno y Laia en San Jorge.
  • La autoetnografía de Mile.
  • Los momentos con Silvia.
  • La investigación antropológica sobre Tres mil viajes al sur.
  • Cada Arrojadas al sur que hago con Pepe.
  • La tarde que pinté en el CICUS de la mano de Ana.
  • La manifestación del 8 de marzo.
  • Compartir con Valeria y Joaquín.
  • El WhatsApp de Verónica para anunciarme que vuelvo a Uruguay, que vuelvo a América.
  • La noche que compartimos una hamburguesa con mis niños y mis niñas de La Colina de Nervión.
  • Los días que acompañé a Anchoa.
  • Las cenas compartidas con Jorge y María Antonia.
  • El cariño de Rodrigo, Mauricio y Javi.
  • Los dos almuerzos en Estepa.
  • Las cervezas con Luis.
  • Los mensajes de Ana, y los de Mechy y Tito.
  • Las instrucciones para hacer mate de Edu el día en que cayó derrotada Argentina.
  • Los ratitos de la tertulia gastro- literaria.
  • Conocer a Paula y su historia.
  • Encontrarme con Luz en Portugal.
  • Las cervezas en Cateca.
  • Perdonar a mi madre.
  • Muchas risas y todas las lágrimas.

En cada momento hay alguien más. Todo fue compartido, prueba evidente de que la vida se construye juntos.

SÁLVESE QUIEN PUEDA

Ya, los costes económicos que nos produce el cambio climático son muy superiores a los que supondría paliarlo.

Desde hace ya muchos años, los costes, económicos también, del daño que producen los medicamentos, superan con mucho, con muchísimo diría yo, los de pagar su factura.

Desde el 2 de diciembre, los andaluces, con el indudable apoyo de las políticas que se han hecho durante décadas en su comunidad, han elegido democráticamente a los adalides de la desigualdad para gobernar en una de las regiones más pobres y desiguales de Europa, a los que en sus últimos años de gobierno han aumentado la brecha social en todo el país, haciendo pagar la crisis que provocaron los especuladores a las clases más desfavorecidas, las mismas que han hecho posible, por acción u omisión, tanto da, que el nuevo gobierno sea posible.

La pobreza no es solo ausencia de dinero. Esta más bien es su consecuencia y hay quienes han dado en la tecla para que juegue a su favor. Ya lo hizo el régimen anterior durante treinta y seis años y los que vienen al fin han aprendido a imitarles.

Y hay otros pobres que se creen que no lo son, que también están ahora henchidos de democracia y de alegría, a pesar de que esos a quienes les han entregado sus votos fueran quienes diseñaron las políticas que los pusieron de patitas en la calle de sus empresas, para dejarlos suspirando por llegar a la edad de jubilación, vendiendo seguros o lo que se pueda.

El planeta necesita cambios, urgentes y drásticos, y los seres humanos elegimos para nuestros gobiernos a quienes pretenden seguir exprimiéndolo. Quizás los votantes tengan razón, puede ser que solo ellos traigan cambios de forma drástica y urgente, tienen mucha experiencia en eso. Sálvese quien pueda. O quien quiera. Feliz 2019.

UN ASUNTO DE FAMILIA

Elenco de protagonistas de la película Un asunto de familia.

La última película del director Hirokazu Kore-eda, premiada con la Palma de Oro del Festival de Cannes, Premio Donostia, y muchos más, me ha conmovido. No voy a entrar en temas en los que no soy un experto y en los que la crítica, vistos los galardones obtenidos, ya se ha pronunciado, sino en ciertos aspectos éticos o dilemas que me han invitado a reflexionar. Es lo que le pido a cualquier obra de arte, que su contemplación, su lectura, abra una puerta a mis entrañas, aguijonee mis zonas de confort y me incite a ser mejor persona.

Tampoco voy a destripar la película, solo voy a decir de ella que la historia trata sobre las vicisitudes de una familia en la que la relación de consanguinidad entre sus integrantes es inexistente, en la que todos en algún momento han sido acogidos en su seno, y a su vez acogen a otros. Sucede en el hogar de la llamada abuela, una infravivienda situada en un espacio de gran interés urbanístico para los especuladores. La relación entre el que denominaríamos mundo civilizado (Sofía Castro, no te enfades) capitalista que los rodea, que los asfixia, en otra metáfora bien armada por el director, y el bárbaro que representa la choza, la confrontación de sus escalas de valores, es, a mi parecer, uno de los grandes temas de la obra. También lo es la relación de parentesco entre los protagonistas, inexistente para lo que entendemos quienes vivimos al otro lado del muro, pero elegida para los que permanecen dentro.

Ahora que el voto ha hecho regresar armados a quienes nos pretenden imponer un modelo de patria, un modelo de religión y un modelo de familia, los suyos, resulta interesante, o al menos a mí me lo ha sugerido, observar a una familia en la que las palabras, abuela, papá, mamá, esposo, esposa, hermano, hermana, solo se llegan a utilizar si el amor las hace dignas de ser pronunciadas. Sinceramente, me ha parecido muy hermoso. Darle un nombre digno a las personas, como he aprendido muy bien de María Emilia Parola. Es el amor el que crea el parentesco y no el parentesco el que nos obliga a amar.

Pensemos en nuestras sociedades tradicionales, en cuántos parentescos hay en los que los vínculos de sangre hacen a esas relaciones detestables, lamentablemente imprescindibles para la moral tradicional que nos quieren volver a imponer cuando aún no se había abandonado. Meditemos acerca de cuánto malestar, cuánto cargo de conciencia se produce en las familias tradicionales por tratar de sostener unos lazos que la vida real no los hace posible. Y recordemos también cuántos amigos tenemos, y nombramos como hermanos, porque el discurrir de la vida ha glorificado ese encuentro que un día les fue regalado.

Cuánto dolor nos ahorraríamos si cada relación fuese elegida, si amar fuera una opción y no una obligación. Una lección a aprender que solo nos la puede dar gente sencilla, la de esta familia que no denominaría peculiar sino auténtica. Sí, no tengo más remedio que darle la razón a Sofía Castro, mi bailaora favorita. El mundo civilizado no está donde muchos creemos y esta familia japonesa me lo ha constatado.

La civilización está en peligro, amenazada en una infravivienda que se cae a pedazos, obligada a malvivir en un mundo de tiburones sin alma. Sus muros son cada vez más débiles. Hermanos, hermanas, hay que resistir.

Dedicado a María Emilia Parola y a Sofía Castro.