ESTO ES LO QUE HAY

El glifosfato, herbicida utilizado en la agricultura, incluido en la lista de sustancias posiblemente cancerígenas para humanos, continuará utilizándose en la Unión Europea hasta 2022 con el entusiasmo del gobierno español. No en vano, nuestra Ministra de Agricultura incluso llegó a arengar el pasado mes de septiembre a las organizaciones agrarias para su defensa. Nuestro cáncer no importa, el mercado, sí. El mercado deja huellas y culpables, y si a usted le diagnostican cáncer nadie buscará responsables que no sean colectivos. Los gobiernos que aprueban y consienten estas medidas no son culpables, ¡es la humanidad la culpable!

España, su gobierno, continúa subvencionando, 400 millones de euros desde 2007, a catorce plantas de carbón, combustible fósil no renovable y uno de los mayores responsables de la contaminación de nuestras ciudades. El cambio climático continúa y lo hace ya sin brújula. La Tierra busca un nuevo equilibrio que no sabemos si será compatible con la vida humana. Pero no importa. El mercado, esa forma de esquilmar a los menos capaces, que tiene ideólogos, profesores de universidad, periódicos y empleados escribientes y, sobre todo, lacayos enjaulados que no dejan de votarlos, que esperan su alpiste diario a cambio de promesas de futuro vacías, el mercado, insisto, prevalece sobre todo bicho viviente.

Harías bien en no engañarte. A nuestro gobierno no le interesas si no es como paria del mercado. Espero que te hayas convencido ya de que lo de su preocupación por Venezuela era un camelo. También lo de Cataluña, no seas inocente, es otra cortina de humo más. Y si le preocupa algo esto, ya lo puedes comprobar cada día en la propaganda que emite en el canal público de televisión a través de voceros que en su día se creyeron que iban a ser periodistas, es por cuestiones de mercado. Incluso las banderas se las refanfinfla, no te engañes. Las patrias y reyes que les interesan son aquellos que cotizan en el mercado de valores. Su capacidad de adaptación al entorno es inimaginable, y les da igual reyes que presidentes, democracias que dictaduras, patrias grandes o pequeñas. Son los auténticos predadores de la especie más depredadora.

La democracia necesita de conservadores. Son fundamentales. Tanto, y si me apuran, aún más, que los progresistas. Pero, por favor, España, Europa entera, necesita otros, no estos. Gente moderada, mesurada, pragmática, que mire al mundo como un legado recibido y que hay que entregar a los que vienen, que respete al planeta, a los seres que lo habitan, que entiendan que el futuro, a día de hoy, o es colectivo, o no lo habrá.

Qué utopía esta. Esta sí que es una utopía y no la de los parias de la tierra y la famélica legión. Y cuánta falta haría. Pero ya vamos muy tarde para ese cambio de mentalidad El capitalismo extremo que vivimos agostará los campos, incendiará banderas y extinguirá una forma de vida, y puede que la vida humana, a pesar de que para cuando esto suceda, hasta los gusanos hayan acabado con sus conservadores cadáveres. Y con los nuestros, que lo consentimos. Así que esto es lo que hay.

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CRÓNICAS DE BRASIL (II)

  Brasil está creciendo muchísimo. Se nota. La Universidad tiene cada vez   más medios, sus investigadores son de primera categoría, se ve en el  optimismo que hay con la gente con la que se comparte una    conversación. También se notan las inmensas desigualdades que ha    habido, y que todavía habrá por mucho tiempo. La pobreza continúa  saltando a la vista en muchos lugares, pero un país de emigrantes, tan  luchador siempre y tan anárquico también, tiene esas cosas. Los que  vinieron aquí lo hicieron para salir de la pobreza de sus países de origen  y han luchado por la supervivencia. Brasil es un país de 180 millones de  supervivientes que lucha por ser un país.

Brasil crece, a costa de Brasil. Eso es lo que está ocurriendo en los países  llamados emergentes. No aprenden de la experiencia depredadora de Europa consigo misma ahora, y con África o América antaño, y persisten en continuar ese modelo antropofágico de explotar sus propios recursos y aprovechar una coyuntura limitada en el tiempo, con recursos finitos, para un crecimiento que va en contra de las necesidades del planeta.

Sí, es muy duro decir eso. Ahora que les toca a ellos, decirles que no es por ahí por donde tienen que ir. Pero están destruyendo sus mayores tesoros ambientales a cambio de producir soja; están sacando de la tierra los últimos recursos de petróleo, gases, minerales; están contaminando y contaminándose de las peores maneras de hacer las cosas del llamado primer mundo.

Dicen que lo peor de las personas que han sufrido abusos es convertirse en un abusador. Creo que lo peor de los países que han sido explotados de forma inmisericorde por otros, como el caso de los países latinoamericanos, es explotarse a sí mismos, convertirse en rehenes de sí mismos. Y mucho me temo que ese crecimiento que ahora hay, puede convertirse en el plazo de unos años, en un triste boomerang sin solución. Ojalá no sea así.