HALA, MADRID

RONALDO CABREADOEl martes pasado, cuando jugaba el Barcelona su partido contra el Bayern de Munich, la noche anterior a la eliminación del Real Madrid por la Juventus, discutíamos en una cena sobre esta semana de fútbol europeo.

Como aficionado, tengo la suerte de vivir en una ciudad en la que hay dos grandes equipos, aunque uno de ellos pase momentáneas horas bajas. Es un privilegio, porque así no tengo que optar por ser ni del Real Madrid ni del Barça, como hacen fuera de sus ciudades muchos futboleros que carecen de un equipo con un mínimo de entidad.

Me encanta que en mi ciudad, la gente sea del Sevilla o del Betis y que la afición por los otros sea mínima, o secundaria a la de nuestros equipos. No importa que perdamos mucho más que ellos, que no ganemos casi ningún título aunque deseemos ganarlos todos. En la vida se aprende de la victoria y de la derrota, sobre todo de esta, y disfrutamos mucho más de las victorias por su excepcionalidad, que aquellos que la tienen por costumbre.

En aquella cena centramos el debate en los partidos de Champions de la semana, antes de saber ningún resultado. Asumiendo que cualquiera podía tener amor por cualquiera de los colores que jugaban, estábamos de acuerdo en que, para aquellos que nos daba igual uno que otro, que no entendíamos de nacionalismos aplicados al fútbol, el Real Madrid no era santo de nuestra devoción. En especial, para los que tenían hijos pequeños. Porque, cómo se les podría explicar a ellos que la trayectoria de Cristiano Ronaldo era ejemplar, un modelo a imitar. Cómo se podría defender a un club cuyos aficionados olvidan lo que Iker casillas, probablemente el mejor portero que haya tenido nunca el Real Madrid, pase lo que está pasando a estas alturas de su carrera deportiva. Cómo explicar a nadie que en la vida lo único que importa es mi gloria personal, y que a los demás hay que utilizarlos en beneficio propio, como hace el delantero portugués. Cómo defender que alguien como Iker, que ha dado todo tipo de títulos, tanto para su club como para la selección de su país, esté viviendo lo que está viviendo porque esa afición, al igual que su delantero portugués, ha aprendido a utilizar a los futbolistas para su propio beneficio (títulos) y los desprecia cuando ya no les sirve.

RONALDO PEINETANo, muchos no queríamos que ganase el Madrid. Es más, durante la noche del miércoles coincidí con otros amigos y ninguno, ninguno, nos entristecimos por su derrota. Probablemente haya quien piense que hay que defender lo español por encima de todo, o el fútbol no es algo edificante, que no es modelo de nada. No estoy de acuerdo. El fútbol es un deporte, y como deporte, la belleza, el esfuerzo y el acierto deben estar por encima de cualquier bandera. Y el fútbol como negocio, ese segmento empresarial en cuyos fangos se mueven como peces en el agua los presidentes de ambos equipos a los que me refiero, no es ejemplo, sino reflejo de la propia sociedad. Es como el bipartidismo trasnochado que nos asola; es como las tremendas desigualdades sociales que sufre nuestro país, en las que los ricos no dejan de robar ni de esquilmar a los más modestos.

Pero el fútbol, como deporte que une lo físico y el esfuerzo, con el talento, la inteligencia, la astucia, con la madurez, ese juego en el que pueden participar altos y bajos, fuertes y menos fuertes, lentos y rápidos, sí que es edificante. Y el Real Madrid, que consiente que siga jugando en sus filas alguien como Cristiano Ronaldo, que ha tenido como entrenador a una ponzoña humana como José Mourinho, no es un ejemplo edificante para nada. Y por eso está bien que se pase el año del color de su camiseta. Así que hala, Madrid. Lo peor de todo es que no van a aprender. Cortarán cabezas y pondrán otras. Y a vender camisetas y falsas ilusiones. Y a seguir envenenando este deporte, con la ayuda de vuestros periodistas de cámara. Porque en eso sí que hacen nacionalismo español. Del peor, por cierto.

La primera foto se obtuvo de http://www.cortarporlosano.com . La segunda de http://www.canalfutbolista.com 

SABER GANAR

RONALDOLa figura de Cristiano Ronaldo me echa para atrás desde hace mucho tiempo, en especial desde que llegó al Real Madrid y habló con desprecio del trofeo Pichichi, el que otorga el diario Marca al máximo goleador de la Liga, llamándolo Pochocho en un tono chulesco que desde entonces se nos ha hecho muy familiar a todos.

He de reconocer que ha habido momentos en los que me ha producido ternura. Todos tenemos instantes de debilidad, es la única explicación que encuentro a esto que alguna vez me ha pasado. Reconozco que este futbolista tiene mucho mérito. Cristiano es de origen muy pobre, iba a decir humilde, pero me cuesta utilizar esa palabra en este tipo. Ha luchado muchísimo por llegar a ser el gran jugador de fútbol que es, no había más que ver a su familia el día que le dieron el Balón de Oro. Es muy admirable, pero me parece que ese ha sido también el origen de sus males, porque de tanto luchar por sí mismo que al final ha acabado despreciando a los demás.

En su día, me resultó repulsivo su comportamiento hacia sus compañeros de selección cuando cayeron eliminados en Eurocopa y Mundial. Ronaldo busca culpables en la derrota, pero cuando llega la victoria esta es solo suya. De su pierna musculosa a la que señala con orgullo, de su cuerpo Danone que señala y permite que sus compañeros adoren….Para Cristiano Ronaldo el equipo es un mal menor, únicamente el elemento necesario que le permite obtener su gloria particular, la única que le interesa.

Pero lo de ayer me resultó sencillamente vergonzoso. Me incorporé al partido en el último cuarto de hora del tiempo regular. Ni me iba ni me venía el resultado y estuve paseando la mar de tranquilo. Cuando llegué, los comentaristas afirmaban que Ronaldo no había sido de los destacados. Algo normal, pensé, porque salvo el encuentro de su selección contra Suecia y la final de la Copa del Rey frente al Barcelona, pocas veces lo he visto ser decisivo. Ayer tampoco lo estaba siendo, aunque sus ansias por marcar de penalti a un equipo derrotado que había recibido tres goles en unos minutos, un equipo hundido, le retrató por completo. Cómo me acordé del “Respect to Italy”con el que Iker Casillas recriminó al árbitro de la final de la Eurocopa cuando España ganaba cuatro a cero y el trencilla insistía en alargar el partido. Era otra camiseta.

La celebración del cuarto gol quitándose la camiseta ante un equipo que merece el respeto y la admiración de todos los que aman el fútbol, fue en mi opinión bastante lamentable. Y sus compañeros detrás de él, simbolizaban un liderazgo pernicioso de su estrella, o por otra parte, y es lo que quiero creer, eran conscientes de que tienen a un gran futbolista que también es un niño tonto, caprichoso y profundamente egoísta, al que hay que pasarle la mano por el lomo de vez en cuando para que no llore.

Patética me resultó también la celebración del otrora inconmovible presidente, y su cómplice saludo con el ex presidente Aznar. Pero ahí reconozco que tengo otras fobias particulares y debería dedicarle un comentario aparte.

Y así terminó la temporada de clubes, a la espera del Campeonato del Mundo. En breve el señor Florentino sacará la chequera y comenzará con su tarea veraniega de desestabilizar equipos. Con el dinero del reparto económico tan desigual de la Liga, desarmará equipos pujantes quitándoles sus estrellas y a continuar el camino establecido, a buscar nuevos Cristianos con los que mantener una religión en la que solo hay dos dioses, su equipo y el Barcelona. Sí, así gana el Madrid.

EL DÍA DESPUÉS

http://www.telecinco.es/lavozkids/programas/batallas-06-03-2014/Yudit-dedica-Betis-Voz-Kids_2_1759305053.html

DISCULPAD EL ABUSO DE PUBLICIDAD DE TELECINCO

Sevilla-Europa_League_MDSIMA20140321_0022_36Lanzó Nono el penalty y abracé a las dos Cármenes. Pensé en lo que disfrutaría Ignacio, que se encontraba en el estadio, y al momento me entristecí recordando a muchas personas a las que aprecio y quiero, y que tan mal lo estarían pasando en este instante.

No lo pude evitar. El primero que me vino a la memoria fue mi sobrino Javier, pero luego vinieron muchos más: José y su café, Cándido, Luis María, Alberto, Joaquín, los Seco, Tacho, Leo, Lourdes, Miriam y sus hijos, Esteban; lo que estaría pasando de nuevo la niña Yudith, toda la chavalería que había acudido al Benito Villamarín con la esperanza de sacudirse la amargura de una temporada tan triste. Después pensé en mi vecino Andrés y su hijo, a los que tantas veces vi salir de casa enfundados en la camiseta de sus amores; en el difunto Eusebio. Tanta gente cercana que hoy se habrá levantado como sus vecinos de la otra orilla, pellizcándose y diciéndose que esto no puede ser verdad, pero, a diferencia de nosotros, con una mueca de tristeza en su rostro.

Macarena, Ramiro, Pepe, Daniel, Mauricio, Pedro, Antonio, Alvarete y Ramón, Federico, Carlos, Eugenio, Juan, José Antonio, Rafa, Gonzalo y sus hijos en Australia, Javier, Ángela…El fútbol solo es un juego, pero ¡cuánto duele!

Estoy contento porque ganó mi equipo, y eso no me impide acordarme de mis amigos. Aunque no pueda resistir darles una puya si me los cruzo, porque llamarles, no los voy a llamar. Pero también me siento orgulloso de esta ciudad, de cómo se comportó. Una ciudad que no necesitó pintarle las rayas a una camiseta porque la mitad de ella la lleva ya de serie y son de color verde.

Me siento orgulloso de ser de esta ciudad, criticable hasta decir basta en muchas cosas, odiada nada más se sale de ella, pero que sabe de finura y elegancia en muchas cosas. Y no hablo de lo de siempre, la Semana Santa y la Feria, que también son reflejo de eso. Lo digo por espectáculos como el de ayer. Ojalá sepamos algún día canalizar esas cualidades para hacer de verdad más felices a los ciudadanos, en lugar de hacerlo solo un rato y a una parte.

Y termino recordándolos a todos de nuevo, a esos amigos que hoy están tan tristes. Ojalá la garra demostrada en estos dos partidos les sirva para luchar por salir de ese pozo. Difícil, pero no tanto como puedan pensar ahora.

No puedo acabar con las palabras con las que Yudith se despidió de La Voz Kids. No, no voy a finalizar con un que viva el Betis, pero sí que digo: Betis, no te mueras.

HASTA LA MUERTE O MANQUE PIERDA

SEVILLAFCSoy del Sevilla FC. Hoy tenemos un encuentro complicado ante nuestro vecino el Betis. Hay que remontar el 0-2 del partido de ida y no es tarea fácil. No importa, si te gusta el fútbol hoy es un día grande para los que nos apasiona este deporte. Pero sí importa, claro que importa, cómo quede el partido y quién se clasifique para la siguiente ronda. El fútbol es un juego que duele.

Soy sevillista porque mi padre lo era. Y me preocupé mucho por que mis hijos lo fueran. Así se heredan estas cosas. Podría haber sido bético, y a buen seguro que hoy me sentiría orgulloso de serlo, pero no lo soy y bien que me alegro. Porque de no haber sido sevillista hubiera preferido ser bético. Y no porque sea mi segundo equipo, que no lo es. Mi segundo equipo es el Sevilla Atlético, por supuesto. Estoy convencido de que hay que vibrar por un equipo de tu ciudad. No entiendo que haya quien sea del Real Madrid o del Barcelona en Sevilla, no sé qué se les ha perdido siendo de clubes de lugares que apenas conocen, que no viven, equipos que además son responsables de que esta Liga tenga trampa, que se quedan con los mejores jugadores de otros para seguir manteniendo esa bicefalia que tanto daño hace. Por eso me llamó mucho la atención el video promocional del Málaga cuando se enfrentó al Real Madrid, pintando rayas azules a la camiseta de los merengues. Aquí eso, lo siento, no pasaría.

Soy del Sevilla. Mi primer recuerdo de ir al Ramón Sánchez Pizjuán es de 1969. Lo he buscado en Internet: 26 de octubre de 1969, Sevilla 3- Barcelona 0. Marcó dos goles Baby Acosta y mi equipo quedó tercero en la Liga. Tenía yo seis años y cuando subí a la Grada Alta de Preferencia sentí vértigo de verme tan alto. Fui con mi padre y el tío Leo Gaviño y el primer gol nos lo perdimos por llegar tarde. Creo que al año siguiente descendimos a Segunda División por primera vez, pero mi primer partido fue especial. Desde ahí muchos domingos de Liga, contra el Castellón o el Real Madrid, contra el Murcia o la Real Sociedad; miércoles de Copa con lluvia o frío, y siempre con esa incertidumbre, con esa esperanza en el corazón, de acercarte al estadio y ver ganar a tu equipo. Porque a ver al Sevilla vamos con esperanza, que es mucho menos aburrido que ir con certezas.

El jueves pasado asistí con mi hijo al histórico partido de la Europa League. Cuando bajábamos la escalera tras la derrota, le dije “Ya has recibido tu bautizo de dolor. Pero, recuerda, esto solo es un juego”. Sí, un juego que duele, y por eso salió destrozado. Eso es lo que tiene ser de un equipo del montón, que cuando saca la cabeza le quitan los mejores jugadores, para luego tratar de acertar con los nuevos jugadores, gastando menos, porque si no es imposible mantenerse, y volver a empezar esa ruleta rusa hasta que los grandes vuelvan a meter las manos en tu cocido. C’est la league.

Hoy es el día del partido de vuelta y me siento muy orgulloso de ser sevillista, aunque lo más probable pueda ser que esta noche eso signifique más dolor. A pesar de todo, soy feliz por tener la sangre roja. Prefiero ese más reciente Hasta la muerte que el antiguo Manque pierda del rival.

Hasta la muerte, en el marco de un deporte como el fútbol, incluye llegar hasta el límite, no parar hasta conseguir tus objetivos aunque en ello te lleve la vida y no conformarte. Y como no te conformas, exiges, y si no ganas, te cabreas, gritas y pides cabezas. Exiges victorias, exiges echarle huevos como atronó la grada en el último partido contra el Valladolid. Obliga al equipo, te obliga a ti y en ello no cuentan más colores que los tuyos.

En cambio, para mí el Manque pierda encierra un todo vale, un no importa, hoy hemos perdido, ya habrá otro día. Manque, conjunción concesiva al sustantivo que le sigue: pierda. Una excusa, en definitiva, y la derrota como parte esencial de un lema. Y la eterna comparación que encierra la envidia. Nosotros nunca hubiéramos ido a la Puerta Jerez de haber ganado el partido de ida, como fueron ellos a la Plaza Nueva, ni espero que si pasamos hoy acudamos a un lugar en el que se celebran títulos, no pasitos. Y entiendo que fueran, porque el Manque pierda también encierra la derrota del otro como victoria.

Si algo me fastidia en los partidos del Sevilla es escuchar gritos contra el Betis, y aún más cuando no jugamos contra ellos. No es nuestro estilo. El nuestro es aquel glorioso día frente al Schalke 04, cuando nos clasificamos para la primera final UEFA que ganamos. No se escuchó nada del Betis, no estaba, no tenía por qué estar. Cada vez que cantamos contra el Betis descendemos un peldaño camino de la mediocridad. No necesitamos estar comparándonos como hacen ellos, no hace falta. Y no porque nuestro palmarés sea muy superior al de ellos, no. Sencillamente porque ese Hasta la muerte no implica a nadie más que al que está dispuesto a caer buscando la victoria.

Hoy es un día grande para la ciudad de Sevilla. Ojalá pasemos. Ojalá que ese bautizo de dolor de mi hijo se transforme en un día de gloria. Y si no puede ser, que se dejen la piel en la batalla y miremos con dolor, pero adelante. Porque en el camino de la muerte a la gloria solo son tres días para la resurrección. Y el domingo jugamos de nuevo.

La imagen se obtuvo de la página http://www.juan-cala.es

QUÉ BANDERA LEVANTAMOS

con-rajoy-ganan-los-alemanesEl fútbol en España es una pura mentira. El árbitro que osó expulsar a Ronaldo no le pitará durante un mes al Real Madrid, una sanción superior a la de este futbolista que solo llora cuando él tiene éxito. Hoy mismo, el Tata Martino, entrenador del otro miembro del bipartito, el Barcelona, insinúa que el central que quiere para la temporada próxima es Federico Fazio, del Sevilla, el equipo de mis cuitas, que pudo ganar dos Europa League antes de que le descuajaringaran el equipo.

Por hablar del Sevilla, en los últimos años el Real Madrid se llevó a Sergio Ramos o recientemente Diego López, una cosecha menor que en tiempos pretéritos. Mientras, el Barcelona se quedó con Dani Alves, Keita o Adriano. Otros equipos también sufrieron su saqueo: la Real Sociedad perdió a Illarramendi para el Real Madrid, que también se hizo por las bravas con Bale (Totenham), Isco (Málaga) e incluso hace unos años al mismísimo Cristiano.

El Barcelona por su parte, recuperó millonariamente a Cesc Fábregas y a Jordia Alba y se hizo con futbolistas extranjeros a golpe de millones, como Alexis Sánchez o Neymar.

El reparto del dinero que produce el fútbol es tan desigual que Real Madrid y Barcelona se podrán llevar cualquier jugador que destaque de la Liga española, y probablemente de cualquier otra. Mientras tanto, el resto de los equipos, a sobrevivir, y cuando conforman un cuadro que merece la pena están condenados a vender o a arruinarse en breve espacio de tiempo, para seguir mantenido el aburrido birreinato de la Liga o exportarlos fuera.

Pensaba esto ayer cuando escuché en Sevilla gritar los goles del Real Madrid a su vecino de ciudad. Muchos niños de ahora, en especial los de padres poco futboleros, optan por ser madridistas o barcelonistas, no les gusta perder. Mientras tanto, los demás asistimos a la lucha de todos los años entre ellos, sin pasión, y con el único interés de ver a esos grandes futbolistas que integran sus plantillas de una manera un tanto tramposa y a costa de los demás. Qué diferente a las estrictas reglas de la NBA para que sea el espectáculo el que siempre gane, que cualquier equipo tenga la oportunidad de si hace las cosas bien, triunfe y no muera en el intento.

De alguna forma, esto también me recuerda al fallido estado español. Asistimos como invitados de segunda a la lucha no finiquitada entre el Reino de Castilla y el de Aragón. A modo de partido de tenis, miramos de oriente al centro y del centro a oriente, a ver qué deciden (quienes tengan derecho) y con qué se entretienen.

Intento comprender a quién le viene bien esta otra liga. Las mejores cabezas de otras Comunidades, al igual que los futbolistas, o se van a Madrid o a Barcelona, o como Navas, Negredo, Silva, Torres, Thiago, Javi Martinez…tienen que salir fuera, para seguir confirmando la teoría de que los demás no servimos para nada y que solo hay vida posible eligiendo entre Madrid y Barcelona. O en otro liga.

Me pregunto qué bandera nos interesa alzar. La que levantan ellos o aquella con la que se limpian el culo: la nuestra.

la imagen se ha obtenido en http://www.paridasclub.com