NO APRENDEMOS, NO HACE FALTA

Una amiga uruguaya a quien adoro me da la noticia del fallecimiento de Luisa Cuesta. De noventa y ocho años de edad, era activista por los derechos humanos y encabezó la agrupación Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos, en la que se apoyó para buscar a su hijo Nebio Melo Cuesta, apresado en Buenos Aires en 1976 por la dictadura hermana argentina y que hasta el día de hoy continúa desaparecido. Luisa falleció, pues, sin haber encontrado a su hijo, como tantas otras personas en Argentina o en Uruguay, en España, en…

Luisa, me contó mi amiga, era un símbolo de justicia y paz que solo buscaba respuestas, una madre coraje, me comentó otra buena amiga.

― Una lástima, porque no aprendemos― me dijo la primera.

No, no es cuestión de que no aprendamos, le respondí. Decir que no aprendemos como sociedad me resulta injusto, me suena a repartir la culpa entre todos para continuar igual porque no hay remedio, como un fatalismo al que estamos condenados. Y no, no es que no aprendamos, es que los deberían aprender no lo hacen porque no tienen necesidad.¿Para qué? Los que salen indemnes, victoriosos de las atrocidades que han provocado no aprenden porque no tienen que aprender.

Recuerdo a Luisa Cuesta y también a los miles de muertos que continúan sepultados en las cunetas de nuestras carreteras, en fosas comunes, que fueron asesinados de forma impune por quienes no han aprendido, por quienes no tuvieron nada que aprender porque nadie les reprendió. Qué molesto, ¿no, compatriotas?

Hoy los cachorros de estos que nunca han tenido necesidad de aprender emergen por todos lados. Un militar de la dictadura de Brasil gobierna el país, el presidente de Estados Unidos autoriza matar a los desgraciados que avanzan hacia su país huyendo de otros tan salvajes como el tocayo del pato Donald, el día en el que sus votantes se aprestan a arrasar las ofertas del Black Friday inermes a su negra conciencia, puede hasta que rifles de saldo. Aprovecha la oferta para matar aun espalda mojada. In God we trust te lo agradecerá.

Coincidiendo con el fallecimiento de Luisa Cuesta, el Partido Popular y Ciudadanos se abstuvieron de condenar a Franco en el Senado, a pesar de los centenares de miles de muertos que dejó. ¿Cuál es el argumento que les impide esa condena, es de forma o es en realidad de fondo la cuestión?

Buenistas, equidistantes,cobardes en suma, que amparan a los quisieron pasar página cubriendo con una alfombra cómplice los huesos de los que cayeron bajo las balas del no condenable, fueron los que absolvieron a aquellos cuyos herederos regresan.

Si fuera solo Vox el problema…

Luisa Cuesta murió sin que se hiciera justicia. Ni fue la primera ni será la última. No solo no aprenden ni se arrepienten; ni siquiera tienen empacho a la hora de lucir sus enseñas en los balcones, las de una patria que les pertenece y en la que los demás estamos de prestado. Mientras nos lo consientan.

EL HOY ES MALO PERO EL MAÑANA ES MÍO

No suelo reseñar obras literarias en mi blog. Las que no me gustan, porque prefiero el silencio, aunque no es menos cierto que hay libros que sí me han gustado, incluso mucho y no he realizado comentario alguno sobre los mismos. De esta novela sí que me voy a atrever a dejar por escrito mis impresiones, porque además de parecerme una novela magnífica, extraordinaria, creo que me puede dar pie a señalar el por qué. Allá voy.

Argumento:

“El hoy es malo, pero el mañana es mío” gira en torno a treinta y tres años de la vida del pintor Vidal Lamarca, entre 1936 y 1969. Vidal es un jovenzuelo de quince años al que le sorprende la Guerra Civil española en Baena (Córdoba), en la casa de Ezequiel Hervás, su padrino, correligionario anarquista de Juan Lamarca, padre de Vidal. El tiempo de la historia, que no la novela, se inicia con los terribles sucesos acaecidos en la localidad cordobesa al inicio de la guerra, durante el verano de 1936. Los combates entre el ejército franquista y las fuerzas republicanas en Andalucía y la aparición en la escena de Sebastián Lanza, un falangista al que Juan Lamarca le perdona la vida en el frente de Lopera, irrumpen en la vida del futuro pintor, que logra salvar la vida gracias a Sebastián, que lo acogerá en el pueblo imaginario de Daza (acrónimo de las poblaciones jienenses de Úbeda y Baeza), en el que una vez que abandona la cárcel vivirá preso de su pasado, convencido de que él fue quien delató al dibujante cómico valenciano Carlos Gómez Carrera “Bluff” y ocasionó su ejecución, lo que actuará como una apisonadora sobre su conciencia. El amor adolescente de Vidal Lamarca a Clara Hervás, hija de su padrino, y el de su madurez a Rosa Teva, mujer casada y moderna que llega a vivir a Daza en los años 60, marcan de forma profunda el devenir de la historia.

La novela la relata el alumno preferido de Vidal Lamarca, Pablo Suances, bien en primera persona, bien en tercera, y se estructura con un prólogo y cinco partes diferentes que hacen referencia a periodos de tiempo claves en la historia, que a su vez se dividen en capítulos en torno a personajes principales a la hora de relatar los hechos. El relato no es correlativo, los años no aparecen secuenciales, sino condicionados por la irrupción de personajes claves de la historia. Este desorden temporal ayuda de forma determinante al autor a comprender las claves de lo que se cuenta.

Prosa:

En mi opinión, brillante. La utilización del lenguaje por parte de Salvador Compán me parece exquisita, su capacidad descriptiva, extraordinaria, y su habilidad para generar estados de ánimo, colosales. Destacaría en especial el primer capítulo, dedicado a Rosa Teba, en el que mientras lo leía creía estar asistiendo a un espectáculo de patinaje artístico en lo literario, en el que las palabras se deslizaban, las acciones iban y venían, giraban como un tirabuzón y continuaban patinando. También el que se refiere a Clara Hervás y los truculentos sucesos de Baena en 1936, me parece descomunal, y ello sin desmerecer el resto de la novela, en la que se manejan extraordinariamente los tiempos y se finaliza de una forma redonda, como hay que acabar una novela, en el momento que toca, sin darse prisa ni alargarla en exceso.

Personajes:

Extraordinarios, y no solo la oscuridad del protagonista, Vidal Lamarca. Sebastián Lanza, el falangista que a su manera lo protege, es un personaje lleno de matices y contradicciones, enorme. Rosa Teba, Clara Hervás, Raúl Colón, hijo de Rosa, el mismo Pablo Suances. No hay personaje plano, todos contradictorios, enormemente humanos, hijos del tiempo en el que viven, dueños de sus propias fortalezas y miserias. Y otro personaje a destacar es la ciudad de Daza en el tenebroso tiempo de la posguerra, una ciudad permanentemente gris, asfixiante. Por decir algo, y entendiendo que era un personaje secundario en la historia, me hubiera gustado saber mucho más de Pedro Colón, padre de Raúl y marido de Rosa Teba, porque me pareció muy interesante, si bien hay que reconocer su papel tangencial en esta historia. Pero un poquito más de él no me hubiera importado saber.

Estructura:

Magnífica. Pensada para comprender la historia que se cuenta. Relatada de una forma cronológica nunca hubiera funcionado. La estructura tiene que estar al servicio de lo que se pretende contar y no de la cronología de los hechos. Otro acierto.

Otro aspecto interesante es el de diseñar una trama de ficción sobre hechos reales que sucedieron en España.

Ambientación:

Creo que debería ser de obligatoria lectura para quienes en estos tiempos que corren en España llaman a la violencia o la utilizan de una forma más o menos soterrada, como puede ser la verbal que a diario presenciamos en las redes sociales. La carnicería, la crueldad despiadada y desmedida de una guerra civil se refleja de forma magistral. Sus consecuencias, la aparición de un bando vencedor que día a día durante años y años recuerda a los perdedores quiénes ganaron la guerra, se respira en cada hoja del libro referida a esos tiempos. Quizás no deberíamos agitar con tanta inconsciencia las banderas y reconocer que no todos los que conviven con nosotros son iguales y que esto no es malo.

Sí, es cierto, otra novela más sobre la Guerra Civil española. Hay lectores que se cansan de este tema. Hay también mucho equidistante que prefiere no saber nada más de lo que no ha tenido más remedio que conocer, aunque lo haya hecho a su manera. Quizás haya quien no desee acercarse a esta novela porque la temática le causa sarpullidos. Lo siento por ellos, porque se van a perder una novela extraordinaria, magistralmente escrita y con la que, fíjense por dónde, se hace mucha más patria que con otras que nos cuentan solo aquello que queremos escuchar.

 

El hoy es malo, pero el mañana es mío

AUTOR: Salvador Compán

ESPASA LIBROS

384 páginas

19,90 € (papel)

11,99 € (electrónico)