SANTA MISIÓN

Está bien lo de llevar a Jesús del Gran Poder en Santa Misión a los Pajaritos, al barrio más pobre de España. Está bien esa tarea de evangelización para quienes lo portan, para quienes lo acompañan y vienen quizás por primera vez a un lugar en el que se puede presenciar cada día, con lluvia o sin ella, con pandemia por coronavirus o por otras pandemias más trágicas por constantes e ignoradas, toda la pasión y muerte en carne y hueso. La de toda esa gente que quizás llegó un día al barrio gritando hosanna, pero que luego sufrió los azotes de la desigualdad, la cruz a cuestas de la precariedad y la estigmatización, y finalmente la crucifixión entre escupitajos de ignorancia y papelinas de droga, con resurrección incluida en la carne de otras gentes que se incorporarán después para cubrir los ínfimos y estrechos huecos de los que se han ido.

Foto de Carlos García Lara, @carlogarcialara en Twitter. Publicada con su autorización. https://twitter.com/carlogarcialara/status/1449428655944392708?s=24

Y en los rezos y reflexiones estaría pero que muy bien que se pensara si dar limosnas, en sus diversas facetas para resolver los problemas, no es algo parecido a poner un desfibrilador a las personas cada vez que sufren un infarto en lugar de intentar prevenirlo.

Está bien que los miembros de una religión que dice que todos los hombres, e imagino que mujeres, son hermanos, que asume que quien no quiere a los seres humanos no quiere a Dios, cuyo único mandamiento es el de amaos los unos a los otros, acuda a presenciar la situación en la que viven esos hermanos. Y estaría aún mejor que, aunque fuera ya de vuelta a sus casas, reflexionaran acerca de lo que han podido ver si han intentado mirar, y si creen que habría que hacer algo para que cada semana en la vida de estas personas dejase de ser una semana de pasión.

Dicho esto, está bien que el Gran Poder haya llegado a Tres Barrios, aunque solo sea para que sus habitantes se vean reflejados en ese señor machacado, azotado y torturado por el poder religioso y político de su época, y que, pese a eso, mantiene su dignidad portando su cruz a cuestas, con la esperanza de que un mundo nuevo pueda abrirse tras su sacrificio.

Quien más y quien menos tiene tareas y responsabilidades en esto. Su, santa o laica, misión. Tarea de todos.

SEÑOR ZOIDO, EN ESPAÑA SÍ HAY GUETOS

Señor ex Alcalde de mi ciudad:

El sábado pasado le escuché decir que en España no había guetos. Me dejó estupefacto, tengo que reconocerlo. ¿Cómo pudo decir eso? Nada más que en la ciudad que usted gobernó, la que le mando a Paseo…del Prado cuatro años después, tras haber dilapidado la mayoría absoluta más grande de la reciente historia de la ciudad.

¿Cómo llamaría usted a la periferia sevillana? Me refiero a ella, porque imagino que es la que mejor podría conocer. Mejor dicho, la que le sonará. Una periferia que no es exclusiva de la ciudad de la gracia―maldita gracia esta, por cierto―, pero que usted debería haber conocido.

Pondré ejemplos únicamente de la ciudad ex-gobernada por usted, a ver si recuerda algo:

¿Por qué no le llama gueto a Los Pajaritos, el barrio más pobre de todo ese país al que ustedes llaman España y que parece no existir más allá de la M-40? Los Pajaritos es una jaula inmensa de indigencia, de marginalidad, aislada entre grandes avenidas para que la gente con poca memoria como usted se olvide pronto.

/ ©GARCIA CORDERO

¿Por qué no llama gueto a las Tres Mil Viviendas, ese barrio al que usted le ha negado una Comisaría de Policía―vergüenza le debía de dar como ex Alcalde― como vía de entrada de las instituciones, algo esencial para normalizar un barrio? Esas Tres Mil a las que niegan el soterramiento de las vías del tren y les dificultan la entrada al nuevo parque que se ha hecho alrededor.

¿Por qué no llama gueto al Vacie, a ciertas calles del Polígono Norte, a tantos lugares de la ciudad que usted tan mal gobernó, a la vista de lo que opinaron los votantes, y a tantos y tantos barrios de tantos y tatos lugares?

España es un país muy retrasado, señor Zoido, y por eso, lo que pasa en muchos lugares de Europa se está cociendo a fuego lento ―cocina mediterránea le llaman― en la periferia de nuestras ciudades, se reproducirá con una generación de retraso en este país. Y el combustible no lo pondrá la religión. La religión arde, claro que arde, cualquiera puede llegar a ser muy inflamable. Es la desigualdad la que todo lo provoca, esa desigualdad que produce las políticas de su partido, esas políticas económicas liberales basada en el crecimiento a costa de otros, en la producción a costa de todo, en la contaminación del planeta; o esas esas políticas de trabajo que dirige otra andaluza como usted, que obliga a elegir entre esclavitud o huida (lo mismo que pasa en los países del sur). Es la economía, …. Eso.

Mucho me temo que si los suyos, los de su partido y los satélites, no se enteran a tiempo, que la siguiente generación, que hablará andaluz como usted, quizás mejor que usted, o cualquier otro acento hispano tan bien como nosotros, sea la que nos ponga un petardo en el culo. Y todos tendremos nuestra parte de responsabilidad. Ustedes porque ejecutan (esas políticas), y nosotros, porque les votamos.

España posee todos los ingredientes necesarios para fabricar esa bomba atómica que produce la desigualdad. Y esto no se resuelve mandando pobres a las escuelitas, como usted insinuó en su intervención, sino mandando a la escuelita a ustedes. Pero me temo que antes de que ocurra eso, Kim Jong-un se hace pastelero.