TERNURA SANITARIA

Cada vez me gusta menos escribir sobre la carrera que estudié y que ejerzo, cada vez me gusta menos escribir sobre salud pública, nuestro sistema sanitario y el papel de los profesionales que lo integran. Cada vez, digo, me gusta menos oír hablar sobre nuevas políticas sanitarias porque poco hay de nuevas, y cuando las hay, son casi siempre para empeorar lo que había, en especial en estos años de Partido Popular en el gobierno, en el que ha estado a punto de destrozar el derecho a la salud en este país y la sanidad universal. Y caso de haber novedades que no puedan tacharse de negativas, acaban siendo meros brindis al sol.

No he podido menos que mirar con ternura la disputa entre enfermeros y farmacéuticos por reclamar en exclusiva un espacio en el sistema. Digo ternura cuando en otro momento podría haber dicho asco, porque era asco y no otra cosa lo que sentía cuando constataba que ninguna profesión tenía un concepto de servicio a la sociedad sino de defensa de privilegios. Sí, era más bien asco lo que me producía, asco por los dirigentes médicos, por supuesto por los farmacéuticos, y también por los enfermeros, asco porque me parece nauseabundo que prevalezcan los intereses de colectivos en detrimento de los de los ciudadanos, pero ese es el resumen de este país y de sus patriotas, porque aquí un patriota se parece mucho a uno de esos profesionales que miran su ombligo y se desentienden de su misión, y más aún, de la misión colectiva que deberíamos tener los que decimos estar al servicio de una patria, sea profesional o política.

Al observar ese enfrentamiento de enfermeros contra farmacéuticos no he podido evitar esbozar una sonrisa. En mi época, quienes nos consideraban los enemigos eran los médicos. Perdónenme, eran enemigos de mayor altura, y estas luchas actuales no son sino reflejo de lo bajo que está cayendo mi profesión, algo que no me sorprende viendo quiénes la dirigen tanto del punto de vista político como científico. Sí, el enemigo no está fuera sino dentro, y no sale ni con aguarrás.

Ternura de verdad me produjo Spiriman, cuando lo vi rodeado de farmacéuticos empresarios y repitiendo ese discurso interesado y económico contra las subastas de medicamentos. Y parecía un tipo listo, me dije. ¿Ni este tipo, con todo lo que ha movido, tiene un discurso político colectivo, de verdadera salud pública?

Y cuando veo los programas políticos de los diferentes partidos, con esa pobreza de ideas en lo que se refiere a salud pública, a derecho a la salud, hasta en los más pretendidamente progresistas, veo solo a personas incapaces de dejar de priorizar lo suyo y pensar en los demás, o con falta de agallas por no enfrentarse al primo médico de Zumosol. En fin… nihil novum sub sole, lo de siempre, lo de tantos años. Historia pura de este país plagado de antipatriotas.

Continuará, no sé cuándo. Me falta la paciencia, y a veces la ternura acaba por darme náuseas. Qué negico harían los fabricantes de Primperan si en este país hubiera un poco más dedecencia y menos tibieza.

Imagen en: https://jenndiaz.com/2010/06/25/los-dedos-me-buscan-la-ternura/

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PERIODISMO BASURA

Esta portada de ABC hace vomitar. Los titulares son la demostración del nacionalismo más asqueroso, el más despreciable que puede haber; el que dicen atacar, a pesar de ser ellos sus máximos adalides. Cuando un estado antepone sus intereses a los de los seres humanos, algo abyecto, siniestro, esconde.

Responder a los fenómenos migratorios del siglo XXI es extraordinariamente complejo. Nadie huye del lugar donde vive porque sí, nadie abandona su tierra por capricho. Detrás de los fenómenos migratorios está la pobreza, el cambio climático, y detrás de ellos la explotación desmedida de los recursos naturales de los países de origen, el insostenible modelo de progreso en el mundo basado en el crecimiento. Un crecimiento que ya solo produce basura y desigualdad.

Para que no vengan migrantes a nuestras costas tendremos que cambiar el modelo de progreso en los países ricos, dejando el del crecimiento ilimitado y la producción de basura para pasar a un modelo de redistribución de la riqueza. ¿Seremos capaces de hacerlo? ¿Preferiremos seguir como estamos y que los que vengan, nuestros hijos, arreen?

Hace falta mucha generosidad para cambiar. El ABC y los que se sienten representados por estos titulares prefieren seccionar la verdad por donde les conviene y hacer un discurso a la medida de su egoísmo. El nacionalismo gana, la humanidad pierde. Todos perdemos, incluso el modelo de nación que este despreciable periódico pretende defender, que no es más que un basurero moral. Lo peor de la especie humana.

Perdonen, me ha dado una arcada.

MIALMA

Nací en China hace muchos años. Mis dueños, unos emplesalios madalines que se instalalon en Sevilla, pusielon un lestaulante. Chino, clalo, quillo. Fui feliz una jaltá de tiempo, pelo un día de lluvia un cholizo me lobó a mi dueña, pendiente de que no se le pasala el aloz.

Mi vida fue un calvalio. Me vendielon en un melcadillo pol na. Ayel hizo viento y me lompí. Pelo como mi dueña es muy flamenca, me va a conveltil en un abanico de felia, polque en felia llueve mucho. Así que a paltil de hoy me espela una nueva vida, mialma.

ÁSPERA SEDA DE LA MUERTE

ARGUMENTO: En la Sevilla oscura y tenebrosa de la época posterior a la Guerra de la Independencia, Flora de Letona, harta de los malos tratos y la violencia de su marido, el teniente ilimitado Juan Ballester, héroe en la contienda contra los franceses, inicia una demanda de divorcio que la lleva a convertirse en mujer depositada, al quedar confinada en uno de los beaterios de la ciudad mientras se resuelve el proceso.

Premio de novela Ciudad de Badajoz 2017.

De Paco Gallardo, una leyenda del baloncesto sevillano, un excelente médico, tendría dudas a la hora de opinar cuál es su faceta más destacada, no en vano es de esas escasas personas que todo lo que hace lo realiza de una forma extraordinaria. Basta leer lo que escribe en Facebook para reconocer que es un excelente escritor, un poeta en prosa, que no necesita dibujar más allá de unas líneas para emocionar, para desarmar con la palabra a quienes tenemos la suerte de leerle. ¿Qué es si no la buena literatura?

Áspera seda de la muerte, la novela con la que ha obtenido el Premio de novela Ciudad de Badajoz, es una obra extraordinaria, y voy a tratar de explicar por qué me lo ha parecido sin que tenga nada que ver el afecto y admiración que tengo hacia la persona que hay detrás del escritor. No en vano hay muchos otros y otras a los que aprecio, a los que tengo por amigos, y a pesar de ello no es de mi gusto lo que escriben.

Ambientada en la Sevilla de principios del siglo XIX, Áspera seda de la muerte parece en principio una novela que nos habla del papel de la mujer en la sociedad de la época, en la que el maltrato no era más que una consecuencia tan natural como desgraciada. Y por supuesto que lo es, como lo es también, y creo que es el argumento de fondo, el coste personal y social que padecen en este país, y en Sevilla de una manera muy especial, aquellos que apuestan por el progreso, que acaban enfrentados al poder establecido, tan poderoso como ignorante.

La novela es un retrato de la Sevilla de la época, aunque me atrevo a decir que esa foto sepia que realiza el autor podría realizarse hoy también en formato .jpg. Desgraciadamente, los tiempos de oscuridad no han pasado en Sevilla y lo peor es que no hay indicio alguno de que desaparezcan. Ya lo dijo el reciente hijo predilecto de la provincia Alfonso Guerra, aquí quien se mueve no sale en la foto, y esta frase podría aplicarse a tiempos anteriores al daguerrotipo. Una ciudad que permanece ensimismada, secuestrada por las familias que la tomaron en 1248 y que condena al inframundo a los librepensadores. En este sentido, es magnífico el correlato que realiza el escritor en el último capítulo, en su recorrido a través de pasadizos oscuros hacia la casa del inglés convertida en prisión de liberales. Como sevillano y como librepensador, no puedo negar la angustia y desazón que he sentido al leer esta novela, desgraciadamente tan actual a pesar de los doscientos años que nos distancian de la trama. Sevilla, España, es la patria de unos cuantos que se encargan de taponar el progreso.

Los personajes me han resultado redondos y extraordinarios, tanto los principales como los secundarios: el doctor Arribas, como encarnación del progreso; Juan Ballester, el teniente ilimitado, correlato del atraso y de la violencia que lo sustenta; Flora de Letona, la representación de la heroicidad que supone tratar de cambiar algo; y todos los secundarios, bien cerrados cada uno en su papel. Mención aparte se merecería la ciudad como personaje que lo envuelve todo, que lo explica todo. Paco Gallardo se convierte así en uno de los escritores que mejor han retratado la ciudad.

La ambientación de la época tiene tras de sí un trabajo arduo, una documentación paciente, un trabajo de hormiga, de un paciente ratón de biblioteca al que puedo imaginar dedicándole durante años el escaso tiempo que pueda disponer.

No quiero terminar sin destacar algo que me ha parecido esencial de la novela, como es su prosa, auténtica prosa poética a la que nos tiene acostumbrados a sus seguidores de Facebook, tan poderosa que no solo es capaz de irradiar belleza, sino que sostiene ella misma la trama de la novela. Si afirmo que es prosa poética la de Paco es porque estoy convencido de que es la palabra y no la acción la que soporta todo el proceso creativo. La forma de escribir no es solo cuidada, bella o escrupulosa, sino que mantiene el ritmo de la obra por sí sola, se basta y se sobra. Qué pocos escritores son capaces de hacer eso y qué bien lo hace. El ritmo, la intriga, la emoción las marcan las comas, las repeticiones de frases cuidadosamente elegidas, los saltos de escena, las idas, las venidas. Es aquí donde Áspera seda de la muerte deja de ser una buena novela y se hace extraordinaria, y solo deseo que tenga el éxito que sin duda merece.

 

QUERIDOS REYES MAGOS

Espero que no les moleste que un republicano como yo les escriba esta carta. En el reino de la ilusión, ― perdón, en el mundo de la ilusión, que el subconsciente me traiciona al creer en monarcas de los sueños como ustedes― por pedir, que no quede, y es por ello que me atrevo a solicitar en esta carta algunas cosas para mi equipo.

No, no les voy a pedir copas, ni fichajes. Tampoco salidas, aunque ganas no me faltan,…[…]

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UN POCO DE POESÍA

Hace no muchos años, el Sevilla fichó al mediocentro brasileño Julio Baptista, apodado La Bestia por su espectacular fortaleza física. Entrenaba al Sevilla Joaquín Caparrós, uno de los artífices de que hoy nos podamos quejar y cabrear por ir quintos en la tabla. Joaquín Caparrós, que supo ver en Sergio Ramos a un gran central, en lugar del prometedor lateral derecho que era en el Sevilla Atlético, o que enseñó a Dani Alves a ser un jugador total, vio que Julio Baptista tenía aptitudes para convertirse en segundo delantero y ahí fue donde lo colocó. El resultado fue que La Bestia marcó cincuenta goles, equitativamente repartidos en las dos temporadas que defendió nuestra camiseta, y que fue vendido por el triple de lo que costó al equipo merengue, ese con cuyas imágenes nos atosiga hasta la extenuación la televisión pública, esa que pagamos entre todos los españoles pero en la que los demás solo aparecemos por motivos luctuosos o de mofa.

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ARISTÓCRATAS DE PUEBLO

Presenciando el bochornoso espectáculo que el Sevilla nos regaló la tarde del pasado sábado, humillante en la primera parte pero también falto de dignidad en la segunda, recordé un pasaje de “El monarca de las sombras”, la última novela de Javier Cercas, dedicada a uno de sus antepasados extremeños, combatiente caído en uno de los episodios más crueles de la Guerra Civil, la Batalla del Ebro. […]

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