SANIDAD PÚBLICA O SANIDAD PRIVADA

Artículo publicado en la revista El Farmacéutico en mi sección YA VIENE EL SOL el 12 de junio de 2015

http://elfarmaceutico.es/index.php/ya-viene-el-sol/item/6051-sanidad-publica-o-privada#.VbnewPntmko

SANIDAD PUBLICA PRIVADAQue el estado garantice a sus ciudadanos el derecho a la salud es una muestra de su madurez como organización colectiva. Porque un estado, como conformación política, incluya o no los sentimientos de patria o nación entre sus ciudadanos, si tiene sentido para estos se debe a que juntos se consigue crecer como individuos, como personas, y a que existe igualdad de oportunidades para el pleno desarrollo de cada cual y nos sostiene en la enfermedad y en las dificultades de la vida. Que el estado garantice ese derecho, como el de la educación, es una manifestación palpable de que es instrumento para el bienestar de sus integrantes, y por eso las medidas de estos últimos años, penalizando la enfermedad mediante cuotas extra a los ciudadanos en el pago de los medicamentos, además de las que realizan a través de los impuestos, van en contra de ese derecho. Porque el gran problema de lo público es lo político. Lo público es muy bonito sobre el papel, y en la realidad si esto se alcanza; pero corre el riego, en sociedades poco maduras como la nuestra, de escasa tradición democrática, de que todo se politice y se llegue a poner en cuestión los avances que se consiguen de vez en cuando. En cambio, lo privado tiene menos política, aunque la tiene, y es el legítimo beneficio económico lo que prima. Esto, en salud, significa que pasa de ser un derecho a una cuestión más de mercado, orientándose los servicios sanitarios hacia la rentabilidad, como en cualquier otro sector.

Reflexionaba sobre estos aspectos escuchando una conferencia sobre el éxito de la implantación de los servicios de Medication Therapy Management en estados en los que la salud es un negocio y no un derecho. Envidio que existan cientos de farmacéuticos, cada vez más, que ejercen su profesión previniendo y resolviendo los problemas que producen los medicamentos, una de las tragedias más graves que existe en la actualidad en el ámbito de la salud pública de los países desarrollados. Me causa una profunda tristeza ser testigo de cómo un estado como el español, que ha sido referencia docente e intelectual para este tipo de servicios en Europa, se encuentre a la cola a la hora de implantarlos, y sea hasta el momento poco más que una entelequia vislumbrar que ello sea factible.

Es absolutamente lamentable que sigan muriendo ciudadanos a causa de los medicamentos, que continúen sufriendo sus problemas evitables, que gastemos millones y millones de euros en algo que se podría ahorrar, con que solo existiera altura de miras, voluntad de avanzar y vocación de servicio a los ciudadanos. Es descorazonador llegar a la conclusión de que en este país no existen este tipo de servicios porque en la sanidad pública prima la política sobre el bien común, y la economía, la verdadera economía y no las cuentas de la lechera que se hacen para cautivar votos, se subordine al sectarismo. Sectarismo al que no somos ajenos los profesionales de la salud en general y nosotros en particular, anteponiéndose los intereses de los agentes implicados a los de los ciudadanos a los que dicen defender.

Algún día esto se revertirá. Esperemos que los afrancesados que defienden de verdad el cambio, no tarden de nuevo dos siglos en ganar esta batalla.

La ilustración se tomó de http://www.ofertasbancarias.com/foros.php?t=48551

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ESCUELAS SEDOF: APRENDER DE LOS PACIENTES

SEDOF_VIEl pasado sábado 11 de abril la Sociedad Española de Optimización de la Farmacoterapia (SEDOF) celebró su sexta Escuela SEDOF. Cuando todavía no se han cumplido tres años de su fundación son ya seis las jornadas celebradas a lo largo de la geografía nacional: Benidorm, Madrid, Zaragoza en dos ocasiones, Sevilla y Barcelona han sido las ciudades en las que esta joven institución ha compartido sus conocimientos, sus dudas, sus apuestas, con muchos farmacéuticos que entienden que el único futuro posible de nuestra profesión es contribuir a la disminución de uno de los mayores problemas de salud pública a los que se enfrenta nuestra sociedad, la morbi- mortalidad asociada a los medicamentos, principal generadora de gasto sanitario y social, y de sufrimiento humano evitable. Que se haya repetido en Zaragoza no es ninguna casualidad, ya que la Universidad San Jorge es la primera institución universitaria que ha creado una Unidad de Optimización de la Farmacoterapia (UOF) para formar a sus alumnos de grado y posgrado en esta importantísima actividad asistencial atendiendo a pacientes reales.

Estas jornadas se financian con la  cuota de inscripción de los asistentes y no se reciben ayudas por parte de la industria farmacéutica ni de organismo alguno. Todos los socios pagamos y no generamos ningún gasto y solo, cuando nuestras posibilidades nos lo permiten, financiamos la asistencia de algún profesional de excelencia que nos pueda ayudar en el camino que nos hemos propuesto. En esta edición hemos podido contar con la presencia de Djenane Ramalho de Oliveira, profesora de la Universidad Federal de Minas Gerais (Brasil), formada en la Universidad de Minnesota junto a Linda Strand, lugar de referencia mundial para la implantación de servicios de Medication Therapy Management (MTM).

Cada jornada se centra en algún aspecto que los profesionales creen que deben mejorar en su día a día en la práctica asistencial. En este caso, y de ahí la invitación realizada a Djenane, queríamos saber más sobre Medication Experience, un concepto traducido aquí como Experiencia Farmacoterapéutica, que trata de enfatizar en los aspectos psicosociales y culturales de cada paciente como herramienta para optimizar los resultados de los medicamentos. La conferencia inaugural que realizó nuestra invitada se centró en este importante aspecto,  e insistió en que no se podía disociar de la aplicación de los imprescindibles conocimientos biomédicos. Asimismo se realizaron dos sesiones clínicas con sendos pacientes crónicos polimedicados usuarios de la UOF, que coordinaron la responsable de la Unidad Amaya Ruiz, Djenane Ramalho de Oliveira y Manuel Machuca, y en la que participaron los asistentes presenciales y a distancia, gracias al Aula Virtual de la Universidad y se enfatizó mucho sobre cómo la experiencia farmacoterapéutica de cada paciente podría ayudar a mejorar sus resultados en salud.

Djenane también nos mostró el esperanzador camino que siguen en su estado. Allí el gobierno ha apostado definitivamente por estos servicios que en España denominamos de optimización de la farmacoterapia y van a proceder a contratación de cientos de farmacéuticos para implantarlos, que desarrollarán sus actividades en diversos entornos asistenciales como farmacias comunitarias y centros de salud. Un éxito que viene de un trabajo continuado y bien planificado.

 En SEDOF somos conscientes del camino que se debe seguir y apostamos sin fisuras por recorrerlo junto a las instituciones farmacéuticas que lo deseen. También sabemos que esta práctica todavía es testimonial en nuestro país, a pesar de los numerosos esfuerzos realizados. Nuestra pretensión es ayudar a conseguirlo y para ello solo pretendemos ser una de las herramientas facilitadoras, una sociedad en la que quien crea que puede sentirse cómodo para alcanzar los fines deseados lo esté, y colaborar con aquellos que prefieran hacerlo desde otros lugares y busquen lo mismo.

No podemos permitir por más tiempo que España, un país pionero en la construcción y diseminación de estas prácticas asistenciales, acabe por ocupar el furgón de cola en el reconocimiento y la remuneración. Esto necesita una reflexión global en la que SEDOF también tiene mucho que decir, debería hacerlo y lo hará desde los espacios en los que ello sea posible.

El reto es importante pero lo que depara el futuro lo es aún más si dejamos a un lado intereses que no contribuyan a transformar la realidad. Solo existirá una profesión fuerte y de prestigio si esta asume la responsabilidad de minimizar un problema enorme de salud pública que mata cinco veces más que los accidentes de tráfico y ocasiona un gasto dos veces mayor que el de los medicamentos. Nuestra mano está tendida y nuestra experiencia siempre estará al servicio de la profesión farmacéutica. El cambio no debe retrasarse más. Por todos.

 Artículo publicado en Correo Farmacéutico, en la edición de la semana del 20 al 26 de abril de 2015 

http://www.correofarmaceutico.com/2015/04/20/al-dia/entorno/aprender-pacientes

DE QUIÉN ES EL SISTEMA SANITARIO

Artículo publicado en Diario de Sevilla, el 11 de marzo de 2014, en su página 20:

http://www.diariodesevilla.es/article/opinion/1727028/quien/es/sistema/sanitario.html

quien-se-ha-llevado-mi-quesoEl próximo sábado 29 de marzo, la Sociedad Española de Optimización de la Farmacoterapia (SEDOF), celebrará su IV Escuela en el barrio sevillano del Polígono Sur, tristemente conocido como las Tres Mil Viviendas. El Centro Don Bosco de los Salesianos acogerá amablemente a esta joven sociedad científica, que aún no tiene dos años de edad, lo que representa un hito en la historia de este barrio tan lleno de vida como señalado por los prejuicios. También se contará con el apoyo de Caritas de la Parroquia Jesús Obrero, en la que desde hace más de ocho años se desarrolla un proyecto pionero de apoyo económico, sanitario y psicosocial  a los usuarios de medicamentos del barrio.

SEDOF nació con el objetivo de agrupar profesionales de la salud concienciados e implicados en la necesidad de mejorar los resultados en salud de los medicamentos, mediante la implantación de Unidades de Optimización de la Farmacoterapia en el sistema sanitario y no cuenta con otro sustento económico que el de las cuotas de sus socios.

En España existe todavía una limitada sensibilización con los problemas que producen los medicamentos, a pesar de los estudios que demuestran que solo cuatro de cada diez medicamentos prescritos alcanzan las metas terapéuticas deseadas. Es decir, a día de hoy, el medicamento es más un problema que una solución. Y no, no son las reacciones adversas las únicas responsables, ya que estas tienen que ver solo con el 13% de los problemas; tampoco es el incumplimiento terapéutico, al que se le imputan el 6% de los fallos de la farmacoterapia. La realidad es mucho más compleja, y de ello no tienen culpa los médicos cuando prescriben, ni la industria farmacéutica, que fabrica medicamentos de calidad. Se debe a la ausencia de profesionales que gestionen de forma integral una farmacoterapia muy compleja en pacientes polimedicados y pluripatológicos, que utilizan muchos medicamentos que comparten vías metabólicas comunes y que a menudo interfieren en la consecución de los resultados deseados.

El mal resultado de los medicamentos tiene consecuencias importantes sobre la salud de los pacientes y también sobre la salud económica de quien provee la atención sanitaria y social de estos, que en España, hay que recordarlo, es el estado: utilización de más medicamentos, bajas laborales, ingresos hospitalarios, jubilaciones anticipadas por enfermedad…Unos costes enormes, que doblan al menos los que provoca el gasto farmacéutico, y evitables en gran parte si se contasen con estos mecanismos de contrapeso que suponen las Unidades de Optimización de la Farmacoterapia.

Los resultados en Estados Unidos de estas unidades son espectaculares, con un ahorro medio de 2.500 euros al año por paciente atendido. Esto supone que los ahorros producidos atendiendo treinta pacientes al año, menos de tres pacientes al mes, pagarían los costes del profesional que los asistiera. Si se tiene en cuenta que la capacidad de atención es lógicamente muy superior, el ahorro producido subsiguiente iría íntegramente a las arcas del proveedor del servicio, es decir, el estado; es decir, a su bolsillo y al mío.

Estas Unidades se están implantando con éxito en Estados Unidos, en un sistema sanitario muy caro, gestionado por aseguradoras privadas, pendientes de reducir costes para otorgar más beneficios a sus accionistas y de captar clientela con servicios que las diferencien. Sin embargo, en España, un país en una profunda crisis económica y que fue pionero en Europa en la sensibilización con estos nuevos sistemas de gestión y en la formación de profesionales, sigue sin haber interés por parte del estado en implantar este tipo de servicios. Me duele pensar que esto se debe a que el estado, en lugar de ser de todos, sencillamente no es de nadie.

A QUIÉN ENGAÑAMOS CON ESTA POLÍTICA FARMACÉUTICA

2014-01-18 10.03.55La sociedad estima que la mejor forma de reconocer la labor del farmacéutico comunitario es que perciba sus honorarios de acuerdo a un margen comercial al dispensar los medicamentos. Y por tanto, como Ronaldo o Messi, que ganan mucho como futbolistas porque meten muchos goles, cuanto más vendan esos farmacéuticos más altos serán su salario y mejor  considerados socialmente estarán, al disfrutar de mejores coches, viviendas en localizaciones más exclusivas y todo aquello que el dinero puede ofrecer, que no es mucho pero sí muy deseado por nuestra sociedad, inclusive para aquellos que hacen las leyes.

Pensar que un colectivo, no hablo de los bienintencionados héroes y los malvados villanos que en cualquier profesión existen,  va a hacer algo distinto de lo que le marca la ley y el sentido común es de tontos o de hipócritas. Pensar también que si cambia esa orientación los profesionales no vayan a hacerlo, también.

SIN COBRAR NO SE PUEDE TRABAJARUna profesión también es su remuneración escribí en este blog hace unos meses. Por tanto, al igual que a Ronaldo no se le pide que marque menos goles para salvaguardar la honorabilidad de un guardameta, al lobo que guarde las ovejas del pastor o al banquero que deje de estrujar a sus clientes para sacarles lo máximo que pueda, al farmacéutico no se le debe exigir nada que no marque la legislación vigente de manera precisa y que esté definido por su modelo de percepción de honorarios. Así que, mientras exista ese perverso modelo solo se va a conseguir lo que ya se consigue. Decir lo contrario no es más que hipocresía; criticarlo por quien tiene en la mano que sea de otra forma, practicar un deporte tan propio de este país, clerical hasta para los anticlericales, como el del prejuicio.

El problema no es lo que hacen los farmacéuticos comunitarios, sino lo que podrían hacer, y si eso que podrían hacer resultaría de utilidad para la sociedad. Rasgarse las vestiduras por lo que hacemos estaría bien si a pesar de que se ofrece el camino para cambiar no lo hacemos. Por tanto, ¿a qué coño juegan quienes nos critican? Que yo sepa, a eso: al prejuicio, a rasgarse las vestiduras y a la hipocresía.

El colectivo no quiere cambiar. Por supuesto, ¿qué colectivo quiere cambiar, y más si no hay una alternativa concreta? Pero el problema no es que se quiera o no cambiar, las resistencias internas. El verdadero problema es que quien tiene la capacidad de que esto cambie ejerza ese poder que tiene. A los políticos, y no me refiero solo a quienes elegimos para nuestros parlamentos, sino también a los de nuestra profesión, se les llena la boca de palabras contenidas de vacío, las idóneas para mirar hacia otro lado. Resulta tremendamente triste cómo un sistema público de salud, pagado por los impuestos de los ciudadanos, se permite mirar hacia otro lado con la sangría social y económica que producen los medicamentos. Esta ineficiencia es la excusa perfecta para los depredadores del estado, que ven en la privatización de servicios públicos el nicho que necesitan para seguir haciendo negocios a nuestra costa.

Es vomitivo que un problema de tan altísimo coste, como la morbi- mortalidad evitable producida por medicamentos, que encarece los costes de atención sanitaria y prestaciones sociales, con una mortalidad que multiplica varias veces la de los accidentes de tráfico, que tiene tecnología sanitaria capaz de disminuirlo drásticamente, que goza de un profesional con el que, si se tiene un mínimo de paciencia y un mínimo de coherencia, no se le dé la respuesta adecuada, la que se le está dando en otros países con éxito. Quizás porque este país no es un país de éxito sino de fracaso, y donde el fracaso social no es más que el espejo del de los colectivos y las personas que lo integramos.

Cada euro que se invierte en pagar a un farmacéutico clínico por disminuir esto, hace que la sociedad ahorre cuatro euros, que puede emplear en otras cosas.

Mientras esperamos alguna respuesta, sigamos en la misma línea. Aquí tiene la foto de trece Glucagon Hipokit® tirados en el contenedor de una farmacia para su destrucción ecológica. Como en el antiguo concurso de la tele: 13 glucagones, a  21,46 € cada uno, 278,98 € tirados a la basura. ¡Un, dos, tres, responda otra vez! Pero responda, responda quien tenga autoridad moral para decir que este es el camino para una profesión y para una sociedad en materia de medicamentos.

P.D.: Dedicado solo a los farmacéuticos comunitarios que me tachan de radical o de estar en contra de la farmacia comunitaria:si has leído esto y todavía lo crees, vete a la mierda.

Fotos: la del emdicamento es de mi archivo personal; la de la manifestación está publicada en http://www.sociedad.elpais.com

EVIDENCIA, ORA PRO NOBIS

MELAPELAMuchos devotos de la Medicina Basada en la Evidencia (MBE) ven con cierto escepticismo el papel del farmacéutico como profesional capaz de resolver los importantes problemas que para la salud pública producen los medicamentos. Encomendándose a la divina evidencia, estiman que no hay mucha acerca del papel del farmacéutico. Y es verdad. Pero, ¿es toda la verdad?

No, al menos en mi opinión. Y me explico. Quien ejerce una práctica asistencial precisa adquirir experiencia con pacientes además de conocimientos. Eso lo saben los médicos y de ahí el formato de especializaciones en los hospitales junto a profesionales de larga práctica asistencial. Si uno tuviera que decidir para una intervención quirúrgica entre el que más matrículas de honor sacase en la carrera y el profesional más experimentado, creo que ninguno tendríamos dudas de elegir al segundo.

Otro ejemplo, esta vez ridículo e imaginario, imposible que se diera en la realidad pero que puede ser ilustrativo: se crea una nueva técnica quirúrgica cardiaca, que debe probarse frente a las tradicionales que ya se utilizan. Se diseña un trabajo de investigación para tratar de demostrar cuál es la mejor. La nueva técnica la prueban estudiantes de sexto de medicina en la pesquisa. Mediante la metodología científica y la evidencia se llegará sin duda a la conclusión de que la nueva técnica es muy peligrosa y aumenta la mortalidad cardiaca.

Esto, que parece ridículo, es lo que están analizando los amantes de la evidencia científica respecto a los farmacéuticos. No puede haber resultados porque no hay práctica, y esto se convierte en un círculo vicioso, que es uno de los motivos, que no el único, de que el farmacéutico no despegue como profesional de la salud.

Mientras no exista una práctica asistencial reglada no se podrá demostrar sus bondades, pero nada que no demuestre sus bondades se convertirá en práctica reglada, y así sucesivamente.

Para romper este círculo vicioso la única posibilidad es realizar una investigación de largo alcance con pacientes, en el marco de un equipo de atención sanitaria, que pudiera verificar si con experiencia suficiente, la práctica asistencial del farmacéutico puede ser de utilidad para la salud pública.

Pero este país es muy pobre. Y la pobreza no es solo económica, quizás esta sea la menos importante. Es pobre porque padecemos de sectarismo, porque nos importa más nosotros que los otros, porque tenemos prejuicios, porque no vemos más allá de un burro, porque quien se mueve no sale en la foto, porque se defiende lo público como excusa para preservar nuestro propio estatus, porque el dinero de todos no es de nadie y porque a poca gente le duele el sufrimiento de los demás.

A los farmacéuticos les importa más las farmacias que la gente; a los médicos la medicina que la salud; a las universidades mantener su chiringuito antes que ofrecer profesionales útiles a la sociedad;  a los políticos que no les agiten el sillón; y a los colegios profesionales que nadie se mueva si quiere salir en la foto.

Mientras tanto, paciente, que te den, que para eso te llamas así. Morirás, sufrirás y gastarás por sufrir y que no te resuelvan los problemas que cada día producen los medicamentos. Y encima tendrás la culpa.

La imagen ha sido obtenida en www.miathletic.com