CARNE FRESCA PARA LOS ZOMBIS

Días después de la selecciones en Andalucía, aún me encuentro estupefacto con los resultados,tratando de comprender por qué y cómo hemos llegado hasta aquí. La irrupción de una extrema derecha violenta (expulsar, muros, memoria histórica, religión…) me ha sobrecogido.

Siempre me he considerado un hombre de izquierdas, mi voto ha oscilado entre partidos nacionalistas andaluces y diversos colectivos progresistas. Por una parte, porque estoy convencido de que hay un modo de nacionalismo deseable, que dista mucho de ser de corte supremacista o excluyente, que lo entiendo como respuesta a la forma tan despiadada de globalización que se ha desarrollado, que no ha resultado ser más que una mera oportunidad para ampliar mercados para, una vez rotas las reglasen nombre de un concepto de libertad a la medida de los que más tienen,esquilmar a quien venga. Una globalización la de ahora que abomino, y que explica las migraciones y las guerras, los nacionalismos xenófobos y el resurgir del totalitarismo, de los patriotas de lo suyo. Defiendo un nacionalismo que preserva la cultura de los pueblos frente al monocultivo cultural de la hamburguesa doble con queso, que realza el valor de la propia para contribuir a la diversidad del mundo. Porque la riqueza es el mestizaje, el respeto a la diversidad y nunca la imposición de un modelo para todos. Por eso soy nacionalista para mi cultura y por eso la quiero como algo que se ofrece a las demás y que también recibe las influencias de otras, para su progreso y el de la humanidad.

Por otra parte, me he considerado de izquierdas porque un día bebí de pensamientos e influencias cristianas, por las que interpreté que todos éramos hermanos y teníamos derecho a desarrollarnos como personas; a tener las mismas oportunidades, a que nadie es menos ni más que nadie. Unas influencias que hace tiempo que abandoné pero de las que también se han alejado no pocos de los que continúan considerándose cristianos, esa facción que pretende hacernos comulgar con ruedas de molino a quienes pensamos diferente, que se siente perseguida ante la pérdida de poder político.

Me reconozco cándido, qué puedo decir después de haber escrito lo anterior. Y a pesar de eso, o precisamente por eso, trataba de entender a esos cientos de miles de votantes que habían elegido dar su voto a Vox, que la dirige un señor que va armado, que no sonríe ni en la victoria, con un programa marcadamente xenófobo, machista, violento,que nos lleva a tiempos pasados, a una nueva reconquista, en palabras de uno de sus líderes.

Trataba de entender,decía, a los votantes. No me han importado mucho las reflexiones de articulistas acerca del fenómeno, aunque me duelan las de algunos amigos que defienden que lo que viene no es fascismo porque sus votantes no son fascistas.Menuda reflexión, como si a Hitler lo hubieran aupado los nazis al poder, o a Mussolini gente que se considerase nazi o fascista. Hay veces que pienso si sirve para algo haber leído mucho, haber escrito. Evidentemente para algunos no es sino un oficio, una forma como otra cualquiera de ganarse la vida en lugar de una oportunidad para comprender el mundo. De qué poco les ha servido a algunos tanta lectura. Quien vota a un partido que anuncia de forma explícita lo que pretende hacer no es inocente de lo que pueda suceder, y más si lo que llegue a suceder no sea más que volver a repetir la historia.

Tampoco me ha sorprendido cómo el Partido Popular, que tanto le chorreaba la baba al defender su amada Constitución española, rápidamente se echa en brazos de los que abominan de ella. Constitucionalistas accidentales, de pose, no tienen empacho alguno en abrir el camino a lo que sucedió en Alemania en los años 30 del siglo pasado.Tampoco este partido será inocente, ni sus votantes ni voceros, esos que claman ahora diciendo que Vox no es extrema derecha.

 Como decía, trataba de comprender como en una de las regiones más pobres de Europa cientos de miles de votos habían ido a parar a manos de quienes solo van a luchar por defender los privilegios perdidos, si es que han perdido alguno en estos cuarenta años, porque cuando se es totalitario no es posible conformarse con algo que no sea el total.

Intentaba descifrar quién podría haber votado a la extrema derecha más allá de su caladero predecible devotos. Y en esas estaba cuando me encontré a Antonio.

Antonio es de una edad similar a la mía, mediada la cincuentena. Lo conozco desde que comencé a trabajar. Él es vigilante de una empresa de alimentación cercana, en la que ejerce no solo de guarda, sino que también ha de mantener limpio el establecimiento, retirar basuras, hacer recados,buscar cambio para sus jefes, etc. Trabaja en eso desde que lo conozco, heredó el puesto de su padre y lo compartió con su hermano, ya fallecido por enfermedad cardíaca, durante años.

A Antonio le gusta el fútbol, se lleva bien con todo el mundo, con emigrantes que comercian de forma legal en tenderetes, con el chino que le arregla el móvil que se le estropea, con las empleadas del hogar latinoamericanas que acuden a hacer las compras que les ordenan las señoras… La crisis le redujo la jornada laboral y el sueldo, pero al menos no lo dejó en la calle como a otros del barrio obrero en el que vive,como a parte de su familia. Antonio es uno de los nuevos votantes de Vox, según me contó sin tapujo alguno. Sus argumentos, que ya estaba bien, que ya estaba harto de tanto ladrón, que había que cambiar.

Luego hablé con María,una chica de casi cuarenta años que trabaja como empleada del hogar, una extraordinaria trabajadora, una mujer dedicada a sus hijos, a su familia, que se crió con sus tíos porque sus padres eran incapaces de darle a su prole un mínimo de educación. Así salieron muchos de sus hermanos, relacionados con ámbitos muy oscuros de nuestra sociedad. Los tíos de María la recogieron casi recién nacida al regresar de Australia, en donde se habían exiliado tras sucesivas detenciones en la dictadura debido a la militancia sindicalista, esto es, por defender los derechos de los trabajadores bajo una dictadura. María no votó a Vox, simplemente se le olvidó votar, aunque no incumplió la promesa que le había hecho a su hijo de llevarlo esa tarde a comerse unas tortas con nata en un centro comercial, antes de ir a conocer la nueva iluminación navideña del centro. Se me olvidó, se me olvidó, fue la respuesta a mi pregunta.

Antonio y María han vivido cuarenta años de democracia que han sido un modelo de fracaso en la educación, en la que se han confundido acumular conocimientos con formar para la libertad de pensamiento. Eso nos ha tocado a todos, porque el problema de Antonio y María es similar, el mismo diría yo, al de esos escritores que defienden que no hay fascismo y que pretenden ser intelectuales sin intelecto. Mientras unos han vivido aislados en sus barrios obreros a las buenas de dios,otros han sufrido otro tipo de aislacionismo, el de vivir en un mundo de Yupi anestesiados por ese estado del bienestar que no llegaba a todos. Y el resultado es parecido,una falta de comprensión de la realidad que vivimos.

Antonio por acción, y María por omisión, también son responsables de haber resucitado a los zombis. La única diferencia es que ellos serán de los primeros en ser devorados, porque de ellos solo les interesa el voto o la abstención, sin duda son los más frágiles de la cadena y, ya se sabe, las fieras devoran primero a los animales debilitados.

La pregunta que me hago es por qué la izquierda, ese movimiento que dice defender a los desheredados de la sociedad, no ha llegado hasta ellos, hasta gente como Antonio o como María. Cuando escuché a Antonio decir que había votado a Vox, no pude sino recordar a Pablo Iglesias durante la noche electoral, diciendo algo tan digno de no sé qué de salud o de fraternidad. Antonio no entendería nada de aquello, al igual que para María, la Internacional debe de ser alguna jugadora de la selección de fútbol femenino.

La nueva izquierda tiene poca, muy poca calle. También vive en su propio mundo de Yupi de consignas y de reflexivas reuniones en horarios solo aptos para funcionarios y profesores universitarios, mientras sus posibles votantes  tratan de sobrevivir como pueden en la ciudad sin ley que son los suburbios; o anestesiados por la televisión, por telenovelas, por María del Monte o Juan Imedio, de tarde en tarde. Canal Sur no se debe cerrar porque los medios de comunicación públicos son el único ámbito ajeno a intereses particulares en información, pero la televisión pública de Andalucía ha hecho mucho daño con ciertos programas, y lo sigue haciendo, a la dignidad de los andaluces. En especial a la de las andaluzas. Ha confundido cultura popular con chabacanería y lo que podría ser un motor de culturización se ha convertido en un abrevadero para alimentar de bazofia y debilitar aún más a los últimos de esta sociedad.

Hemos abandonado a su suerte a quienes no entienden de consignas, porque en cuarenta años no hemos sabido o querido, y hemos tenido la oportunidad para ello, que recorran el camino a la libertad que es la educación. Hemos creado guetos expulsando a los más pobres y a los más débiles de sus barrios tradicionales. Lo seguimos haciendo apostando por la economía de pisos turísticos, a favor de los que más tienen, en contra de los que han de marcharse. Continuamos abriendo centros comerciales, e inaugurándolos nuestros próceres además, espacios ajenos a nuestra cultura de barrio que destruyen multitud de empresas familiares que constituyen la verdadera riqueza económica de pueblos y ciudades; lo mismo que hacemos con el taxi, para favorecer a grandes empresas multinacionales de empleo precario y coches y corbatas inmaculadas, como ya hicimos antes con la desaparición de las empresas de comestibles para crear supermercados donde explotar a sus empleadas, porque son mujeres por lo general las explotadas.

Si Vox está aquí también es porque nos cargamos a los pequeños autónomos para crear puestos de trabajo precarios y mal pagados, por parte de empresas que pagan sus impuestos fuera o explotan a trabajadores del tercer mundo que luego tienen que huir de sus países para llenar pateras y superpoblar nuestros extrarradios, esos espacios que la izquierda no entiende y que son el nuevo caladero de votos para fascistas y probablemente el del terrorismo que venga, allí donde vive gente como Antonio o como María, el lugar que jamás pisará un intelectual salvo para hacer un dibujo que le reafirme de sus convicciones.

Hablábamos de desenterrar a Franco y sin llegar a levantar su tumba han surgido de la tierra removida los zombis que arrasaron Europa de sur a norte. No han tenido ni que cambiar de carnaza. Basta una generación para que volvamos a picar en el cebo envenenado.Hay muchas responsabilidades en esto. Yo he preferido sacar las mías.

PERIODISMO BASURA

Esta portada de ABC hace vomitar. Los titulares son la demostración del nacionalismo más asqueroso, el más despreciable que puede haber; el que dicen atacar, a pesar de ser ellos sus máximos adalides. Cuando un estado antepone sus intereses a los de los seres humanos, algo abyecto, siniestro, esconde.

Responder a los fenómenos migratorios del siglo XXI es extraordinariamente complejo. Nadie huye del lugar donde vive porque sí, nadie abandona su tierra por capricho. Detrás de los fenómenos migratorios está la pobreza, el cambio climático, y detrás de ellos la explotación desmedida de los recursos naturales de los países de origen, el insostenible modelo de progreso en el mundo basado en el crecimiento. Un crecimiento que ya solo produce basura y desigualdad.

Para que no vengan migrantes a nuestras costas tendremos que cambiar el modelo de progreso en los países ricos, dejando el del crecimiento ilimitado y la producción de basura para pasar a un modelo de redistribución de la riqueza. ¿Seremos capaces de hacerlo? ¿Preferiremos seguir como estamos y que los que vengan, nuestros hijos, arreen?

Hace falta mucha generosidad para cambiar. El ABC y los que se sienten representados por estos titulares prefieren seccionar la verdad por donde les conviene y hacer un discurso a la medida de su egoísmo. El nacionalismo gana, la humanidad pierde. Todos perdemos, incluso el modelo de nación que este despreciable periódico pretende defender, que no es más que un basurero moral. Lo peor de la especie humana.

Perdonen, me ha dado una arcada.

ESTO ES LO QUE HAY

El glifosfato, herbicida utilizado en la agricultura, incluido en la lista de sustancias posiblemente cancerígenas para humanos, continuará utilizándose en la Unión Europea hasta 2022 con el entusiasmo del gobierno español. No en vano, nuestra Ministra de Agricultura incluso llegó a arengar el pasado mes de septiembre a las organizaciones agrarias para su defensa. Nuestro cáncer no importa, el mercado, sí. El mercado deja huellas y culpables, y si a usted le diagnostican cáncer nadie buscará responsables que no sean colectivos. Los gobiernos que aprueban y consienten estas medidas no son culpables, ¡es la humanidad la culpable!

España, su gobierno, continúa subvencionando, 400 millones de euros desde 2007, a catorce plantas de carbón, combustible fósil no renovable y uno de los mayores responsables de la contaminación de nuestras ciudades. El cambio climático continúa y lo hace ya sin brújula. La Tierra busca un nuevo equilibrio que no sabemos si será compatible con la vida humana. Pero no importa. El mercado, esa forma de esquilmar a los menos capaces, que tiene ideólogos, profesores de universidad, periódicos y empleados escribientes y, sobre todo, lacayos enjaulados que no dejan de votarlos, que esperan su alpiste diario a cambio de promesas de futuro vacías, el mercado, insisto, prevalece sobre todo bicho viviente.

Harías bien en no engañarte. A nuestro gobierno no le interesas si no es como paria del mercado. Espero que te hayas convencido ya de que lo de su preocupación por Venezuela era un camelo. También lo de Cataluña, no seas inocente, es otra cortina de humo más. Y si le preocupa algo esto, ya lo puedes comprobar cada día en la propaganda que emite en el canal público de televisión a través de voceros que en su día se creyeron que iban a ser periodistas, es por cuestiones de mercado. Incluso las banderas se las refanfinfla, no te engañes. Las patrias y reyes que les interesan son aquellos que cotizan en el mercado de valores. Su capacidad de adaptación al entorno es inimaginable, y les da igual reyes que presidentes, democracias que dictaduras, patrias grandes o pequeñas. Son los auténticos predadores de la especie más depredadora.

La democracia necesita de conservadores. Son fundamentales. Tanto, y si me apuran, aún más, que los progresistas. Pero, por favor, España, Europa entera, necesita otros, no estos. Gente moderada, mesurada, pragmática, que mire al mundo como un legado recibido y que hay que entregar a los que vienen, que respete al planeta, a los seres que lo habitan, que entiendan que el futuro, a día de hoy, o es colectivo, o no lo habrá.

Qué utopía esta. Esta sí que es una utopía y no la de los parias de la tierra y la famélica legión. Y cuánta falta haría. Pero ya vamos muy tarde para ese cambio de mentalidad El capitalismo extremo que vivimos agostará los campos, incendiará banderas y extinguirá una forma de vida, y puede que la vida humana, a pesar de que para cuando esto suceda, hasta los gusanos hayan acabado con sus conservadores cadáveres. Y con los nuestros, que lo consentimos. Así que esto es lo que hay.

UN TREN PARA HORODO KANA

HORODO KANAHoy desayuno con la noticia de que en Japón hay una línea ferroviaria que utiliza una única persona, una estudiante de diecisiete años llamada Horodo Kana, que reside en un pueblo de treinta y ocho habitantes y lo necesita para acudir al instituto. La línea se cerrará a final de curso, cuando Horodo finalice sus estudios y, quizás, vaya a la Universidad.

Cuando he visto en la televisión al tren acercarse a la solitaria estación en medio de la nieve, he pensado que querría formar parte de un estado como el que atiende a esta chica. Me da igual que sea más grande o más pequeño, plurilingüe o monolingüe. Al fin y al cabo, qué es el estado sino un acuerdo entre personas para juntos alcanzar a ser, sobre todo a ser, más que cada uno por separado.

De ahí que mi estado ideal no tenga fronteras definidas. Siempre estaría dispuesto a que sus habitantes decidan si ser más grandes o más pequeños. Mi estado ideal, sería aquel que se preocupa por sacar adelante a los menos dotados, a los más frágiles. Y también sería aquel en el que prevalezca la igualdad entre sus miembros para discernir de un modo justo en sus confrontaciones, que proteja la salud de todos, y que garantice la educación y el acceso a la cultura como medios para hacer a las personas más libres.

Por eso me gusta que haya un tren para Horodo. Un tren que no es rentable ni competitivo, que aumenta el déficit público y la prima de riesgo, pero protege, a través de los impuestos, el derecho a ser en plenitud de cualquiera de sus habitantes.

La foto se ha obtenido de http://www.taringa.net 

O ELLOS O NOSOTROS

Ruta de muerteY pasaron los días. De compungidos minutos de silencio a reuniones grandilocuentes. Resolver el problema de África se circunscribe en decidir si se envía una fuerza militar a bombardear los barcos en los que las mafias transportan emigrantes, en reforzar la vigilancia marítima, o en legislar para que los trámites de expulsión rápida sean más ágiles.

Nada se puede hacer contra la pobreza, contra las matanzas de índole religiosa, étnica, de género o de lo que sea. Nada se puede hacer contra gobiernos corruptos que se sientan sobre las riquezas naturales de sus países, para enriquecerse ellos a costa de empobrecer a sus ciudadanos malvendiéndolas a nuestros gobiernos cómplices. Nada se puede hacer porque eso significa que nuestros hijos llorarían mucho por no poder tener cada año un móvil más nuevo y más rápido; porque no podríamos tener esas amenas charlas de café ―tendríamos que volver al anís El Mono― y Marca, porque no tendríamos café. Ni tampoco Cola Cao. Dejaríamos de cantar lo de soy aquel negrito del África tropical a soy aquel blanquito de la Europa Septentrional. Y eso no gusta.

Bombardeemos, vallemos, hundamos y recemos. Sigamos rezando. No dejemos de rezar, ni de darnos golpes en el pecho. Ataquemos, no vaya a ser que suba la prima de riesgo. Ocupemos, no vaya a ser que los analistas financieros, esos gurús que mueven el mundo gracias a su economía fantasma, esos trileros cuyos dados cotizan en las más importantes bolsas del mundo, se vayan a enfadar con nosotros.

Esto es algo muy simple. Son o ellos o nosotros, no hay que darle más vueltas. Para que haya un rico tiene que haber un pobre, y yo no quiero comer mierda. Que la sigan comiendo otros, que ya están acostumbrados y tienen el estómago hecho a ello. El mío necesita omeprazol con la segunda loncha de jamón.

La foto se tomó de http://www.rtve.es 

DE QUIÉN ES EL SISTEMA SANITARIO

Artículo publicado en Diario de Sevilla, el 11 de marzo de 2014, en su página 20:

http://www.diariodesevilla.es/article/opinion/1727028/quien/es/sistema/sanitario.html

quien-se-ha-llevado-mi-quesoEl próximo sábado 29 de marzo, la Sociedad Española de Optimización de la Farmacoterapia (SEDOF), celebrará su IV Escuela en el barrio sevillano del Polígono Sur, tristemente conocido como las Tres Mil Viviendas. El Centro Don Bosco de los Salesianos acogerá amablemente a esta joven sociedad científica, que aún no tiene dos años de edad, lo que representa un hito en la historia de este barrio tan lleno de vida como señalado por los prejuicios. También se contará con el apoyo de Caritas de la Parroquia Jesús Obrero, en la que desde hace más de ocho años se desarrolla un proyecto pionero de apoyo económico, sanitario y psicosocial  a los usuarios de medicamentos del barrio.

SEDOF nació con el objetivo de agrupar profesionales de la salud concienciados e implicados en la necesidad de mejorar los resultados en salud de los medicamentos, mediante la implantación de Unidades de Optimización de la Farmacoterapia en el sistema sanitario y no cuenta con otro sustento económico que el de las cuotas de sus socios.

En España existe todavía una limitada sensibilización con los problemas que producen los medicamentos, a pesar de los estudios que demuestran que solo cuatro de cada diez medicamentos prescritos alcanzan las metas terapéuticas deseadas. Es decir, a día de hoy, el medicamento es más un problema que una solución. Y no, no son las reacciones adversas las únicas responsables, ya que estas tienen que ver solo con el 13% de los problemas; tampoco es el incumplimiento terapéutico, al que se le imputan el 6% de los fallos de la farmacoterapia. La realidad es mucho más compleja, y de ello no tienen culpa los médicos cuando prescriben, ni la industria farmacéutica, que fabrica medicamentos de calidad. Se debe a la ausencia de profesionales que gestionen de forma integral una farmacoterapia muy compleja en pacientes polimedicados y pluripatológicos, que utilizan muchos medicamentos que comparten vías metabólicas comunes y que a menudo interfieren en la consecución de los resultados deseados.

El mal resultado de los medicamentos tiene consecuencias importantes sobre la salud de los pacientes y también sobre la salud económica de quien provee la atención sanitaria y social de estos, que en España, hay que recordarlo, es el estado: utilización de más medicamentos, bajas laborales, ingresos hospitalarios, jubilaciones anticipadas por enfermedad…Unos costes enormes, que doblan al menos los que provoca el gasto farmacéutico, y evitables en gran parte si se contasen con estos mecanismos de contrapeso que suponen las Unidades de Optimización de la Farmacoterapia.

Los resultados en Estados Unidos de estas unidades son espectaculares, con un ahorro medio de 2.500 euros al año por paciente atendido. Esto supone que los ahorros producidos atendiendo treinta pacientes al año, menos de tres pacientes al mes, pagarían los costes del profesional que los asistiera. Si se tiene en cuenta que la capacidad de atención es lógicamente muy superior, el ahorro producido subsiguiente iría íntegramente a las arcas del proveedor del servicio, es decir, el estado; es decir, a su bolsillo y al mío.

Estas Unidades se están implantando con éxito en Estados Unidos, en un sistema sanitario muy caro, gestionado por aseguradoras privadas, pendientes de reducir costes para otorgar más beneficios a sus accionistas y de captar clientela con servicios que las diferencien. Sin embargo, en España, un país en una profunda crisis económica y que fue pionero en Europa en la sensibilización con estos nuevos sistemas de gestión y en la formación de profesionales, sigue sin haber interés por parte del estado en implantar este tipo de servicios. Me duele pensar que esto se debe a que el estado, en lugar de ser de todos, sencillamente no es de nadie.

I LOVE ESTADO. AND YOU?

Sociedad civilPatricia Flores, viceconsejera de Asistencia Sanitaria en la Comunidad de Madrid, afirma que no tiene sentido que un enfermo crónico viva gratis del sistema sanitario. Estas declaraciones no son nada inocentes, pues encierran un modelo de entender el estado, que va mucho más allá de una mera elucubración sobre qué tipos de prestaciones sanitarias deben ofrecerse.

El estado moderno no es una bandera o un territorio geográfico; es un modelo de convivencia, una manera de relacionarse y vivir juntos entre sus pobladores, de poder conseguir un grado de bienestar que sería muy difícil de obtener cada uno por su lado, por mucho poder económico o político que se tuviera. Y por eso el estado moderno tiene que ser necesariamente democrático y todos debemos de contribuir a su sostenimiento.

No encuentro modelo de convivencia más perfecto que el que puede garantizar un estado, aunque como organización sustentada y gobernada por seres humanos, corre el riesgo de utilizarse en beneficio de unos cuantos. Pero esto no quita un ápice a la necesidad de esa estructura, sino que lo que nos indica sobre todo es la necesidad de reforzar sus estructuras y los organismos de contrapeso: una sociedad civil fuerte, organizada, atenta y beligerante contra toda posibilidad de corrupción o de abuso por parte de quienes ostenten el gobierno.

Como ciudadanos que formamos parte del estado, debemos decidir qué aspectos nos parecen básicos, importantes, para entregar su manejo y gobierno a una estructura como la del estado. La salud, a pesar de lo que diga la vicenconsejera madrileña, parece que es un aspecto clave. La salud en un país depende de la salud de cada uno de los ciudadanos que conviven en ese país y no de la capacidad económica de cada uno de sus miembros. La persona más rica del Congo tiene peores expectativas de salud que un oficinista inglés y eso tiene que ver con el entorno sanitario y no con lo que cada uno pueda pagarse. Tener una salud pública fuerte es beneficioso no solo para el enfermo, sino también para el que está sano, y que esa tarea la tutele y la salvaguarde el estado, es decir, la mantenga a través de los impuestos que sus ciudadanos pagan para contribuir al sostenimiento de las áreas básicas, parece suponer un adelanto como civilización; gestionarlo desde lo privado, y en eso da igual que sea en relación directa de los ciudadanos con empresas que ofrecen ese tipo de servicios, o mediante la gestión privada de los recursos públicos, es un atraso, además de mucho más caro, como demuestran los porcentajes de Producto Interior Bruto que diferentes países con diferentes modelos de atención sanitaria destinan a sanidad.

Al igual que la sanidad, hay otros pilares básicos del estado que debe garantizar un estado evolucionado. Por ejemplo, la educación, la justicia, la información, y no solo la defensa frente al enemigo exterior que marca un modelo de estado basado exclusivamente en el poder sobre un territorio y en la defensa de sus símbolos.

El estado debe garantizar igualdad de oportunidades para sus ciudadanos y para ello el acceso a la educación se antoja básico y es el único camino hacia la excelencia que no genera desigualdad. Asimismo, una justicia accesible a todos los ciudadanos, independiente del poder del estado pero siendo parte de este, es esencial para ejercer el contrapeso necesario y obligado que la sociedad civil debe ejercer como vigía ente cualquier abuso. La educación es una vía básica contra la desigualdad social, esa cuyo crecimiento gracias a los modelos neoliberales y contrarios a este modelo de estado tanto daño está haciendo. La desigualdad no solo empobrece económicamente, sino también social y culturalmente, y ello provoca un descenso en la calidad democrática del estado, con el riesgo creciente de debilitarlo frente a los populismos y convertir la democracia en algo meramente decorativo.

Un estado fuerte necesita sostenerse a través de las contribuciones que sus ciudadanos deben ofrecer. No es posible un estado sin ingresos, y esos ingresos, o esos pagos que deben realizar sus ciudadanos, han de verse como la contribución necesaria para conseguir que esos anhelos se conviertan en derechos de todos los ciudadanos. Y por tanto, la sociedad debe también generar una conciencia de corresponsabilidad a la hora de contribuir a esa estructura, cuyo objetivo necesario debe ser el beneficio de todos.

Es importante una reflexión sobre la forma de realizar esas aportaciones. En España, el 71% de los ingresos tributarios del estado lo realizan los ciudadanos particulares, mientras que la contribución de las empresas es de solo el 12%. Los riesgos además de aquellos es muy superior en estos momentos, ya que un traspiés del ciudadano le produce directamente la pérdida de su patrimonio, no hay más que ver la ingente cantidad de desahucios que ha habido y continúa habiendo en este país, y los continuos rescates que se han hecho y continúan haciendo a empresas como los bancos o la próxima de Sacyr para que entre todos paguemos la construcción del canal de Panamá y luego ellos se queden con los beneficios.

Que un estado se gestione mal no debe implicar su destrucción; que los políticos que dirigen ese estado sean calamitosos no debe implicar otra cosa que la necesidad de sustituirlos; que crezca la animadversión a los políticos y que de ello se beneficien partidos políticos carentes de ideología, lo que demuestra es la necesidad de progresar y trabajar por la salud democrática de este país y el reforzamiento de su sociedad civil.

Necesitamos reforzar el estado y en estos momentos estamos haciendo justo lo contrario. Y para ello hay que acercar el poder y la responsabilidad a los ciudadanos. El federalismo, como modelo de asunción de responsabilidades propias y de solidaridad con los demás, parece el camino a seguir. Aunque eso da para una reflexión tan amplia como esta. Una reflexión que  Patricia Flores no creo que esté dispuesta a realizar.

La imagen se extrajo de http://www.claroscurosocial.bligoo.com

PATRIAS

ESPAÑAPerdona, pero no entiendo tu concepto de patria. Me hablas de que la unidad de lo que tú llamas patria no se puede cuestionar, de la Constitución como Sagrada Escritura que jamás puede estar en tela de juicio. Igual que te refieres a la economía, a tu particular concepto de economía―porque para ti no existen otros―, como el único punto de partida posible para aplicar la lógica deductiva.

Te llenas la boca de la palabra patria, pero únicamente entiendes la tuya como legítima. No aceptas que te lleven la contraria en esto, que haya quien piense que puedan existir otras. Es la tuya la que quieres imponer a los demás porque así lo dice la ley. Entiendes la ley además como algo inamovible. Venías de dictaduras, aceptaste a regañadientes la democracia y hoy has aprendido a valerte de ella para tus fines. Por eso para ti la ley es el marco inamovible, tu particular evangelio que nos quieres imponer a los demás.

Te gusta tu patria así, te sientes orgulloso de sus hazañas, de sus emblemas, de sus tradiciones. Impasible el ademán ya están presentes en nuestro afán. Una patria en la que uno de cada cuatro hogares se encuentran en riesgo de pobreza, con quinientos desahucios diarios, un veintiséis por ciento de personas que no pueden trabajar y casi trece millones de ciudadanos en situación de pobreza o exclusión social. Una patria cada vez más desigual, apta para quien tiene dinero aunque lo haya evadido, una patria buena para quien se porta bien, según tu concepto de bondad por supuesto.

Una patria con menos filosofía y más religión, apta solo para triunfadores. Una patria abierta al mundo para que por allí salgan aquellos que no dan la talla. Una patria que expulsa a quienes no entran dentro de tus reglas. Una patria feliz de que te puedas buscar otra patria si en la suya no cabes, y que te da el derecho a decidir la que quieres para ti. Gracias a ella podrás ser brasileño o peruano, alemán o inglés, chino o japonés. Lo que quieras ser, aunque eso sí, solo tienes seis meses para arrepentirte.

No, no acabo de entender esa patria. Y verás, no es una cuestión de marco territorial, es mucho más de personas, de ciudadanos. Un concepto como el tuyo de patria me espanta, ya sea de tamaño XL o S. No se trata de eso. Se trata de quiénes son tus compatriotas, de tu concepto del bien común, de lo que te hace sentir feliz y orgulloso. No es cuestión de banderas, aunque alguna haya que nos dice que el poder es algo hereditario y me rebele contra eso. No me importa la bandera con la que te envuelves; me espanta lo que escondes tras de ella.

Lo siento, pero no puedo entender una patria que distingue entre diferentes tipos de ciudadanos, y en eso me da igual que se refiera a los que están dentro o a los que están fuera de lo que tú o cualquier otro le llame patria. Al fin y al cabo clasismo y racismo son aspectos que tienen mucho en común.

Y no acepto que me digas que no soy patriota. Lo que pasa es que has manoseado tanto la palabra que necesita un buen lavado. En frío, porque en caliente, se le corren a tu patria los colores.

La imagen que ilustra el post ha sido obtenida de la página http://www.incerba.com

LA POBREZA Y EL BANCO DE SANTANDER SUBEN

PIOBAROJANo sé si fue premeditado, pero después de escuchar en Televisión Española que la tasa de pobreza infantil llegó a España el 34%, casi el 60% si los padres no alcanzaron la educación secundaria, la siguiente noticia que apareció fue el 90% de incremento en los beneficios del Banco de Santander, 4.370 millones de euros, aunque en España decrecieran. Paralelamente, el señor de Guindos mandó a tomar por culo de nuevo la crisis, situando el crecimiento español próximo al 1% para el próximo año y el 0,2% para este último trimestre.

Cómo está creciendo este país, de qué forma está saliendo de la crisis, merece la pena llamarse gobierno de España a uno que solo gestiona y legisla para que los ricos se hagan más ricos y los pobres más pobres, aunque así cuadren las cifras macroeconómicas. Son algunas de las preguntas que me hago cuando leo estas noticias.

Me pregunto también si habrá todavía gente que crea a pies juntillas premisas absolutas como aquellas con las que nos han bombardeado el estado de bienestar, asimilándolo a un universo utópico que no podíamos alcanzar por su falta de sostenibilidad: privatizar para gestionar mejor los recursos y abaratar costes, hacer una reforma laboral para generar más puestos de trabajo, liberalismo para hacernos más libres, etc, etc.

Espero que cada vez haya más gente que se plantee si el estado es un órgano de gobierno para el bien común de todos, o solo de unos cuantos, si se tiene que preocupar porque sus ciudadanos sean más cultos, más sanos, más solidarios, más justos, o no es más que una institución- muleta al servicio de los poderosos.

Me espanta además que la contestación interna en el Partido Popular venga por su ala derecha. Al parecer hay quien no tiene bastante y quiere más.

Si esta legislatura ha demostrado algo a las claras ha sido que nuestra democracia tenía muy débiles sus cimientos. Ojalá que los triunfos recientes de la sociedad civil nos hagan caer en la cuenta de que es urgente reforzarlos. Este país debe dejar de ser el cortijo de unos cuantos.

EL PP EXTERNALIZA A LASQUETTY

hastaluegolucasLasquetty ya está en la calle y las intenciones de privatizar la sanidad pública por parte del Partido Popular sufren un serio revés, ojalá que definitivo. Quizás sea el motivo por el que el antiguo director para España y Portugal del bancorroto Lehman Brothers y actual Ministro de Economía don Luis de Guindos, mandara a tomar por culo a un periodista a cuenta de la posible subida de la gasolina.

Esperemos que a partir de ahora dejemos de picar en el anzuelo de que la gestión privada de la cosa pública es más barata, más eficiente y mejor, y caigamos en la cuenta de que la sanidad pública es un derecho que los ciudadanos españoles hemos querido darnos, como consecuencia de decidir que todos cuidamos de la salud de todos y lo pagamos a través de nuestros impuestos, para que nadie muera o deje de tratar su enfermedad por cuestiones económicas. Una cuestión de civilización y no de negocio.

La sanidad pública es mucho más barata que la de gestión privada. Si no lo creen, basta buscar el porcentaje del PIB que gastan Alemania o Francia en sanidad y lo comparan con el de España. Ejemplo fehaciente de que las empresas exprimen al estado para hacer su negocio. La sanidad pública nunca es deficitaria ni insostenible, porque no da beneficios económicos ni puede darlos. Son nuestros impuestos los que la hacen posible.

De todas formas, no todo el monte es orégano y hay muchas cosas que mejorar en la sanidad pública. La multidisciplinariedad, la mejora de la atención primaria y la evaluación de nuevas tecnologías sanitarias eficientes, son buenos ejemplos.

Ha sido muy emotivo este triunfo del sentido común. Gamonal, Eurovegas, la readmisión de los interinos a la que los Tribunales han obligado a Cospedal…La democracia y la sociedad civil están aún vivas en este país, pero no hay que quedarse dormidos. Necesitamos fortalecernos, que los mimbres de nuestra sociedad civil sean más fuertes, que se pueda hacer política de todo pero que haya aspectos básicos intocables. Somos herederos de muchas generaciones de españoles que han pagado muy caro porque quienes hoy estamos aquí disfrutemos de conquistas que no nos han regalado.

Queda mucho por hacer, hay muchos frentes abiertos y esta gente no se va a quedar de brazos cruzados. Pero hoy nos podemos dar el gustazo de decir Bye- bye, Laquetty.  Porque no somos tan ordinarios como para decir lo mismo que de Guindos. Aunque lo pensemos.

La imagen utilizada para ilustrar ha sido obtenida de http://www.libreriaproteo.com