ENSAYO SOBRE LA CEGUERA

CEGUERAEn estos días, y a pesar de que cada día soy más pesimista con el futuro de los farmacéuticos como profesionales de la salud, por mucho onanismo triunfalista que se pregone en sus Congresos, he dirigido un modesto trabajo de investigación para que una alumna de un Máster de Farmacia cumpla los requisitos necesarios para la obtención de dicho título.

El objetivo propuesto era conocer si los usuarios de una farmacia que no hubieran recibido servicios de seguimiento/optimización farmacoterapéutica y que acudieran a retirar su medicación habitual sin quejarse de problema alguno con su medicación, alcanzaban o no los resultados esperados de la misma. Es decir, si había algún fallo de la farmacoterapia, o como les gusta decir a los consensuadores españoles que raramente han visto a un paciente, si experimentaban o corrían el riesgo de experimentar, resultados clínicos negativos.

La metodología seguida ―no me voy a extender mucho en esta entrada con la misma, ― consistía en ofrecer aleatoriamente a los candidatos una evaluación rápida de su farmacoterapia, aprovechando que acudían con su tarjeta sanitaria para prescripción electrónica. Se analizaba la medicación y se obtenían los resultados de efectividad en lo que se pudiese evaluar, ya que resultados analíticos o de otras pruebas han quedado sin verificar si el paciente luego no los traía, por no disponer de ellos o por la imposibilidad de acceder a la historia clínica del paciente.

Se captaron diez pacientes, cinco hombres y cinco mujeres, y ahora estamos estudiando los datos. Dan miedo. Estoy convencido de que este trabajo merecerá ampliarse y hacer una tesis doctoral, que daría para mucho si lo que va apareciendo se confirma, a pesar de una muestra tan escasa.

Lo primero que hemos visto es que todos, absolutamente todos los pacientes, sufrían al menos dos resultados negativos de la medicación, y eso que, como he dicho con anterioridad, han quedado aspectos de efectividad, que no de seguridad, sin evaluar. Este dato me parece importantísimo: el 100% de la muestra de pacientes que toman medicamentos de forma crónica tiene al menos dos problemas con sus medicamentos,  a pesar de que no se haya podido evaluar todo.

Cuando se presente la investigación se podrán dar más detalles de la misma, aunque me pregunto si a alguien le importarán esos datos. Pero sí quiero adelantar el caso de una mujer que se encuentra en prediálisis, y que en la evaluación detectamos que el cansancio que mostraba se debía a una bradicardia a consecuencia de su dificultad de eliminación renal del atenolol que tenía que utilizar por un infarto previo que sufrió. Informamos a su médico para que los sustituyera por otro medicamento de la misma familia pero de eliminación biliar y no hizo caso (en Román paladino se dice se acojonó), pero la paciente, que afortunadamente tenía cita con su nefrólogo en los días siguientes, confió en nosotros, no se rindió y le llevó nuestro informe. El resultado fue quey su atenolol se sustituyó por carvedilol y la bradicardia desapareció. Así, los profesionales de la salud dejamos de joderle el riñón a la señora, al menos la jodienda gratuita de darle atenolol, y quizás ese trasplante que pudiera venir se retrase un tiempo más o no tenga que hacerse, lo cual no sé si es positivo o negativo para estos políticos de la Andalucía imparable, que quizás deseen seguir liderando los trasplantes en España y nosotros hayamos contribuído a fastidiarles (iba a poner joderles, pero ya me estaba repitiendo mucho) las cifras.

Pueden conocer los costes de los servicios sanitarios en Andalucía en esta dirección:

http://www.juntadeandalucia.es/servicioandaluzdesalud/ordenpreciospublicos/default.asp

Por decirles algo, un trasplante renal en Andalucía cuesta 39.181,42 euros. Ahorrando uno solo, podríamos comprar 15.672 cajas de carvedilol y tratar a 1.300 andaluces (y andaluzas) durante un año con ese medicamento, por poner un ejemplo.

Pero más allá de los costes económicos del trasplante, y de los medicamentos tan carísimos que debería tomar de por vida con posterioridad para evitar el rechazo al nuevo órgano, ¿alguien tiene idea de las consecuencias sobre la calidad de vida del paciente? No hay página web oficial que nos informe sobre cómo se sienten las personas que sufren procedimientos como éstos. Es cierto que, ante la posibilidad de la muerte, cualquier aspecto así les merece la pena a muchos. Pero, ¿y si llegaran a saber que su caso podría haberse evitado? Muchísimos procedimientos quirúrgicos, muchísimo sufrimiento se podría haber evitado si los pacientes crónicos dispusieran de servicios de gestión integral de la farmacoterapia para optimizar sus resultados y prevenir problemas como éstos.

Aquí tienen algunas razones por las que de un tiempo a esta parte, me dedico a la literatura. Para quienes me preguntan, aquí está la respuesta. Así he conseguido que mis frustraciones sean mías y sólo mías, y únicamente dependan de mi torpe manera de juntar palabras. No necesito a nadie más

Para modificar la situación expuesta, doctores tendrá la Iglesia, aunque me temo que esa Iglesia a la que aludo, sus feligreses y sus sacerdotes, padecen de una ceguera que sólo puede explicarse desde el talibanismo y la sinrazón. Y caerán en el infierno, que existe, claro que existe, al menos en lo que se refiere a quienes pudiendo hacer otra cosa, no la hicieron. Porque tuve hambre y no… pues eso.

La imagen que ilusta se ha obtenido de http://www.lamilanabonita.com

 

SANIDAD PÚBLICA O SANIDAD PRIVADA

Artículo publicado en la revista El Farmacéutico en mi sección YA VIENE EL SOL el 12 de junio de 2015

http://elfarmaceutico.es/index.php/ya-viene-el-sol/item/6051-sanidad-publica-o-privada#.VbnewPntmko

SANIDAD PUBLICA PRIVADAQue el estado garantice a sus ciudadanos el derecho a la salud es una muestra de su madurez como organización colectiva. Porque un estado, como conformación política, incluya o no los sentimientos de patria o nación entre sus ciudadanos, si tiene sentido para estos se debe a que juntos se consigue crecer como individuos, como personas, y a que existe igualdad de oportunidades para el pleno desarrollo de cada cual y nos sostiene en la enfermedad y en las dificultades de la vida. Que el estado garantice ese derecho, como el de la educación, es una manifestación palpable de que es instrumento para el bienestar de sus integrantes, y por eso las medidas de estos últimos años, penalizando la enfermedad mediante cuotas extra a los ciudadanos en el pago de los medicamentos, además de las que realizan a través de los impuestos, van en contra de ese derecho. Porque el gran problema de lo público es lo político. Lo público es muy bonito sobre el papel, y en la realidad si esto se alcanza; pero corre el riego, en sociedades poco maduras como la nuestra, de escasa tradición democrática, de que todo se politice y se llegue a poner en cuestión los avances que se consiguen de vez en cuando. En cambio, lo privado tiene menos política, aunque la tiene, y es el legítimo beneficio económico lo que prima. Esto, en salud, significa que pasa de ser un derecho a una cuestión más de mercado, orientándose los servicios sanitarios hacia la rentabilidad, como en cualquier otro sector.

Reflexionaba sobre estos aspectos escuchando una conferencia sobre el éxito de la implantación de los servicios de Medication Therapy Management en estados en los que la salud es un negocio y no un derecho. Envidio que existan cientos de farmacéuticos, cada vez más, que ejercen su profesión previniendo y resolviendo los problemas que producen los medicamentos, una de las tragedias más graves que existe en la actualidad en el ámbito de la salud pública de los países desarrollados. Me causa una profunda tristeza ser testigo de cómo un estado como el español, que ha sido referencia docente e intelectual para este tipo de servicios en Europa, se encuentre a la cola a la hora de implantarlos, y sea hasta el momento poco más que una entelequia vislumbrar que ello sea factible.

Es absolutamente lamentable que sigan muriendo ciudadanos a causa de los medicamentos, que continúen sufriendo sus problemas evitables, que gastemos millones y millones de euros en algo que se podría ahorrar, con que solo existiera altura de miras, voluntad de avanzar y vocación de servicio a los ciudadanos. Es descorazonador llegar a la conclusión de que en este país no existen este tipo de servicios porque en la sanidad pública prima la política sobre el bien común, y la economía, la verdadera economía y no las cuentas de la lechera que se hacen para cautivar votos, se subordine al sectarismo. Sectarismo al que no somos ajenos los profesionales de la salud en general y nosotros en particular, anteponiéndose los intereses de los agentes implicados a los de los ciudadanos a los que dicen defender.

Algún día esto se revertirá. Esperemos que los afrancesados que defienden de verdad el cambio, no tarden de nuevo dos siglos en ganar esta batalla.

La ilustración se tomó de http://www.ofertasbancarias.com/foros.php?t=48551

PRÁCTICAS TUTELADAS

Artículo publicado en la revista El Farmacéutico en mi sección YA VIENE EL SOL el 13 de julio de 2015

http://elfarmaceutico.es/index.php/ya-viene-el-sol/item/6162-practicas-tuteladas#.VbndFfntmkp

Durante varios años, la farmacia que dirigí estuvo acreditada por la Universidad estadounidense de Minnesota como centro autorizado para realizar prácticas tuteladas. En ese tiempo, recibí dos alumnas, porque además de tener capacidad económica para viajar a España, había que conocer el castellano para poder interactuar con mis pacientes.

El programa de formación en prácticas tuteladas de Estados Unidos, o al menos de esa Universidad, contemplaba una duración de diez meses, tiempo en el que el alumno debía rotar por diez servicios farmacéuticos diferentes, todos acreditados, en los que aprender las distintas prácticas profesionales en las que aquellos servicios destacaban. Una de las estudiantes quiso estar más tiempo y no fue autorizada, ya que se entendía que era muy importante para su formación que tuviera un conocimiento global de la que iba a ser su profesión.

Durante muchos años también, fui formador de prácticas tuteladas para nuestras Facultades de Farmacia. Un buen número de veces nos enterábamos de que venía un alumno en prácticas el día anterior al comienzo de su periodo de formación, y todos, salvo escasísimas excepciones que se podrían contar con los dedos de la mano de un mutilado de guerra, acudían, por tres o por seis meses, por la proximidad de su domicilio. Ningún estudiante había oído en la Facultad que tuviésemos un servicio diferenciado dentro de la farmacia para ver pacientes, ni conocían nuestra tradición investigadora o asistencial.

Aquella farmacia era excelente, por decir algo, porque tampoco había muchas, en cuanto a la consulta de seguimiento farmacoterapéutico. Pero dejaba mucho que desear en formulación magistral y en otros muchos servicios para los que hay grandes profesionales en otras farmacias. Por tanto, el estudiante podía recibir una buena formación en lo que sabíamos, y otra bastante deficiente, o no tan buena, en otras áreas. Y lo mismo se podría decir de otras farmacias.

Me pregunto cómo sería si los estudiantes rotaran por servicios de excelencia, y que las farmacias especializadas enseñaran lo que para ellos es lo que mejor hacen. Probablemente los alumnos saldrían muy bien formados en distintas áreas, los farmacéuticos enseñaríamos sobre nuestras fortalezas y todo sería mucho mejor. Y quizás muchos profesores que ahora miran con cierto desprecio a la farmacia comunitaria, conociesen la realidad y dejasen de criticarla ante sus alumnos.

La asignatura de prácticas tuteladas es la que otorga más créditos de formación en la carrera y me parece que pocos se la toman en serio. Es más un requisito, una orden que viene de Europa, una obligación. Es algo de lo que profesores, estudiantes y formadores tenemos que salir del paso como sea. Resulta muy triste, pero si desde que se empieza con la formación asistencial esto es así, luego no podemos quejarnos de la mediocridad de nuestro ejercicio profesional.

La foto que aparece fue tomada de www.blog.uchceu.es 

BISNES

BISNESTe propongo un negocio. Es muy fácil, sencillo. No tendrás que hacer mucho, solo poner el dinero. Es un negocio redondo, créeme. Por cada euro que inviertas te voy a devolver entre 5 y 8 euros al año siguiente. No  miento, la empresa ganará eso y en el beneficio está incluido lo que ganen los profesionales que trabajan para nosotros.

Tranquilo, no se trata de tráfico de drogas. Tampoco de venta de armas. No, no vamos a destrozar ningún país, ni vamos a quedarnos con sus pensiones o sus bancos. Con Grecia ya tenemos bastante. Se trata de un negocio legal. Y además, moral, porque beneficia a todos los ciudadanos. Sí, puedo ver tu cara de incredulidad. Te preguntas en qué puedes ganar tanto dinero sin tener que abusar de nadie, sin tener que medrar, sin tener que prevaricar, si además ni la bolsa ni los bancos dan tanto.  Y no, no vas a salir imputado de nada, ni después vas a pasar años o meses en la cárcel, aunque te pongan ordenador, impresora y aire acondicionado. No, repito: es legal y es moral.

Y no, no te voy a ocultar por más tiempo de qué se trata. Es muy sencillo. Se trata de apostar por servicios de optimización de la farmacoterapia para pacientes crónicos y polimedicados. Simplemente se basa en que profesionales farmacéuticos evalúen de forma integral los resultados de los medicamentos en los pacientes, para detectar, prevenir y resolver los problemas que actualmente producen los medicamentos. El resultado de la inversión está más que demostrado en países desarrollados. Pero en tu país son muy difíciles de implantar. Porque no lo proveen dioses médicos, y porque es legal y moral. Y además porque es un derecho de salud pública. Demasiado bonito para un país con políticos cutres como el tuyo. Este es el negocio que se pierden, con la deuda que tenemos. ¿Qué asco dices? Sí, qué asco.

RUEDAS DE MOLINO

Ruedas de molinoVivo la farmacia desde que fui engendrado. Ya en el vientre de mi madre, subí y bajé escaleras cuando ella trataba de alcanzar los medicamentos que se almacenaban en aquellas estanterías de madera que llegaban casi hasta el techo. Me acostumbré desde entonces a los olores de la farmacia, a todos aquellos potingues y líquidos que se almacenaban en preciosos frascos de cristal que todavía conservamos, con la etiqueta ya amarilleada por el paso del tiempo.
Cuando era un niño mi padre trabajaba en una empresa de distribución farmacéutica ya desaparecida hace muchos años. La sede estaba junto al colegio al que íbamos mi hermano y yo. Por aquel entonces vivíamos cerca, pero un buen día nos mudamos a un barrio alejado y mi padre habló con el chófer de la empresa que hacía la ruta de farmacias cercana a nuestro nuevo domicilio para que nos llevara. Aquel conductor era tan flojo y avispado como inocentes éramos mi hermano y yo. Nos hacía cargar la furgoneta con las bolsas de medicamentos que tenía que entregar. Lo hacíamos felices, no nos importaba en absoluto, como tampoco nos molestaba entrar en las farmacias a entregar aquellos pedidos recogidos a mano por telefonistas que escribían con letra más ilegible que la de un médico.
Mi hermano, el chófer y yo íbamos sentados delante, sin cinturón de seguridad porque entonces ni existía, y solíamos coincidir con la salida de las niñas de un colegio en una de las típicas calles estrechas del centro de mi ciudad. Pasábamos despacio mientras él las miraba. Recuerdo cómo una vez el avispado chófer me insinuó que diera un susto a las niñas que me pareció divertido. Al pasar junto a ellas les tendría que dar un golpe en el trasero, bajo la promesa de que luego saldríamos escopetados. Así lo hice, sin tener aún el desarrollo hormonal requerido para entender lo que ese sátiro de patillas y cabello largo me sugería. Cuando les di, el conductor, en vez de acelerar me recriminó delante de aquellas niñas lo que había hecho, enrojeciendo como nunca he olvidado.
Luego hice la carrera y mientras me chupé no pocas guardias y veranos de suplencias a los auxiliares, hasta que después comencé a ejercer y a luchar por que la farmacia fuese un establecimiento sanitario de prestigio en el que el farmacéutico continuará siendo un profesional reputado ante la sociedad. Entonces vinieron los años de lucha por hacer realidad la atención farmacéutica. Cuando inicié mi tesis doctoral en esta disciplina, un joven profesor de la Facultad me llegó a sugerir hacerla con él en su laboratorio galénico. Recuerdo que le dije que para mí la farmacia era un laboratorio tan digno como cualquier otro para hacer investigación y que, o hacía la tesis en la farmacia o no la hacía. Y lo conseguí.
Para mí la farmacia ha sido mi medio de vida desde antes de nacer y continúa siéndolo. Por eso veo con mucha tristeza continúe después de tantos años enrocada hacia adentro, incapaz de aprovechar su posición ante la sociedad; haciendo cursos para dispensar, como pude comprobar en la pasada Cuaresma, fajas para nazarenos y costaleros. Ojalá algún día acabe este viacrucis profesional en el que buscan culpables a quienes no comulgamos con ruedas de molino.

Entrada publicada en El Farmacéutico número 519 (15 de abril de 2015) http://www.elfarmaceutico.es/numeros-de-la-revista-desde-el-2011/ya-viene-el-sol/ruedas-de-molino#.VVTFDPntmko 

La foto se tomó de http://www.adurcal.com

SEDOF. TRES AÑOS CONTRA EL FRACKING FARMACÉUTICO

SEDOFNunca hemos estado tan informados;

jamás se ha hecho tan poco

para evitar catástrofes anunciadas mil veces. […]

 

Y no solo pretendemos mantener el mismo estilo de vida

sino que perseguimos continuamente el más allá,

el consumo infinito en un planeta finito.

Deseemos lo mejor, pero preparémonos para cualquier cosa.

León Lasa: EN NORUEGA

Extraigo estas frases del epílogo de este fantástico libro de viajes que Almuzara editó al letrado y articulista sevillano León Lasa. Para mí es inevitable leer en clave farmacéutica este y muchos otros libros. Defiendo con vehemencia que la vida es una y que lo que pasa en algún entorno puede y debe leerse en cualquier otro. El cambio climático, el cambio político, el cambio farmacéutico…estamos ante una crisis sistémica y de punto final. Se ve en todo. Cuando escuchamos que la crisis desaparece y que el sector de la construcción remonta en España, con tantos pisos vacíos, con tantos desahucios, con tanta gente en la calle, es para tentarse la ropa. Que baje el precio del petróleo, que se extienda el fracking como modelo extractivo, es para tentarse la ropa. Que la gente se asuste ante los nuevos partidos políticos que aparecen, es para tentarse la ropa.

El mundo farmacéutico también es para tentarse la ropa. Como en la vida real, un importante número de farmacéuticos no quiere ver más allá de su cúter y de su cinta celo. Al fin y al cabo, uno de los grandes regalos que nos da la vida es que es demasiado corta, de forma que podemos subsistir haciendo fracking profesional, explotando lo que hay sin límite, y que quien venga después que le vayan dando.

Porque fracking farmacéutico es el invento de la cartera de servicios, y también lo son los documentos, declaraciones y todas sus variables en las que llevamos ya décadas, sin que nada cambie. Fracking farmacéutico es explotar un modelo agotado, al que se le pretenden extraer las zurrapas caiga quien caiga.


SEDOF
nació hace tres años para tratar de generar un cambio, apostando por una sociedad científica basada en una práctica asistencial definida y concreta, a diferencia de otras sociedades farmacéuticas, que se enfocan en un profesional y un determinado entorno asistencial.

La apuesta por una práctica asistencial no ha sido bien entendida por quien no quiere entenderlo y es una pena, porque eso no provoca nada más que poner palos en la rueda de la regeneración profesional, una regeneración que no podemos hacer cada uno por nuestra cuenta. Como el climático, el cambio que necesita la profesión farmacéutica se escapa a la capacidad de diferentes agentes por separado. Como dice León Lasa, nunca hemos estado tan informados como ahora de la que se nos viene encima, y jamás se ha hecho tan poco para evitar una catástrofe mil veces anunciada. Pretendemos seguir haciendo lo mismo, mantener un mismo estilo de vida, recortar y recortar códigos de barra y seguir poniendo la mano a papá Estado, sabiendo que ese modelo no da más de sí, y que son las profesiones las que dan propuestas a la sociedad y no al revés como algunos pretenden.

Después de tres años, en SEDOF se han hecho muchas cosas, pero también es cierto que habíamos soñado con hacer muchas cosas más. Esto no se justifica solo con la inesperada animadversión de muchas instituciones profesionales, sino que también es algo que hay que pensar desde dentro. A pesar de todo, en la medida de nuestras posibilidades, se han hecho cosas y las seis escuelas SEDOF, y el apoyo a la creación de Unidades de Optimización de la Farmacoterapia (UOF) son apuestas de enorme calado que irán dando sus frutos.

Deseo que en los próximos tres años, y en especial tras las elecciones que en 2016 traerán una nueva presidencia a la sociedad, se dejen de ver fantasmas en torno a SEDOF, y que esta sociedad mantenga el proyecto de hacer realidad una práctica asistencial cuya ausencia está provocando muchas muertes y no pocos problemas en la sociedad, que es como decir en nuestras familias, nuestros amigos, nuestros allegados. Incluso entre aquellos a los que no les gusta SEDOF. Porque la parca, amigos y amigas, no entiende de política.

Ojalá dejemos de agachar la cabeza y seamos capaces de crear un futuro más allá de nosotros mismos. Deseemos lo mejor para nuestra profesión en ese sentido. Si no, preparémonos para cualquier cosa.

ESCUELAS SEDOF: APRENDER DE LOS PACIENTES

SEDOF_VIEl pasado sábado 11 de abril la Sociedad Española de Optimización de la Farmacoterapia (SEDOF) celebró su sexta Escuela SEDOF. Cuando todavía no se han cumplido tres años de su fundación son ya seis las jornadas celebradas a lo largo de la geografía nacional: Benidorm, Madrid, Zaragoza en dos ocasiones, Sevilla y Barcelona han sido las ciudades en las que esta joven institución ha compartido sus conocimientos, sus dudas, sus apuestas, con muchos farmacéuticos que entienden que el único futuro posible de nuestra profesión es contribuir a la disminución de uno de los mayores problemas de salud pública a los que se enfrenta nuestra sociedad, la morbi- mortalidad asociada a los medicamentos, principal generadora de gasto sanitario y social, y de sufrimiento humano evitable. Que se haya repetido en Zaragoza no es ninguna casualidad, ya que la Universidad San Jorge es la primera institución universitaria que ha creado una Unidad de Optimización de la Farmacoterapia (UOF) para formar a sus alumnos de grado y posgrado en esta importantísima actividad asistencial atendiendo a pacientes reales.

Estas jornadas se financian con la  cuota de inscripción de los asistentes y no se reciben ayudas por parte de la industria farmacéutica ni de organismo alguno. Todos los socios pagamos y no generamos ningún gasto y solo, cuando nuestras posibilidades nos lo permiten, financiamos la asistencia de algún profesional de excelencia que nos pueda ayudar en el camino que nos hemos propuesto. En esta edición hemos podido contar con la presencia de Djenane Ramalho de Oliveira, profesora de la Universidad Federal de Minas Gerais (Brasil), formada en la Universidad de Minnesota junto a Linda Strand, lugar de referencia mundial para la implantación de servicios de Medication Therapy Management (MTM).

Cada jornada se centra en algún aspecto que los profesionales creen que deben mejorar en su día a día en la práctica asistencial. En este caso, y de ahí la invitación realizada a Djenane, queríamos saber más sobre Medication Experience, un concepto traducido aquí como Experiencia Farmacoterapéutica, que trata de enfatizar en los aspectos psicosociales y culturales de cada paciente como herramienta para optimizar los resultados de los medicamentos. La conferencia inaugural que realizó nuestra invitada se centró en este importante aspecto,  e insistió en que no se podía disociar de la aplicación de los imprescindibles conocimientos biomédicos. Asimismo se realizaron dos sesiones clínicas con sendos pacientes crónicos polimedicados usuarios de la UOF, que coordinaron la responsable de la Unidad Amaya Ruiz, Djenane Ramalho de Oliveira y Manuel Machuca, y en la que participaron los asistentes presenciales y a distancia, gracias al Aula Virtual de la Universidad y se enfatizó mucho sobre cómo la experiencia farmacoterapéutica de cada paciente podría ayudar a mejorar sus resultados en salud.

Djenane también nos mostró el esperanzador camino que siguen en su estado. Allí el gobierno ha apostado definitivamente por estos servicios que en España denominamos de optimización de la farmacoterapia y van a proceder a contratación de cientos de farmacéuticos para implantarlos, que desarrollarán sus actividades en diversos entornos asistenciales como farmacias comunitarias y centros de salud. Un éxito que viene de un trabajo continuado y bien planificado.

 En SEDOF somos conscientes del camino que se debe seguir y apostamos sin fisuras por recorrerlo junto a las instituciones farmacéuticas que lo deseen. También sabemos que esta práctica todavía es testimonial en nuestro país, a pesar de los numerosos esfuerzos realizados. Nuestra pretensión es ayudar a conseguirlo y para ello solo pretendemos ser una de las herramientas facilitadoras, una sociedad en la que quien crea que puede sentirse cómodo para alcanzar los fines deseados lo esté, y colaborar con aquellos que prefieran hacerlo desde otros lugares y busquen lo mismo.

No podemos permitir por más tiempo que España, un país pionero en la construcción y diseminación de estas prácticas asistenciales, acabe por ocupar el furgón de cola en el reconocimiento y la remuneración. Esto necesita una reflexión global en la que SEDOF también tiene mucho que decir, debería hacerlo y lo hará desde los espacios en los que ello sea posible.

El reto es importante pero lo que depara el futuro lo es aún más si dejamos a un lado intereses que no contribuyan a transformar la realidad. Solo existirá una profesión fuerte y de prestigio si esta asume la responsabilidad de minimizar un problema enorme de salud pública que mata cinco veces más que los accidentes de tráfico y ocasiona un gasto dos veces mayor que el de los medicamentos. Nuestra mano está tendida y nuestra experiencia siempre estará al servicio de la profesión farmacéutica. El cambio no debe retrasarse más. Por todos.

 Artículo publicado en Correo Farmacéutico, en la edición de la semana del 20 al 26 de abril de 2015 

http://www.correofarmaceutico.com/2015/04/20/al-dia/entorno/aprender-pacientes

A POR ELLOS

A POR ELLOSHace algunos años, bastante pocos, me invitaron por primera vez a dictar una clase de Seguimiento Farmacoterapéutico en una asignatura de grado en la Facultad en la que me licencié y doctoré. Me resultó curioso, puesto que aunque había formado parte del cuerpo docente de su Master en Atención Farmacéutica, nunca hasta entonces había tenido la oportunidad de dirigirme a los estudiantes, como si lo había hecho en el Grado en Farmacia de otra Universidad española, como la San Jorge de Zaragoza, o de Facultades en países más lejanos, solo en la distancia, como Argentina o Chile. No sé si es cierto aquello de que nadie es profeta en su tierra, pero de lo que si tengo más certeza es de que al menos yo, no.

Aquella clase era la primera de la asignatura en ese curso. Antes de comenzar, la profesora que me invitó se dirigió a los alumnos. Anunció que se iniciaba el plazo de admisión de alumnos internos en su Departamento, el de Farmacia y Tecnología Farmacéutica, y que quien estuviera interesado podría solicitar su ingreso para trabajar con ella, aunque advertía que su investigación no tenía nada que ver con la materia que comenzaba a impartir, el seguimiento farmacoterapéutico de pacientes, sino con los aspectos tecnológícos de los medicamentos y sus formas farmacéuticas.

Ese es el panorama de las Facultades de Farmacia actuales. Mi anfitriona, profesora de tecnología, tenía que afianzar su puesto de trabajo en la Universidad y las horas de docencia eran claves para ello. No le importaba lo más mínimo impartir una asignatura de la que no tenía ni idea, sobre la que no investigaba ni le interesaba, con tal de conseguir su objetivo. La investigación en la que mi anfitriona era especialista se centraba en aspectos de los que nadie puede dudar de su importancia en el ámbito del medicamento, pero que no tenían que ver con aquella materia. Sus trabajos se publicaban además en revistas que le proporcionaban mayor índice de impacto, y de esta forma ayudaba a conseguir sus propios fines, es decir, asentar su plaza en la Universidad.

Años atrás a esto, cuando todavía no me habían dado «la boleta» como docente en el Master de Atención Farmacéutica de la Universidad, hubo un cambio en la dirección del grupo de investigación sobre atención farmacéutica que existía en la Facultad. La nueva directora también comentó que debía afianzar su puesto en la Universidad y por ello no publicaría en esta materia sino en terapias anticancerosas. La investigación básica daba de nuevo índice de impacto y, como le escuché a una farmacóloga de otro país una vez, en sus investigaciones primero postulas y más adelante ya se verá si se demuestra lo que postulaste. Pero publicado quedaba. Aceitunita en forma de índice de impacto dentro, y huesecito fuera. ¡Qué diferente a la investigación asistencial!

Este es el panorama de la Atención Farmacéutica en la Universidad, visto con benevolencia. La farmacia asistencial, la que trata con el paciente, no interesa, a pesar de que hasta el 80% de sus estudiantes, los que sostienen la Facultad, van a trabajar en ese entorno y precisan de esa formación. Apenas existe la investigación en esa materia y muchos de los profesores que se encargan de su docencia lo hacen porque no tienen más remedio, obligados por los requisitos de la Unión Europea y con una enorme escasez de docentes que crean en ella. Los investigadores básicos la desprecian, llegando incluso a manifestar públicamente que los que nos dedicábamos a ella lo que publicábamos eran meras discusiones de taberna. Eso lo manifestó públicamente en un Congreso ante una ponencia mía, una persona que fue presidente de la Conferencia europea de Decanos de Farmacia, y también de la Asociación Iberoamericana de Facultades de Farmacia. No era ningún advenedizo profesor asociado.

Esta persona, por cierto, lideraba un movimiento por cambiar el nombre de muchas Facultades iberoamericanas que se denominan como de Química y Farmacia. Quería que todas fueran Facultades de Farmacia a secas, como las españolas, cuando las nuestras son de todo menos de Farmacia, dominadas por los químicos, que han encontrado un chollo en nuestras Facultades, en las que, gracias al gran número de alumnos que deben tragarse sus planes de estudio para hacerse farmacéuticos, pueden investigar de lo que les dé la real gana, enseñar lo que les parece, a costa de una profesión sin personalidad y unas Facultades sin misión ante la sociedad. ¿Qué más da llamarse Facultad de Farmacia o de Química y Farmacia si al final son lo mismo? Quizás valdría la pena que todas se llamasen Facultad de Química Farmacéutica, porque es lo que parecen. Eso, sin hablar de la Botánica.

Soy consciente de que muchos profesores del área no química, aún no invadida, sufren esto que opino, pero es lo que hay. Este círculo vicioso va a ser muy difícil de romper, y más en un entorno universitario público tan opaco, tan cerrado y tan paquidérmico en su evolución. Y así es imposible.

Este no es el único problema que existe para que se desarrolle la Atención Farmacéutica, pero en estos días he visto un movimiento alentador entre estudiantes de Facultades de Farmacia preocupados por su futuro. Creo que esos aires nuevos que traen pueden contribuir a los cambios y es lo que me ha motivado a salir de mi apatía y hacer pública mi opinión.

Hay que ir a por ellos, hay que cambiar las Facultades o crear estudios nuevos que faciliten que existan profesionales que atiendan la inmensa tragedia humana y económica que está produciendo la falta de control sobre los efectos de los medicamentos. Con el dinero de todos no podemos estar manteniendo a gente que no trata de resolver los problemas de la sociedad sino únicamente su puesto de trabajo.

La imagen del post ha sido captada en la página web www.urbanres.blogspot.com

 

DE QUIÉN ES EL SISTEMA SANITARIO

Artículo publicado en Diario de Sevilla, el 11 de marzo de 2014, en su página 20:

http://www.diariodesevilla.es/article/opinion/1727028/quien/es/sistema/sanitario.html

quien-se-ha-llevado-mi-quesoEl próximo sábado 29 de marzo, la Sociedad Española de Optimización de la Farmacoterapia (SEDOF), celebrará su IV Escuela en el barrio sevillano del Polígono Sur, tristemente conocido como las Tres Mil Viviendas. El Centro Don Bosco de los Salesianos acogerá amablemente a esta joven sociedad científica, que aún no tiene dos años de edad, lo que representa un hito en la historia de este barrio tan lleno de vida como señalado por los prejuicios. También se contará con el apoyo de Caritas de la Parroquia Jesús Obrero, en la que desde hace más de ocho años se desarrolla un proyecto pionero de apoyo económico, sanitario y psicosocial  a los usuarios de medicamentos del barrio.

SEDOF nació con el objetivo de agrupar profesionales de la salud concienciados e implicados en la necesidad de mejorar los resultados en salud de los medicamentos, mediante la implantación de Unidades de Optimización de la Farmacoterapia en el sistema sanitario y no cuenta con otro sustento económico que el de las cuotas de sus socios.

En España existe todavía una limitada sensibilización con los problemas que producen los medicamentos, a pesar de los estudios que demuestran que solo cuatro de cada diez medicamentos prescritos alcanzan las metas terapéuticas deseadas. Es decir, a día de hoy, el medicamento es más un problema que una solución. Y no, no son las reacciones adversas las únicas responsables, ya que estas tienen que ver solo con el 13% de los problemas; tampoco es el incumplimiento terapéutico, al que se le imputan el 6% de los fallos de la farmacoterapia. La realidad es mucho más compleja, y de ello no tienen culpa los médicos cuando prescriben, ni la industria farmacéutica, que fabrica medicamentos de calidad. Se debe a la ausencia de profesionales que gestionen de forma integral una farmacoterapia muy compleja en pacientes polimedicados y pluripatológicos, que utilizan muchos medicamentos que comparten vías metabólicas comunes y que a menudo interfieren en la consecución de los resultados deseados.

El mal resultado de los medicamentos tiene consecuencias importantes sobre la salud de los pacientes y también sobre la salud económica de quien provee la atención sanitaria y social de estos, que en España, hay que recordarlo, es el estado: utilización de más medicamentos, bajas laborales, ingresos hospitalarios, jubilaciones anticipadas por enfermedad…Unos costes enormes, que doblan al menos los que provoca el gasto farmacéutico, y evitables en gran parte si se contasen con estos mecanismos de contrapeso que suponen las Unidades de Optimización de la Farmacoterapia.

Los resultados en Estados Unidos de estas unidades son espectaculares, con un ahorro medio de 2.500 euros al año por paciente atendido. Esto supone que los ahorros producidos atendiendo treinta pacientes al año, menos de tres pacientes al mes, pagarían los costes del profesional que los asistiera. Si se tiene en cuenta que la capacidad de atención es lógicamente muy superior, el ahorro producido subsiguiente iría íntegramente a las arcas del proveedor del servicio, es decir, el estado; es decir, a su bolsillo y al mío.

Estas Unidades se están implantando con éxito en Estados Unidos, en un sistema sanitario muy caro, gestionado por aseguradoras privadas, pendientes de reducir costes para otorgar más beneficios a sus accionistas y de captar clientela con servicios que las diferencien. Sin embargo, en España, un país en una profunda crisis económica y que fue pionero en Europa en la sensibilización con estos nuevos sistemas de gestión y en la formación de profesionales, sigue sin haber interés por parte del estado en implantar este tipo de servicios. Me duele pensar que esto se debe a que el estado, en lugar de ser de todos, sencillamente no es de nadie.

INFO FARO EN LA IV ESCUELA SEDOF

???????????????????????????????La Junta Directiva de SEDOF acordó conceder una beca de inscripción a un miembro latinoamericano de INFO FARO para participar en la IV Escuela SEDOF que tendrá lugar en Sevilla.

INFO FARO es un colectivo latinoamericano de profesionales de la salud interesados en el diálogo enriquecedor entre la salud y en la cultura, abiertos a nuevas formas de atención a la salud más holistas, vinculadas de manera indefectible a la persona y su desarrollo integral como objetivo final.

Con acciones como esta, SEDOF no solo desea colaborar en el desarrollo de nuevos profesionales latinoamericanos que desarrollen prácticas asistenciales tan humanizadas como la optimización de la farmacoterapia. En SEDOF estamos convencido que la mutua colaboración y compartir experiencias exitosas, en un diálogo constante entre lo construido y lo que queda por construir, sin olvidar los errores cometidos, conforman el camino para realizar tareas transformadoras del ámbito sanitario.

Porque SEDOF tiene mucho que enseñar, pero también bastante que aprender. Todos debemos reconocer que el extraordinario conocimiento científico desarrollado en España en torno a al Atención Farmacéutica, luego denominada Seguimiento Farmacoterapéutico y más tarde Optimización de la Farmacoterapia, tiene experiencias palpables, reales y exitosas, en el ámbito latinoamericano.

La Unidad de Optimización de la Farmacoterapia implantada en Rosario (Argentina), con el apoyo del Colegio de Farmacéuticos, es un proyecto que sin duda va a extenderse por el resto del país, y muy probablemente en el ámbito latinoamericano. Lamentablemente, estas experiencias distan mucho todavía de ser implantadas en un país como España, en el que la falta de valentía institucional para abordar estos retos, lleva impidiendo décadas el desarrollo de una práctica asistencial tan necesaria. Por eso para SEDOF estrechar lazos con países hermanos no es una opción, sino una necesidad, para poder continuar desarrollando sus fines en un escenario tan complicado como el español.

Bienvenido Info Faro a estas jornadas de trabajo, en las que los pacientes son el fin y el motor de nuestro aprendizaje, y en las que también hemos apostado por realizarlas en un entorno social complicado, en uno de los barrios marginales de una ciudad como Sevilla, para acompañar y aprender de las gentes que lo habitan. Ojalá sirva para construir una práctica que tanto bien puede hacer a nuestros países. El esfuerzo y el desafío en ciernes, merecen la pena.