UN ESPEJO EN EL QUE MIRARSE

Allá por los años 80 del siglo pasado, un mal remero como yo se hizo entrenador en el Real Círculo de Labradores de Sevilla. Por aquella época, el Círculo, para los que somos de allí, el Labra, para quienes lo conocen de fuera, no entraba ni siquiera entre los cuarenta mejores clubs de España. Un desastre. Anchoa Muñoz, el entrenador que sucedió a quien le cabía el dudoso honor de dirigir la sección de remo, fue el que me dio la alternativa para ser su ayudante, y poco a poco fuimos formando un equipo.

Por aquella época, uno de los clubs de la ciudad desapareció, el Remo Sevilla, y sus deportistas fueron a parar al Labradores y al Náutico. Los mejores remeros masculinos fueron al Náutico de Sevilla, por aquel entonces el mejor club de España con diferencia, y las chicas ficharon por el Círculo, que comenzó a crecer gracias a ellas.

Con trabajo de cigarras, fuimos formando remeros que, cuando alcanzaban un cierto nivel de calidad, escapaban hacia el Club Náutico, que se llevaba siempre a los mejores. A pesar de eso, nosotros no nos frustramos, y tuvimos un espejo en el que mirarnos, que no era otro que Carlos Molina, el extraordinario entrenador de nuestros adversarios, historia viva del deporte sevillano, andaluz y nacional, que no ha obtenido el reconocimiento que merece.

Trabajamos mucho aquellos años, pero aprender de Carlos hizo que un día, con el paso del tiempo, con paciencia y tenacidad a pesar de las frustraciones, comenzásemos a formar a remeros de calidad que no querían marcharse, como nuestra primera medalla internacional, Curro Navarro, subcampeón del mundo junior. A partir de ahí, todo cambió, y nuestro amado Círculo se instaló entre la élite del remo nacional.

Hace ya muchos años que el Círculo de Labradores es el mejor club de remo de España. Cada temporada, decenas de sus remeros son campeones de España, internacionales, y algunos de ellos medallistas en campeonatos del mundo, olímpicos. Si mérito tuvo que saliéramos de aquel ostracismo tan mediocre, mucho más ha tenido mantenerse durante tantos años, preservando una cultura de esfuerzo y una manera de sentir los colores, a pesar de que han pasado no pocos técnicos que han sabido mantener al club en la cima.

Escribo esto como sevillista, cuando nuestro vecino el Betis busca un espejo en el que mirarse: el Celta, el Villarreal, el ….

Cierto es que el fútbol es otra cosa, que la confrontación en un deporte amateur y con escasos seguidores es diferente, que la generosidad de Carlos Molina hacia nosotros es difícil de trasladar al mundo del balompié, y que el Guadalquivir es el escenario compartido de los clubs de remo, con lo que todo puede ser más fácil en el remo que en el fútbol. Pero también lo es que imitar en el fútbol es tan posible como en el remo, y mucho más si cabe, por la cantidad de información pública que hay. No haría falta siquiera ni aceptar públicamente que se imita al vecino. Quizás el único problema que exista en realidad es que en el Betis se adolece de paciencia, por la obsesión en superar al rival.

espejoreinaNo hace tantos años, cuando Caparrós ascendió al Sevilla, éste quedó en mitad de la tabla, algo muy similar a como va a acabar la temporada el Betis, y no pasó nada. Era meritorio, y lógico tras haber vivido en segunda división con las carencias económicas que tenía el Sevilla. ¿Por qué no sucede esto con el Betis? ¿Impaciencia, envidia? Se me escapa.

Sevilla-LiverpoolAmigos béticos, ustedes pueden lograr lo mismo que el Sevilla, y no es cuestión de dinero, sino de mentalidad. Si no cambian, nada cambiará; si no cambian, no vamos a poder enfrentarnos en una final europea como a muchos nos gustaría; si no tienen paciencia, no pasarán de donde están, que, aunque no lo reconozcan, no es eso tan literario como falso de que son capaces de lo mejor y lo peor, sino la mediocridad. Quizás una diferencia que existe entre ambos clubs es que cuando el Sevilla fue mediocre, era ya plenamente consciente de ello. No digamos ahora, que estamos en otro escalón. Hace falta menos literatura de folletín para contar nuestra historia; es más necesario, si se quiere cambiar de verdad, tener espejos en los que mirarse

No le llamen suerte a nuestra trayectoria, ni busquen otro nuevo salvador para la suya. La fórmula no es secreta, y tampoco el Sevilla la patentó.

Imágenes tomadas de http://www.descubrelamagia.ning.com y de http://www.youtube.com

HALA, MADRID

RONALDO CABREADOEl martes pasado, cuando jugaba el Barcelona su partido contra el Bayern de Munich, la noche anterior a la eliminación del Real Madrid por la Juventus, discutíamos en una cena sobre esta semana de fútbol europeo.

Como aficionado, tengo la suerte de vivir en una ciudad en la que hay dos grandes equipos, aunque uno de ellos pase momentáneas horas bajas. Es un privilegio, porque así no tengo que optar por ser ni del Real Madrid ni del Barça, como hacen fuera de sus ciudades muchos futboleros que carecen de un equipo con un mínimo de entidad.

Me encanta que en mi ciudad, la gente sea del Sevilla o del Betis y que la afición por los otros sea mínima, o secundaria a la de nuestros equipos. No importa que perdamos mucho más que ellos, que no ganemos casi ningún título aunque deseemos ganarlos todos. En la vida se aprende de la victoria y de la derrota, sobre todo de esta, y disfrutamos mucho más de las victorias por su excepcionalidad, que aquellos que la tienen por costumbre.

En aquella cena centramos el debate en los partidos de Champions de la semana, antes de saber ningún resultado. Asumiendo que cualquiera podía tener amor por cualquiera de los colores que jugaban, estábamos de acuerdo en que, para aquellos que nos daba igual uno que otro, que no entendíamos de nacionalismos aplicados al fútbol, el Real Madrid no era santo de nuestra devoción. En especial, para los que tenían hijos pequeños. Porque, cómo se les podría explicar a ellos que la trayectoria de Cristiano Ronaldo era ejemplar, un modelo a imitar. Cómo se podría defender a un club cuyos aficionados olvidan lo que Iker casillas, probablemente el mejor portero que haya tenido nunca el Real Madrid, pase lo que está pasando a estas alturas de su carrera deportiva. Cómo explicar a nadie que en la vida lo único que importa es mi gloria personal, y que a los demás hay que utilizarlos en beneficio propio, como hace el delantero portugués. Cómo defender que alguien como Iker, que ha dado todo tipo de títulos, tanto para su club como para la selección de su país, esté viviendo lo que está viviendo porque esa afición, al igual que su delantero portugués, ha aprendido a utilizar a los futbolistas para su propio beneficio (títulos) y los desprecia cuando ya no les sirve.

RONALDO PEINETANo, muchos no queríamos que ganase el Madrid. Es más, durante la noche del miércoles coincidí con otros amigos y ninguno, ninguno, nos entristecimos por su derrota. Probablemente haya quien piense que hay que defender lo español por encima de todo, o el fútbol no es algo edificante, que no es modelo de nada. No estoy de acuerdo. El fútbol es un deporte, y como deporte, la belleza, el esfuerzo y el acierto deben estar por encima de cualquier bandera. Y el fútbol como negocio, ese segmento empresarial en cuyos fangos se mueven como peces en el agua los presidentes de ambos equipos a los que me refiero, no es ejemplo, sino reflejo de la propia sociedad. Es como el bipartidismo trasnochado que nos asola; es como las tremendas desigualdades sociales que sufre nuestro país, en las que los ricos no dejan de robar ni de esquilmar a los más modestos.

Pero el fútbol, como deporte que une lo físico y el esfuerzo, con el talento, la inteligencia, la astucia, con la madurez, ese juego en el que pueden participar altos y bajos, fuertes y menos fuertes, lentos y rápidos, sí que es edificante. Y el Real Madrid, que consiente que siga jugando en sus filas alguien como Cristiano Ronaldo, que ha tenido como entrenador a una ponzoña humana como José Mourinho, no es un ejemplo edificante para nada. Y por eso está bien que se pase el año del color de su camiseta. Así que hala, Madrid. Lo peor de todo es que no van a aprender. Cortarán cabezas y pondrán otras. Y a vender camisetas y falsas ilusiones. Y a seguir envenenando este deporte, con la ayuda de vuestros periodistas de cámara. Porque en eso sí que hacen nacionalismo español. Del peor, por cierto.

La primera foto se obtuvo de http://www.cortarporlosano.com . La segunda de http://www.canalfutbolista.com 

EL DÍA DESPUÉS

http://www.telecinco.es/lavozkids/programas/batallas-06-03-2014/Yudit-dedica-Betis-Voz-Kids_2_1759305053.html

DISCULPAD EL ABUSO DE PUBLICIDAD DE TELECINCO

Sevilla-Europa_League_MDSIMA20140321_0022_36Lanzó Nono el penalty y abracé a las dos Cármenes. Pensé en lo que disfrutaría Ignacio, que se encontraba en el estadio, y al momento me entristecí recordando a muchas personas a las que aprecio y quiero, y que tan mal lo estarían pasando en este instante.

No lo pude evitar. El primero que me vino a la memoria fue mi sobrino Javier, pero luego vinieron muchos más: José y su café, Cándido, Luis María, Alberto, Joaquín, los Seco, Tacho, Leo, Lourdes, Miriam y sus hijos, Esteban; lo que estaría pasando de nuevo la niña Yudith, toda la chavalería que había acudido al Benito Villamarín con la esperanza de sacudirse la amargura de una temporada tan triste. Después pensé en mi vecino Andrés y su hijo, a los que tantas veces vi salir de casa enfundados en la camiseta de sus amores; en el difunto Eusebio. Tanta gente cercana que hoy se habrá levantado como sus vecinos de la otra orilla, pellizcándose y diciéndose que esto no puede ser verdad, pero, a diferencia de nosotros, con una mueca de tristeza en su rostro.

Macarena, Ramiro, Pepe, Daniel, Mauricio, Pedro, Antonio, Alvarete y Ramón, Federico, Carlos, Eugenio, Juan, José Antonio, Rafa, Gonzalo y sus hijos en Australia, Javier, Ángela…El fútbol solo es un juego, pero ¡cuánto duele!

Estoy contento porque ganó mi equipo, y eso no me impide acordarme de mis amigos. Aunque no pueda resistir darles una puya si me los cruzo, porque llamarles, no los voy a llamar. Pero también me siento orgulloso de esta ciudad, de cómo se comportó. Una ciudad que no necesitó pintarle las rayas a una camiseta porque la mitad de ella la lleva ya de serie y son de color verde.

Me siento orgulloso de ser de esta ciudad, criticable hasta decir basta en muchas cosas, odiada nada más se sale de ella, pero que sabe de finura y elegancia en muchas cosas. Y no hablo de lo de siempre, la Semana Santa y la Feria, que también son reflejo de eso. Lo digo por espectáculos como el de ayer. Ojalá sepamos algún día canalizar esas cualidades para hacer de verdad más felices a los ciudadanos, en lugar de hacerlo solo un rato y a una parte.

Y termino recordándolos a todos de nuevo, a esos amigos que hoy están tan tristes. Ojalá la garra demostrada en estos dos partidos les sirva para luchar por salir de ese pozo. Difícil, pero no tanto como puedan pensar ahora.

No puedo acabar con las palabras con las que Yudith se despidió de La Voz Kids. No, no voy a finalizar con un que viva el Betis, pero sí que digo: Betis, no te mueras.