¿LOS BARRIOS POBRES CREEN QUE SE VIVE MUY BIEN?

Introducción al acto que organizó Iniciativa Sevilal Abierta en la Fundación Cruzcampo de Sevilla el lunes 17 de abril de 2017

Buenas tardes, bienvenidos a este nuevo capítulo del ciclo SEVILLA A DEBATE, Causas y consecuencias del estancamiento de la ciudad, que organiza nuestra asociación INICIATIVA SEVILLA ABIERTA, y que lleva por título, a modo de pregunta:

¿Los barrios más pobres creen que en Sevilla se vive muy bien?

Para ilustrar este debate contamos con la presencia de Manuel Lara García y Lola García Blanco, a quienes en breve pasaré a presentarles. Antes de ello, y a modo de introducción, me atrevo a hacer una breve reflexión personal acerca de si la pobreza en Sevilla es causa o consecuencia del estancamiento de la ciudad, si es este un bucle del que es imposible salir y que nos lleva a perder la esperanza de que la ciudad tome un nuevo brío, para regocijo de quienes no están interesados en que ese nuevo brío exista.

Si cuando salgamos de aquí caminásemos hacia la izquierda, nos encontraremos de inmediato con una avenida que marca uno de los cinturones más importantes de marginalidad de esta ciudad, un cinturón que la recorre desde oriente hasta el sur y que no es el único, porque qué decir de ese asentamiento chabolista de la zona norte, que nunca se vacía, que al igual que el Palacio Real del Alcázar, es el más antiguo de Europa.

El enclave en el que estamos se encuentra en una de las zonas de transición hacia nuestras propias vergüenzas, unas vergüenzas que ignoramos a pesar de que quienes viven allí, se crean o no que vivan muy bien en sus barrios, vengan o no a hacer carreritas en la Madrugá, son víctimas del modelo productivo de esta ciudad, tan falto de iniciativa empresarial a lo largo de la historia como rebosante de especulación en muchas ocasiones.

Hace unos días, a mitad de la Semana santa, quizás para que no se notara mucho, apareció en los medios un comunicado de Unicef que informa que España es el tercer país con mayores índices de pobreza infantil de la Unión Europea, tras Grecia y Rumanía; es el segundo, detrás de Letonia, en desigualdad económica, un país el nuestro en el que un informe de Intermón Oxfam afirma que 20 personas tienen tanto dinero como el 30% de la población. En el caso de Andalucía, tenemos además un 43,2% de riesgo de exclusión, muy superior a la media nacional, que es del 28,6% según la Universidad Loyola. Y qué decir de Sevilla, que alberga, a decir del Instituto Nacional de Estadística, a cinco de los diez barrios con menor renta per cápita de España.

La génesis de los barrios más pobres se explica por la migración rural a la ciudad ante la falta de oportunidades que el campo ofrecía a sus pobladores, allá por los años 60-70 del siglo pasado, y de los procesos de gentrificación de la segunda mitad del siglo pasado, por los que se expulsa a los habitantes tradicionales de arrabales como Triana, en los años 60 o San Bernardo en los 80-90, o los actuales, en la zona de Alameda de Hércules o en San Luis, en donde se sigue arrojando a sus vecinos históricos hacia la marginalidad, una marginalidad de la que no queremos saber o de la que no nos sentimos responsables aunque la generemos, y en la que, fruto de esa ignorancia, se instala y organiza la delincuencia, que victimiza por segunda vez a quienes no encuentran otro lugar en el que vivir, provocando la generación de una economía de subsistencia, sumergida y muchas veces relacionada con la delincuencia.

Por ello resulta indignante que oportunidades de normalización para estos barrios, como la construcción de una Comisaría de Policía en el Polígono Sur, que significa la entrada de las instituciones en el barrio y un paso importantísimo hacia su normalización, sean tiradas por la borda por la falta de sensibilidad de un Ministro, Juan Ignacio Zoido, que sí va a misa según vimos en una portada de prensa, pero que fue Alcalde de esta ciudad y concejal hasta hace bien poco. Y es que en Sevilla parece que somos muy dados a mantener muros que serían la envidia de Donald Trump, para poder lavar nuestras conciencias arrojando caritativas monedas desde el otro lado.

Índices de paro del 70% en estos barrios, de abstención en las elecciones de otro tanto, en un porcentaje sonrojantemente alto de nuestra población, nos deben hacer reflexionar sobre quiénes somos causa de esta pobreza y quiénes sufren sus consecuencias. Eso, o continuar encerrados detrás de esos muros ilusorios que marcan los límites de la ciudad de la gracia.

UN TREN PARA HORODO KANA

HORODO KANAHoy desayuno con la noticia de que en Japón hay una línea ferroviaria que utiliza una única persona, una estudiante de diecisiete años llamada Horodo Kana, que reside en un pueblo de treinta y ocho habitantes y lo necesita para acudir al instituto. La línea se cerrará a final de curso, cuando Horodo finalice sus estudios y, quizás, vaya a la Universidad.

Cuando he visto en la televisión al tren acercarse a la solitaria estación en medio de la nieve, he pensado que querría formar parte de un estado como el que atiende a esta chica. Me da igual que sea más grande o más pequeño, plurilingüe o monolingüe. Al fin y al cabo, qué es el estado sino un acuerdo entre personas para juntos alcanzar a ser, sobre todo a ser, más que cada uno por separado.

De ahí que mi estado ideal no tenga fronteras definidas. Siempre estaría dispuesto a que sus habitantes decidan si ser más grandes o más pequeños. Mi estado ideal, sería aquel que se preocupa por sacar adelante a los menos dotados, a los más frágiles. Y también sería aquel en el que prevalezca la igualdad entre sus miembros para discernir de un modo justo en sus confrontaciones, que proteja la salud de todos, y que garantice la educación y el acceso a la cultura como medios para hacer a las personas más libres.

Por eso me gusta que haya un tren para Horodo. Un tren que no es rentable ni competitivo, que aumenta el déficit público y la prima de riesgo, pero protege, a través de los impuestos, el derecho a ser en plenitud de cualquiera de sus habitantes.

La foto se ha obtenido de http://www.taringa.net 

DESMEDICALIZAR. ¿CON NOSOTROS?

Artículo publicado en mi sección YA VIENE EL SOL de la revista El Farmacéutico nº 526 (octubre de 2015)

http://www.elfarmaceutico.es/index.php/ya-viene-el-sol/item/6390-desmedicalizar-con-nosotros#.VidIOPnhC02

Desmedicalizar a los pacientes  está de moda. Cada vez se cuestionan más tratamientos farmacológicos y por muy diversos motivos. Así, a bote pronto, podría recordar la utilización crónica de omeprazol, o de las benzodiacepinas; el papel de los bifosfonatos en la prevención de osteoporosis; la administración de vacunas como las de la varicela o el papiloma humano; los suplementos de calcio, los antidepresivos en no pocas situaciones, las estatinas o el ácido acetilsalicílico en prevención primaria… No se trata de hacer una lista exhaustiva de medicamentos cuya utilidad y seguridad a largo plazo está en cuestión.

La medicalización de la vida no se circunscribe a los medicamentos tradicionales. Se cuestiona la homeopatía en un reciente estudio, creo recordar que australiano, que demuestra su nula eficacia en cualquier patología. La opción por la medicalización natural que representa la fitoterapia resulta ser más de lo mismo, y qué decir de la importación de costumbres extrañas a nuestra tradición como el crecimiento en el consumo de preparados multivitamínicos o de complementos nutricionales para la alopecia, o para prevenir el inexorable envejecimiento. Estos productos no son considerados medicamentos desde un punto de vista legal, aunque los pacientes sí esperan de ellos un efecto terapéutico similar a si lo fueran, y además, los que se venden en farmacias carecen de exclusividad, por lo que los fabricantes utilizan este canal o no en función de sus estrategias comerciales.

Dicen casi todas las bolsas, ahora ecológicas, en las que se entregan los medicamentos en las farmacias, que el farmacéutico es el único especialista en el medicamento. Esta frase no me gusta, pero sin entrar en discutirla, entiendo que significa que es el profesional que salvaguarda a la sociedad para que obtenga el mayor beneficio posible de esta compleja tecnología sanitaria. De ahí mi reflexión acerca del papel que farmacéuticos y farmacias comunitarias debemos cumplir en relación a nuestra especialización.

¿Cuál debe ser nuestra función ante la sociedad en estos momentos? No tengo dudas acerca de que debe ser el profesional que dispense los medicamentos que necesita la sociedad, pero creo que para que esto sea útil, debe hacerlo en libertad, y ahora mismo esta libertad la coarta el modelo de remuneración. El farmacéutico no será libre para garantizar un uso eficiente de este recurso terapéutico si continúa cobrando sus honorarios en función de lo que vende. Por eso los farmacéuticos de hospital y los de atención primaria son más libres para actuar.

Los costes para la sociedad del sistema tradicional son brutales, puesto que el farmacéutico podría ejercer actividades asistenciales que previenen y evitan daños muy importantes en las personas, y costes económicos dramáticos al estado. Un farmacéutico del siglo XXI, si quiere continuar siendo el profesional del medicamento, debe de intervenir en la resolución del principal problema de salud pública que genera, el enorme impacto clínico y económico que genera la falta de control y vigilancia de sus efectos sobre la salud de las personas.

El farmacéutico lleva más de veinte años pensándose si apostar o no por la atención farmacéutica. Que tenga más tiempo o no para decidirse es algo que se me escapa. Pero lo que sí se ve venir es que su función tradicional tal como hoy la conocemos tiene fecha de caducidad.

CAMBIO OVARIOS POR PUNTOS

Quiste-en-el-ovario

De todos es sabido que existen comisarios políticos llamados gerentes que pululan por la sanidad pública, que hacen Másteres de gestión sanitaria e inventan indicadores en los que lo de menos son las personas. Esos aspirantes a ascender creen que un paciente es un papel que gasta mucho, que siempre es sospechoso de abusar de los recursos que sus jefes ponen a su disposición, que solo es un cacho de carne que se queja mucho y que trinca lo que puede y se lo toma como le viene en gana. A esos gerentes expertos en cuentas de la vieja versión 2.0 no les importa establecer indicadores de eficiencia que reduzcan el gasto en su presupuesto, pase lo que pase a los demás, para seguir siendo aspirantes a ascender, aunque ello implique aumentar los de otros que no estén bajo su jurisdicción, ya que esos otros indicadores no manchan su hoja de servicios. No importa tampoco que se trate de vidas humanas, porque al final a quien van a culpar de mala praxis es al pobre diablo con título de Medicina que da la cara por sus indicadores en lugar de por sus pacientes, que se fija en los puntos que tiene para no dejar de cobrar lo que sin duda cree que merece.

Una amiga los lleva padeciendo durante los dos últimos años. La pobre ha estado rogándole durante todo este tiempo a su médico de familia que la derivase a un ginecólogo, porque tenía un problema que le preocupaba y que no se resolvía. Claro, un indicador muy importante, por el que le reducen complementos salariales a los médicos de familia es la derivación a un especialista de forma innecesaria. Y la cosa no debía estar para hacer tonterías, con lo que se quejan y exigen los pacientes, en especial las mujeres.

Dos años después de que empezara a encontrase mal y que su médico hiciera caso omiso, mi amiga ha sufrido dos intervenciones quirúrgicas, con sus correspondientes estancias hospitalarias. Tenía varios tumores en los ovarios y en mes y medio, como dicen las mujeres mayores, la dejaron hueca. Eso sí, los indicadores se han cumplido dos años. Qué mérito.

Es un caso, vale. También digo que es un ser humano, que ha padecido durante dos años esos terribles indicadores y la falta de piedad de esos toreros de salón que juegan con las vidas de los demás.

Qué miedo está pasando ella (el miedo no provoca gasto). Y qué desazón, qué rabia, qué impotencia saber que hay otra forma de hacer las cosas, beneficiosa para todos, y que lo único que puedo hacer es escribir este texto. Y porque tengo un blog. Malditos sean.

La ilustración se tomó de http://www.quistesdeovarios.com

SANIDAD PÚBLICA O SANIDAD PRIVADA

Artículo publicado en la revista El Farmacéutico en mi sección YA VIENE EL SOL el 12 de junio de 2015

http://elfarmaceutico.es/index.php/ya-viene-el-sol/item/6051-sanidad-publica-o-privada#.VbnewPntmko

SANIDAD PUBLICA PRIVADAQue el estado garantice a sus ciudadanos el derecho a la salud es una muestra de su madurez como organización colectiva. Porque un estado, como conformación política, incluya o no los sentimientos de patria o nación entre sus ciudadanos, si tiene sentido para estos se debe a que juntos se consigue crecer como individuos, como personas, y a que existe igualdad de oportunidades para el pleno desarrollo de cada cual y nos sostiene en la enfermedad y en las dificultades de la vida. Que el estado garantice ese derecho, como el de la educación, es una manifestación palpable de que es instrumento para el bienestar de sus integrantes, y por eso las medidas de estos últimos años, penalizando la enfermedad mediante cuotas extra a los ciudadanos en el pago de los medicamentos, además de las que realizan a través de los impuestos, van en contra de ese derecho. Porque el gran problema de lo público es lo político. Lo público es muy bonito sobre el papel, y en la realidad si esto se alcanza; pero corre el riego, en sociedades poco maduras como la nuestra, de escasa tradición democrática, de que todo se politice y se llegue a poner en cuestión los avances que se consiguen de vez en cuando. En cambio, lo privado tiene menos política, aunque la tiene, y es el legítimo beneficio económico lo que prima. Esto, en salud, significa que pasa de ser un derecho a una cuestión más de mercado, orientándose los servicios sanitarios hacia la rentabilidad, como en cualquier otro sector.

Reflexionaba sobre estos aspectos escuchando una conferencia sobre el éxito de la implantación de los servicios de Medication Therapy Management en estados en los que la salud es un negocio y no un derecho. Envidio que existan cientos de farmacéuticos, cada vez más, que ejercen su profesión previniendo y resolviendo los problemas que producen los medicamentos, una de las tragedias más graves que existe en la actualidad en el ámbito de la salud pública de los países desarrollados. Me causa una profunda tristeza ser testigo de cómo un estado como el español, que ha sido referencia docente e intelectual para este tipo de servicios en Europa, se encuentre a la cola a la hora de implantarlos, y sea hasta el momento poco más que una entelequia vislumbrar que ello sea factible.

Es absolutamente lamentable que sigan muriendo ciudadanos a causa de los medicamentos, que continúen sufriendo sus problemas evitables, que gastemos millones y millones de euros en algo que se podría ahorrar, con que solo existiera altura de miras, voluntad de avanzar y vocación de servicio a los ciudadanos. Es descorazonador llegar a la conclusión de que en este país no existen este tipo de servicios porque en la sanidad pública prima la política sobre el bien común, y la economía, la verdadera economía y no las cuentas de la lechera que se hacen para cautivar votos, se subordine al sectarismo. Sectarismo al que no somos ajenos los profesionales de la salud en general y nosotros en particular, anteponiéndose los intereses de los agentes implicados a los de los ciudadanos a los que dicen defender.

Algún día esto se revertirá. Esperemos que los afrancesados que defienden de verdad el cambio, no tarden de nuevo dos siglos en ganar esta batalla.

La ilustración se tomó de http://www.ofertasbancarias.com/foros.php?t=48551

UNA PROFESIÓN AL SERVICIO DE LA SOCIEDAD

Prólogo encargado para el libro “Atención Farmacéutica en Panamá: marco conceptual, aspectos legales y bases para la solución de casos”, escrito por el profesorado del Departamento de Farmacia Clínica de la Universidad de Panamá, y que editará la Imprenta Universitaria

CIMG3005Una profesión se sustenta en un conjunto de conocimientos, algunos específicos y otros compartidos con otras profesiones, que se aplican de una forma diferente y única para resolver un problema que tiene la sociedad. Es en este contexto en el que surge una nueva profesión farmacéutica, la que se sustenta bajo el paradigma de la Atención Farmacéutica, que intenta minimizar un enorme problema de salud pública como es la morbi- mortalidad asociada a los medicamentos, responsable de uno de los retos más importantes a los que se enfrentan los sistemas de salud en la actualidad, uno de los más costosos en términos económicos y sobre todo en vidas humanas, que además puede ser evitado con la implantación de esta práctica asistencial.

Que existe un problema importante de salud pública en materia de medicamentos es algo de lo que hay conciencia en el ámbito sanitario desde la epidemia de focomelia causada por talidomida en los primeros años de la década de 1960. Sin embargo, hasta ahora, los intentos por minimizar los problemas que producen los medicamentos por las profesiones tradicionales, medicina o enfermería, han sido infructuosos, ya que se han limitado a tratar de perfeccionar sus prácticas asistenciales habituales, cuando en realidad lo que se necesitaba era una forma diferente de hacer las cosas, es decir, una nueva práctica, o lo que es lo mismo, una nueva profesión.

Hoy se sabe que los costes económicos producidos por una utilización ineficiente de ese recurso terapéutico llamado medicamento doblan de largo las inversiones en dicho recurso. Asimismo, se ha demostrado que solo cuatro de cada diez medicamentos prescritos alcanzan los efectos deseados. También es conocido que las muertes causadas por medicamentos llegan a quintuplicar las producidas por accidentes de tráfico. A pesar de todo eso, la instauración de esta nueva práctica asistencial denominada Atención Farmacéutica, traducción libre al español del concepto filosófico Pharmaceutical Care y de su puesta en práctica Medication Therapy Management, es   todavía testimonial. Los sistemas sanitarios todavía no son conscientes de la dimensión del problema y de lo que un nuevo farmacéutico puede contribuir a resolver. De ahí la importancia de textos como este que, realizados desde la Universidad, pueden contribuir a formar profesionales farmacéuticos capaces de realizar tan alta contribución a la sociedad.

Estudios recientes indican que un nuevo profesional farmacéutico puede elevar la tasa de efectividad y seguridad de los medicamentos desde el 40% que muestra la literatura científica al 82%, y que por cada dólar invertido en este tipo de servicios, los proveedores de salud ahorran entre 8 y 10 dólares gracias a evitar recursos terapéuticos mucho más costosos o bajas laborales.

No tengo dudas de que la aparición de nuevos farmacéuticos que ejerzan la práctica de la Atención Farmacéutica constituirá uno de los avances más importantes para los sistemas sanitarios del siglo XXI. Y para que ello sea así, es esencial la implicación de las Facultades de Farmacia y sus docentes, porque solo ellos pueden garantizar la formación de profesionales al servicio de la sociedad. Por esto es para mí un orgullo prologar este libro escrito por colegas de gran valía, comprometidos desde hace muchos años con esta causa.

Dr. Manuel Machuca González

Presidente de la Sociedad Española de Optimización de la Farmacoterapia (SEDOF)

BROTES VERDES

2015-05-21 09.15.15Aunque esta metáfora de la superación de la crisis se le atribuye a Elena Salgado, ministra de economía del gobierno zapaterista, que la utilizó en 2009 para anunciar el cambio  para abrir una nueva época de prosperidad de ciclo económico que nunca existió, parece que fue el ministro de hacienda británico Norman Lamont quien casi veinte años antes, fue el primero que tuvo la ocurrencia de utilizarla con la carga semántica política que hoy tiene.

Seis años después aquella ocurrencia, que rima con flatulencia, de Elena Salgado, nos parece resultado de una combinación de ignorancia y estupidez difícil de olvidar. Imagino y espero que algo parecido suceda con las soflamas de superación de la crisis que hoy profieren Mariano Rajoy, Luis de Guindos y demás compañeros nada mártires. Porque los únicos brotes verdes que encuentro hoy son estos que he fotografiado durante mi paseo matinal con mi perro.

Hoy los únicos brotes verdes que hay salen de las alcantarillas. Los puestos de trabajo que se crean son pocos y mal pagados, y los que los tienen hacen horas extra gratuitas si no quieren verse de patitas en la calle. Se crean puestos de trabajo que vencen después de las elecciones para quitar pegatinas de las señales de tráfico, en las que se ofrecen señoras muy españolas para cuidar enfermos, o jóvenes licenciados para dar clases particulares a niños que suspenden.

Los indicadores macroeconómicos son una cuenta de la vieja en la que el enriquecimiento de unos dividido por el empobrecimiento de otros sale positivo. Positivo para los que alimentan esos brotes que surgen entre el cieno de las alcantarillas. Cuatro años más y convertirán la sanidad en un negocio, la educación en un negocio, y los huesos de Cervantes, otra metáfora más de la política que nos aplasta, en otro negocio. España, esa España que dicen que aman tanto, se convertirá en una sociedad anónima que no cotizará en bolsa puesto que las acciones las tendrán aquellos que nunca las soltaron.

En unos días toca votar, y en unos meses otra vez, para decidir si este pueblo prefiere comer de las miguitas que unos dejan caer de sus bigotes, o se planta. Mucho me temo que haya gente que vaya a votar desde el váter de su casa. Porque, al fin y al cabo, desde allí sale el humus orgánico que alimenta a esos brotes verdes que salen desde la alcantarilla.

GRACIAS, SEÑOR RAJOY

Franco ha vueltoGracias, muchas gracias por habernos sacado de la crisis. Gracias por hacer pagar a los pensionistas abusones sus medicamentos, gracias por penalizar la enfermedad. No nos lo podemos permitir, la gente no se cuida, enferma de vicio. Sin usted nuestro estado, ese que tan bien defiende, sería insostenible, o tendrían que pagar impuestos los empresarios. Qué horror si nuestra fuente de riqueza quebrase, qué terrible sería se asustaran, si por nuestra culpa se vieran abocados a tener que sacar más dinero del país. Sería del todo insoportable, una vergüenza que por nuestra culpa tuvieran que hacer eso..

Gracias, gracias emocionadas por ahorrarnos innumerables costes en la recogida de basuras. Ahora, gracias a usted y a sus amigos, hemos externalizado el servicio, hemos reducido costes y hemos puesto a trabajar a infinidad de inmigrantes seleccionando y clasificando los desechos, evitando el colapso de los contenedores de papel. Gracias por dar trabajo a esa cantidad de autónomos que salen cada noche con sus pequeñas linternas, investigando, seleccionando lo mejor de cada. Gracias en nombre de los vendedores de linternas, de las empresas eléctricas y los fabricantes de pilas. Gracias por apoyar el crecimiento.

Gracias por la pobreza creada. No sé qué sería de nuestras conciencias. Gracias a usted podemos hacer infinidad de obras de caridad, volvemos a dar limosnas; gracias a usted crecen las empresas de telefonía móvil, podemos enviar mensajes de solidaridad a través de nuestros inteligentes aparatos, podemos cambiar de camisa, en el sentido literal, que no político, no se asuste, porque podemos cambiar de vestuario al rasgarnos las vestiduras. Gracias a usted podemos hacer muchas cosas, menos apuntarnos a Podemos, al partido de esos niñatos universitarios sin más ideales que el poder. Por eso se llaman así, no se engañe. Usted sí que tiene ideales, sí que encarna los valores que hicieron a este país uno, grande y libre. Usted es un águila, señor Rajoy, no un águila bicéfala sino tricéfala o pentacéfala, tal es su inteligencia y generosidad para con nosotros sus súbditos.

Gracias por destruir a los socialistas. Sí, ya sé que en su infinita modestia pensará que ellos han puesto mucho de su parte. Ahora tenemos la oportunidad de quitárnoslos de encima en Andalucía. Ahora sí que podremos aprender a pescar. Toros, caza, pesca. Andalucía volverá a serun paraíso con usted.

Gracias por ayudarnos a entender la prima de riesgo, por comprender esa difícil ecuación de que haya menos parados y menos empleo, porque quienes tienen trabajo lo sigan necesitando. Gracias por facilitar que nuestros jóvenes amplíen sus horizontes, vean mundo y aprendan idiomas. Los padres decentes de este país no vivirán suficiente para agradecérselo, al igual que el resto de padres de la patria, nuestros banqueros, guardianes de nuestra economía, depositarios de los intereses más desinteresados. Gracias por dejarles el dinero de todos nosotros para que puedan indemnizar como merecen a los que ya no tienen trabajo entre ellos. Y gracias por las tarjetas black, por hacernos ver que lo negro, llámese dinero contante y sonante o de plástico, no es tan malo si se cuela en nuestro bolsillo.

Y gracias por sentir el orgullo de formar parte de este país llamado España®. Esa sí que es una marca y lo demás son tonterías. Qué hubiera sido de nuestro imperio de ultramar si usted hubiera llegado a tiempo. Jamás hubiera dejado de ponerse el sol en nuestro país. Hoy no habrá debate. Suya es la victoria. Por los siglos de los siglos. 

La imagen ha sido tomada del blog armakdeolot.blogspot.com

HISTORIAS DE ALLÍ

2014-04-30 17.57.56En estos días he comenzado a entrevistar a mujeres de un barrio deprimido de mi ciudad. Llevo dándole vueltas a un asunto que ojalá fuese el eje central de una próxima novela. Voy dando como palos de ciego en busca de la historia, tratando de que alguna de ellas me dé las claves de lo que en realidad quiero contar.
El barrio es un lugar al que poca gente quiere entrar y del que muchos quieren salir. Aislado del mundo, en una especie de vacuola poco permeable, este suburbio de mi ciudad en el que el desempleo llega hasta a niveles del 70 %, no deja de sorprenderme.
Viven allí personas a las que alguna vez les dieron un pisito. Venían de corrales y casas de vecinos, de chabolas y toldos en descampados, que ocupaban terrenos de interés inmobiliario. Vivían en casa con pozos ciegos, con bombas de agua en los patios. Hijas de lateros, de afiladores, de gitanos encarcelados, lavaban de niñas la ropa en casa de un policía, trabajaban de internas en casas bien de la ciudad.
Una de ellas me dijo que no sabía dónde vino al mundo:

Yo no nací en ningún sitio,
porque los gitanos siempre íbamos de un lado para otro.

Otra era hija de un gitano de familia con dinerito y una paya, pero que se quedaron sin nada por el dichoso casamiento. También había a quien le crió su abuela porque sus padres estaban presos por la política. Por la política de unos civiles que no podían ver a los gitanos y tenían el régimen y la excusa perfecta para ponerlos entre rejas.
Hoy sus hijos son electricistas, albañiles, camareros. Muchos están parados y han vuelto a las casas de sus padres y sus abuelos, a los pisitos que les dio Franco allá por los años 70 del siglo pasado, los socialistas veinte años más tarde, para que abandonasen sus barrios de origen y otros se enriqueciesen haciendo pasar la piqueta por aquellas casas viejas y erigiendo altares de ocho o más plantas al Dios especulación, el único Dios en el que esos otros creen.
Aquellos niños que hoy son adultos sin trabajo jugaban en descampados junto a las tapias del cementerio. Alguno se trajo a su casa la dentadura, o el brazo de alguno de los muertos cuyo nicho había caducado, cuyos restos eran arrojados por los sepultureros al otro lado de las cercas del camposanto.
A muchas de ellas sus maridos no les dieron buena vida. Como aquel que bebía y se iba de putas cada vez que le daba la gana, u otro al que su mujer le tiró la freidora con aceite caliente para evitar que le pegara.
A pesar de todo, la mayoría coincide en que lo mejor del barrio son sus vecinos. Contrariamente a lo que los de fuera pensamos, se llevan muy bien con sus vecinos, con los de su plazoleta.
La plazoleta ha sustituido al corral antiguo. Se sientan a charlas en los portales y conservan tradiciones de cuando vivían en los corrales de Triana o San Bernardo, como celebrar las cruces de Mayo, aunque quizás hayan sustituido la del Santísimo por Halloween. Aunque quizás los móviles hayan sustituido a otros juegos infantiles y ya no jueguen las niñas a la comba ni se les escuche cantar aquello de:

Viva la media naranja,
viva la naranja entera.
Vivan los guardias civiles
que van por la carretera…

Su aislamiento geográfico, al final de la ciudad, incomunicado por unas vías del tren que el Ayuntamiento socialista dejó como único lugar sin soterrar de toda la ciudad, hizo del barrio un lugar excepcional para cobijo de delincuentes, esos que tendrían que marcharse si algún día los de aquí dejásemos de cercar a los de allí. Porque parece que nunca vamos a permitir que deje de haber un aquí y un allí.
Quién quiere un cambio, a quién le preocupa. Por eso la única solución que algunos habitantes solo es esta:

Yo le pido a Dios que me toque la lotería,
para poder comprarme un pisito y volver a mi barrio.

Así escribimos la historia de esta ciudad del último siglo. Todos jugamos al trile. Los ricos, al trile de la especulación inmobiliaria; los pobres, al trile con los dados en la calle Sierpes si no vienen los guardias. Y los de en medio, acarajotados, continuamos mirando al cubilete que nos han presentado los que han dirigido con democracia o sin ella, que han hablado en nombre de muchos, pero que al final siempre han beneficiado a los mismos.
Por eso me quedo siempre con ellas, aunque la historia de exclusión les esté comenzando a robar lo que nunca creyeron que iban a perder: los recuerdos.

DE QUIÉN ES EL SISTEMA SANITARIO

Artículo publicado en Diario de Sevilla, el 11 de marzo de 2014, en su página 20:

http://www.diariodesevilla.es/article/opinion/1727028/quien/es/sistema/sanitario.html

quien-se-ha-llevado-mi-quesoEl próximo sábado 29 de marzo, la Sociedad Española de Optimización de la Farmacoterapia (SEDOF), celebrará su IV Escuela en el barrio sevillano del Polígono Sur, tristemente conocido como las Tres Mil Viviendas. El Centro Don Bosco de los Salesianos acogerá amablemente a esta joven sociedad científica, que aún no tiene dos años de edad, lo que representa un hito en la historia de este barrio tan lleno de vida como señalado por los prejuicios. También se contará con el apoyo de Caritas de la Parroquia Jesús Obrero, en la que desde hace más de ocho años se desarrolla un proyecto pionero de apoyo económico, sanitario y psicosocial  a los usuarios de medicamentos del barrio.

SEDOF nació con el objetivo de agrupar profesionales de la salud concienciados e implicados en la necesidad de mejorar los resultados en salud de los medicamentos, mediante la implantación de Unidades de Optimización de la Farmacoterapia en el sistema sanitario y no cuenta con otro sustento económico que el de las cuotas de sus socios.

En España existe todavía una limitada sensibilización con los problemas que producen los medicamentos, a pesar de los estudios que demuestran que solo cuatro de cada diez medicamentos prescritos alcanzan las metas terapéuticas deseadas. Es decir, a día de hoy, el medicamento es más un problema que una solución. Y no, no son las reacciones adversas las únicas responsables, ya que estas tienen que ver solo con el 13% de los problemas; tampoco es el incumplimiento terapéutico, al que se le imputan el 6% de los fallos de la farmacoterapia. La realidad es mucho más compleja, y de ello no tienen culpa los médicos cuando prescriben, ni la industria farmacéutica, que fabrica medicamentos de calidad. Se debe a la ausencia de profesionales que gestionen de forma integral una farmacoterapia muy compleja en pacientes polimedicados y pluripatológicos, que utilizan muchos medicamentos que comparten vías metabólicas comunes y que a menudo interfieren en la consecución de los resultados deseados.

El mal resultado de los medicamentos tiene consecuencias importantes sobre la salud de los pacientes y también sobre la salud económica de quien provee la atención sanitaria y social de estos, que en España, hay que recordarlo, es el estado: utilización de más medicamentos, bajas laborales, ingresos hospitalarios, jubilaciones anticipadas por enfermedad…Unos costes enormes, que doblan al menos los que provoca el gasto farmacéutico, y evitables en gran parte si se contasen con estos mecanismos de contrapeso que suponen las Unidades de Optimización de la Farmacoterapia.

Los resultados en Estados Unidos de estas unidades son espectaculares, con un ahorro medio de 2.500 euros al año por paciente atendido. Esto supone que los ahorros producidos atendiendo treinta pacientes al año, menos de tres pacientes al mes, pagarían los costes del profesional que los asistiera. Si se tiene en cuenta que la capacidad de atención es lógicamente muy superior, el ahorro producido subsiguiente iría íntegramente a las arcas del proveedor del servicio, es decir, el estado; es decir, a su bolsillo y al mío.

Estas Unidades se están implantando con éxito en Estados Unidos, en un sistema sanitario muy caro, gestionado por aseguradoras privadas, pendientes de reducir costes para otorgar más beneficios a sus accionistas y de captar clientela con servicios que las diferencien. Sin embargo, en España, un país en una profunda crisis económica y que fue pionero en Europa en la sensibilización con estos nuevos sistemas de gestión y en la formación de profesionales, sigue sin haber interés por parte del estado en implantar este tipo de servicios. Me duele pensar que esto se debe a que el estado, en lugar de ser de todos, sencillamente no es de nadie.