NUESTROS DERECHOS NO SE NEGOCIAN. NI UN PASO ATRÁS EN IGUALDAD.

Mensaje que hay difundir:

Las mujeres feministas de Andalucía convocamos a la sociedad de nuestra tierra, de nuestro país, a que nos acompañe en las acciones que vamos a realizar el martes 15 de enero para denunciar el terrorismo machista que cada día nos agrede, nos viola y nos asesina, para denunciar la justicia patriarcal que sólo nos cree cuando somos asesinadas como Laura Luelmo, para repudiar los vergonzosos pactos de gobierno en Andalucía que negocian nuestros derechos negando la incuestionable realidad de la violencia de género, amenazando leyes y recursos para la igualdad que consideramos irrenunciables, encorsetando a la mujer en funciones reproductoras propias de tiempos pasados.

Convocamos las siguientes acciones:

Martes 15 a las 12:00 horas: Concentración delante del Parlamento de Andalucía, en Sevilla, donde mujeres procedentes de toda la comunidad realizaremos la performance simbólica “Las andaluzas nos quitamos las cadenas del machismo”.

Martes15 a las 19:00 horas: Concentraciones simultáneas en todas las provincias andaluzas y en las provincias del país que se solidaricen con las mujeres que viven y trabajan en Andalucía, bajo el lema “Ni un paso atrás en igualdad. Nuestros derechos no se negocian”. Iremos comunicando el lugar de la concentración en cada ciudad.

Que quede claro: en Andalucía nos van a tener enfrente, no permitiremos ni un paso atrás en nuestros derechos y libertades, de todas las mujeres, españolas o extranjeras. Ahora es Andalucía, pero en unos meses esta amenaza de involución se puede hacer realidad en todo el país.

Os rogamos que deis difusión de esta convocatoria en redes sociales y nos acompañéis, mujeres y hombres, en estas acciones.

Muchas gracias.

Convocamos colectivos de mujeres y feministas de toda Andalucía.

Contacto a través del colectivo Mujeres24H: mujeres24h@gmail.com

LA ARTROSIS DE MARADONA

La artrosis es una dolorosa enfermedad degenerativa de las articulaciones, en la que la edad y el sobrepeso juegan un papel muy importante. Si, como en el caso de Diego Armando Maradona, la profesión aumenta el riesgo por el sufrimiento de las rodillas, podremos explicar de forma muy clara las causas por las que el ex futbolista argentino padezca un problema así.

La artrosis es una patología que en mi opinión es paradigmática de cómo se están abordando muchas enfermedades en los sistemas sanitarios, muy centrados en los productos, poco en la capacidad de los diversos profesionales, y aún menos en las de los pacientes. A pesar de que el incremento del ejercicio físico y la disminución de peso constituyen el tratamiento principal, para lo que se requiere tiempo en los profesionales y motivación en los pacientes, son los medicamentos, analgésicos y antiinflamatorios, los que más se utilizan. Medicamentos que únicamente pueden paliar, si llegan a conseguirlo, el dolor, pero que no regeneran la articulación ni resuelven el problema, por lo que se necesitan siempre, no resuelven nada y… producen efectos secundarios muy graves, como le ha ocurrido a la “mano de Dios”, mano que no sé si también sufre de artrosis en su muñeca o en los dedos.

Diego Armando Maradona, a buen seguro, ha sufrido una hemorragia digestiva asociada a los antiinflamatorios utilizados para su artrosis, efecto muy común que hay que controlar y seguir, prevenir con medicamentos antiulcerosos y, en todo caso, vigilar para que no se produzcan, tanto por parte de los profesionales (síntomas como debilidad y cansancio del paciente, controles analíticos para identificar si el hemograma puede indicar pérdidas de sangre, anemia, etc) como del paciente, al estar atento a un oscurecimiento de sus heces, por ejemplo. La más que probable falta de control, la ausencia de seguimiento, en el caso de uno de los personajes más conocidos a nivel mundial, ha llevado a que el futbolista permanezca ingresado en el hospital hasta que pueda resolverse el problema.

El caso es sangrante, y no solo por los efectos sobre la salud y el estómago de Maradona, sino porque revela qué grado de control y seguimiento tienen los tratamientos con fármacos en el mundo, lo que constituye lo que hace tiempo denominé como epidemia farmacológica, una epidemia que, a diferencia de la mayoría de las epidemias, no afecta a pobres, sino también a ricos y a personajes relevantes. Se me vienen a la memoria la muerte de Michael Jackson, creo recordar que también la de Elvis Presley, y hasta la del genocida serbio Milosevic en su celda: todos murieron por un deficiente control de los medicamentos que utilizaban.

En el caso del astro argentino pueden haber influido otros medicamentos, incluso actitudes vitales, que puedan haber agravado el problema. Manejar la complejidad de la farmacoterapia no es tarea baladí, necesita de un especialista que lo realice junto a la persona que los utiliza, y no solo carecemos de servicios de este tipo, sino que relegamos al medicamento, en todos los sistemas sanitarios, a un mero papel instrumental.

La farmacoterapia falla al no producir los efectos deseados, falla al producir efectos no deseados y falla también al utilizarse de forma incorrecta por el paciente. Las consecuencias, en claves de pérdidas de vidas humanas y en aumento del sufrimiento en las personas, es inconcebible, y éticamente inadmisible cuando se posee la solución al problema. Y perdonen el asco que siento al escribir esto. Asco ante quienes dirigen las políticas sanitarias y ante todos los que tienen la capacidad de dar respuestas.

Asco, porque se podría financiar la solución con los ahorros de evitar el problema. El tratamiento de la artrosis de Maradona puede costar, como mucho, cien euros mensuales. Sin embargo, cada día que pase en el hospital supondrá unos ochocientos euros…¡¡¡diarios!!! Está medido: cada euro que nos gastamos en medicamentos supone gastar dos más en paliar los problemas que producen. Por cada euro que invertimos en profesionales que palien la epidemia farmacológica, el estado se ahorra cuatro al evitarse ingresos hospitalarios y bajas laborales, entre otros gastos.

El caso de Maradona no es una excepción. Millones de personas, centenares, miles de millones de personas toman medicamentos en el mundo y el único control que existe es que los pacientes que sufren estos problemas puedan llegar a tiempo a un hospital. Urge hacer las cosas de otra forma, pero a buen seguro que nada cambiará. Su padre, su madre, sus hermanos o sus abuelos, quizás sus hijos, morirán de una forma bastante gilipolla, y los responsables de ello jamás irán a la cárcel ni les pesará en sus conciencias.

No solo Maradona tiene artrosis. También los sistemas sanitarios, públicos o privados tienen enfermedades degenerativas y sangran a borbotones. Al menos el futbolista acudió a urgencias, pero los políticos, ni siquiera están alarmados.  

YO SÍ PUEDO

Cada mañana paso por este parque para comprar el pan. Son las siete y media, aún no ha amanecido. Es un paraje tranquilo, solo apto para hombres. Cuando alguna vez me he cruzado con alguna mujer, noto su prisa. Paso acelerado, mirada al frente, cuando no un giro brusco en su itinerario.

Ellas no pueden pasar por aquí, pero yo sí. Yo soy el macho, el que puede mirar a donde le dé la gana, el que puede pasar por donde le plazca. Por ejemplo, por aquí a esta hora, antes incluso si me place.

Recuerdo a esa gente que acabamos de elegir para representarnos en el Parlamento de Andalucía, a los que amenazan con romper el pacto para desalojar a Susana Díaz de la presidencia. A ellos y a los que consienten mancharse con sus votos para conseguir el poder sin necesidad de vomitar, sin sufrir ni tan siquiera una leve náusea. Los chicos y chicas de Casado y Rivera. A ellos y a los cuatrocientos mil andaluces, y andaluzas, que les han votado.

Hay que derogar la legislación contra la violencia de género en Andalucía para que ellas sigan sin poder pasar por aquí y yo camine a mis anchas. Al parecer los hombres estamos perseguidos. Igual que la religión católica, los toros, o la caza. ¿También las procesiones?

Aguardo expectante el desenlace de esta comedia trágica de protagonistas tan siniestros. Se me levanta el estómago imaginando la escena final. No os levantéis, andaluces; seguid acostados, en la siesta interminable de vuestra dejadez. Cambiar al señorito del cortijo os va a costar caro.

LO MEJOR DE 2018

Un día como hoy quiero recordar momentos especiales del año que se ha ido. El orden tiene que ver con el desorden de mi cabeza, no con la importancia que les doy. Hay nombres duplicados, incluso triplicados, pero no apellidos. Están en mí. Todos son momentos de alegría y de felicidad, los que nos hacen seguir caminando. La vida es un viaje. No hay metas sino compañeros.

  • Los sábados de verano con Carmen en Cádiz.
  • El brazo de Carmen sobre mi pecho.
  • Las manos entrelazadas con Marisa, María Emilia y Salva.
  • El Alzheimer de mi madre.
  • Haber conocido a María Emilia.
  • Haber conocido a Sofía.
  • El cariño de Marina.
  • Los WhatsApp de Magaly.
  • Los almuerzos con mi familia y Los Simpsons.
  • Los almuerzos con mi familia sin Los Simpsons.
  • Mi cumpleaños.
  • Algunas fotos que hice.
  • El alta de Alfonso.
  • Los abrazos con Ignacio en los goles.
  • El paseo nocturno con Ignacio por los alrededores de Vallines.
  • Tirarle uvas a Carmen.
  • La cena con Fran, Salva, Marisa, Juan, María Emilia, Sofía y Carmen.
  • Conocer a gente perdida tras los paraguas. El fallo del concurso.
  • Las risas con las mujeres del Polígono Sur.
  • Los amaneceres con Coke en La Buhaira.
  • Los atardeceres en el Polígono Sur.
  • Leer tumbado en el sofá con Coke acostado entre las piernas.
  • Trabajar con Lucía y Ana.
  • Femi, Rosa, Isiwa Happy, Victoria, aprender de África sin salir de mi ciudad.
  • Aprender con Socorro.
  • Las clases compartidas con Mile, Erno y Laia en San Jorge.
  • La autoetnografía de Mile.
  • Los momentos con Silvia.
  • La investigación antropológica sobre Tres mil viajes al sur.
  • Cada Arrojadas al sur que hago con Pepe.
  • La tarde que pinté en el CICUS de la mano de Ana.
  • La manifestación del 8 de marzo.
  • Compartir con Valeria y Joaquín.
  • El WhatsApp de Verónica para anunciarme que vuelvo a Uruguay, que vuelvo a América.
  • La noche que compartimos una hamburguesa con mis niños y mis niñas de La Colina de Nervión.
  • Los días que acompañé a Anchoa.
  • Las cenas compartidas con Jorge y María Antonia.
  • El cariño de Rodrigo, Mauricio y Javi.
  • Los dos almuerzos en Estepa.
  • Las cervezas con Luis.
  • Los mensajes de Ana, y los de Mechy y Tito.
  • Las instrucciones para hacer mate de Edu el día en que cayó derrotada Argentina.
  • Los ratitos de la tertulia gastro- literaria.
  • Conocer a Paula y su historia.
  • Encontrarme con Luz en Portugal.
  • Las cervezas en Cateca.
  • Perdonar a mi madre.
  • Muchas risas y todas las lágrimas.

En cada momento hay alguien más. Todo fue compartido, prueba evidente de que la vida se construye juntos.

SÁLVESE QUIEN PUEDA

Ya, los costes económicos que nos produce el cambio climático son muy superiores a los que supondría paliarlo.

Desde hace ya muchos años, los costes, económicos también, del daño que producen los medicamentos, superan con mucho, con muchísimo diría yo, los de pagar su factura.

Desde el 2 de diciembre, los andaluces, con el indudable apoyo de las políticas que se han hecho durante décadas en su comunidad, han elegido democráticamente a los adalides de la desigualdad para gobernar en una de las regiones más pobres y desiguales de Europa, a los que en sus últimos años de gobierno han aumentado la brecha social en todo el país, haciendo pagar la crisis que provocaron los especuladores a las clases más desfavorecidas, las mismas que han hecho posible, por acción u omisión, tanto da, que el nuevo gobierno sea posible.

La pobreza no es solo ausencia de dinero. Esta más bien es su consecuencia y hay quienes han dado en la tecla para que juegue a su favor. Ya lo hizo el régimen anterior durante treinta y seis años y los que vienen al fin han aprendido a imitarles.

Y hay otros pobres que se creen que no lo son, que también están ahora henchidos de democracia y de alegría, a pesar de que esos a quienes les han entregado sus votos fueran quienes diseñaron las políticas que los pusieron de patitas en la calle de sus empresas, para dejarlos suspirando por llegar a la edad de jubilación, vendiendo seguros o lo que se pueda.

El planeta necesita cambios, urgentes y drásticos, y los seres humanos elegimos para nuestros gobiernos a quienes pretenden seguir exprimiéndolo. Quizás los votantes tengan razón, puede ser que solo ellos traigan cambios de forma drástica y urgente, tienen mucha experiencia en eso. Sálvese quien pueda. O quien quiera. Feliz 2019.

UN ASUNTO DE FAMILIA

Elenco de protagonistas de la película Un asunto de familia.

La última película del director Hirokazu Kore-eda, premiada con la Palma de Oro del Festival de Cannes, Premio Donostia, y muchos más, me ha conmovido. No voy a entrar en temas en los que no soy un experto y en los que la crítica, vistos los galardones obtenidos, ya se ha pronunciado, sino en ciertos aspectos éticos o dilemas que me han invitado a reflexionar. Es lo que le pido a cualquier obra de arte, que su contemplación, su lectura, abra una puerta a mis entrañas, aguijonee mis zonas de confort y me incite a ser mejor persona.

Tampoco voy a destripar la película, solo voy a decir de ella que la historia trata sobre las vicisitudes de una familia en la que la relación de consanguinidad entre sus integrantes es inexistente, en la que todos en algún momento han sido acogidos en su seno, y a su vez acogen a otros. Sucede en el hogar de la llamada abuela, una infravivienda situada en un espacio de gran interés urbanístico para los especuladores. La relación entre el que denominaríamos mundo civilizado (Sofía Castro, no te enfades) capitalista que los rodea, que los asfixia, en otra metáfora bien armada por el director, y el bárbaro que representa la choza, la confrontación de sus escalas de valores, es, a mi parecer, uno de los grandes temas de la obra. También lo es la relación de parentesco entre los protagonistas, inexistente para lo que entendemos quienes vivimos al otro lado del muro, pero elegida para los que permanecen dentro.

Ahora que el voto ha hecho regresar armados a quienes nos pretenden imponer un modelo de patria, un modelo de religión y un modelo de familia, los suyos, resulta interesante, o al menos a mí me lo ha sugerido, observar a una familia en la que las palabras, abuela, papá, mamá, esposo, esposa, hermano, hermana, solo se llegan a utilizar si el amor las hace dignas de ser pronunciadas. Sinceramente, me ha parecido muy hermoso. Darle un nombre digno a las personas, como he aprendido muy bien de María Emilia Parola. Es el amor el que crea el parentesco y no el parentesco el que nos obliga a amar.

Pensemos en nuestras sociedades tradicionales, en cuántos parentescos hay en los que los vínculos de sangre hacen a esas relaciones detestables, lamentablemente imprescindibles para la moral tradicional que nos quieren volver a imponer cuando aún no se había abandonado. Meditemos acerca de cuánto malestar, cuánto cargo de conciencia se produce en las familias tradicionales por tratar de sostener unos lazos que la vida real no los hace posible. Y recordemos también cuántos amigos tenemos, y nombramos como hermanos, porque el discurrir de la vida ha glorificado ese encuentro que un día les fue regalado.

Cuánto dolor nos ahorraríamos si cada relación fuese elegida, si amar fuera una opción y no una obligación. Una lección a aprender que solo nos la puede dar gente sencilla, la de esta familia que no denominaría peculiar sino auténtica. Sí, no tengo más remedio que darle la razón a Sofía Castro, mi bailaora favorita. El mundo civilizado no está donde muchos creemos y esta familia japonesa me lo ha constatado.

La civilización está en peligro, amenazada en una infravivienda que se cae a pedazos, obligada a malvivir en un mundo de tiburones sin alma. Sus muros son cada vez más débiles. Hermanos, hermanas, hay que resistir.

Dedicado a María Emilia Parola y a Sofía Castro.

DIARIO DE A BORDO. LA PEREZA

Hay defectos en los seres humanos que me enervan. Y cuando me refiero a los seres humanos también estoy yo incluido, porque somos imperfectos y caemos, con mayor o menor frecuencia en la ineptitud, sea cual sea la causa. No obstante, eso de vincular humanidad e imperfección nos suele conducir a la autocomplacencia y, por tanto, a no cambiar. Movidos por la pereza.

La pereza. Hubo un tiempo en que lo que más me molestaba en los seres humanos era la soberbia, esa actitud arrogante que adoptan no pocas personas ante la adquisición de una una mínima cuota― y cuanto menos, peor―de poder. Quizás eso fue hace años, en la época en la que colaboré en la Universidad de Granada, donde no solo me encontré con gente soberbia, sino que cualquiera que apenas se iniciaba a trabajar con nosotros adquiría una porción inconmensurable en un brevísimo lapso de tiempo. Sin embargo, ahora es la pereza, la indolencia, la que más me preocupa.

La soberbia, aun siendo una pésima cualidad, tiene un aspecto innegable de partir de una cualidad, imaginada casi siempre, a veces real, de quien la ejerce. Sin embargo, la pereza, la indolencia, es un mal nocivo y a la vez silente, porque sus consecuencias son devastadoras en los demás ya que suelen pasar desapercibidas. Los perezosos, los indolentes, tienen además la rara y valiosa habilidad de hacer culpables a los demás de sus desvíos, acusándolos de soberbia, por ejemplo, de histeria, agresividad, o de cualquier otra cosa con tal de permanecer en su indolencia. Mientras la soberbia es ruidosa, abiertamente agresiva, la pereza es callada y, por qué no decirlo, traidora y egoísta.

Ya lo dijo Albert Einstein, si el mundo está en peligro no es por las malas personas sino por las que permiten la maldad. Y ahí dentro están todas las formas de indolencia. Desde las más pequeñas, desde las que, apenas sin darnos cuentas, nos llevan a las mayores tragedias.

Foto tomada de EL COLUMNERO

MIS LECTURAS DE 2018

Aquí están los libros leídos en el año que termina. La vida da para lo que da, nunca son suficientes los libros leídos ni todos han sido satisfactorios. Al fin y al cabo esto es eso, la vida.

  1. Lengua de serpiente, de Rocío Muñoz (Editorial Kande)
  2. Hasta que sea verano, de Ignacio Arrabal (Anantes)
  3. Relatos. La familia Cats. Caballos fantasmas, de Isak Dinesen (Plaza & Janés)
  4. La cercanía del mar, de Silvia Tocco (El Mono Armado)
  5. Boquitas pintadas, de Manuel Puig (Seix Barral)
  6. Bajo el sol jaguar, de Ítalo Calvino (Tusquets)
  7. La sala japonesa y otros relatos, de Javier Compás (Anantes)
  8. Cartas a Siracusa, de Lucía Feliu (Almuzara)
  9. La canción del pirata, de Fernando Quiñones (Planeta)
  10. Canción dulce, de Leila Slimani (Cabaret Voltaire)
  11. Ara, como el río, de Charo Jiménez (Triskel ediciones)
  12. Veintidós estaciones, de María Dolores Almeyda (Karima editora)
  13. Áspera seda de la muerte, de Francisco Gallardo (Algaida)
  14. El color de los ángeles, de Eva Díaz Pérez (Planeta)
  15. La distancia, de Pablo Aranda (Malpaso)
  16. El beso de la mujer araña, de Manuel Puig (Biblioteca El Mundo)
  17. El queso y los gusanos, de Carlo Ginzburg (Península)
  18. Operación Masacre, de Rodolfo Walsh (Ediciones de la Flor)
  19. La Semana Santa de Sevilla, de Isidoro Moreno Navarro (Ayto. de Sevilla)
  20. El hombre que ya no soy, de Salvador Navarro (Algaida)
  21. Democracia, de Pablo Gutiérrez (Seix Barral)
  22. Eres el mejor Cienfuegos, de Kiko Amat (Anagrama)
  23. La mano invisible, de Isaac Rosa (Seix Barral)
  24. Cara de pan, de Sara Mesa (Anagrama)
  25. Puro fútbol, de Roberto Fontanarrosa (Biblioteca Fontanarrosa Planeta)
  26. El juego de la invención, de Elena Marqués (Extravertida Editorial)
  27. La artesanía de las horas, de Rafael Romero Rincón (Read Book Editorial)
  28. Cae la noche tropical, de Manuel Puig (Seix Barral)
  29. Un pedigrí, de Patrick Modiano (Anagrama)
  30. Genios del fútbol, de Joaquín DHoldán (El Paseo)
  31. Feliz final, de Isaac Rosa (Seix Barral)
  32. Nowhere man, de Isaac Páez (Ediciones en huida)
  33. Morir es relativo, de Eduardo Cruz Acillona y Miguel Baquero (Cazador de ratas)
  34. Relato de un náufrago, de Gabriel García Márquez (Tusquets Editores)
  35. Ni muerto has perdido tu nombre, de Luis Gusmán (Edhasa)
  36. Ulises con alma ajena, de Reyes García-Doncel (Triskel ediciones)
  37. El viejo y el mar, de Ernest Hemingway (Editores Mexicanos Unidos)
  38. El año de la luna azul, de Lucía Feliu (Ediciones Alfar)
  39. Un viaje a Salto, de Circe Maia (Ediciones de la Banda Oriental)
  40. Las campanas de Antoñita Cincodedos, de Julio M. de la Rosa (El Carro de la Nieve)
  41. El sol (no) arde mejor en primavera (*), de María Dolores Almeyda (Enkuadres)
  42. Ocnos, de Luis Cernuda (Seix Barral)

UN PATRIOTA

El Dr. Fernando Quevedo, su esposa y yo, en el restaurante de la Marina peruana en el Callao, tomando un almirante.

Cuando pienso en las patrias pienso sobre todo en los patriotas, los seres humanos de carne y hueso que dan sentido a esa palabra, patria, que tantos usan los poderosos en beneficio de sus propios intereses, para blanquear sus actuaciones y hasta sus conciencias en beneficio de sí mismos.

Para mí, los patriotas son aquellas personas que piensan en lo colectivo, en lo de todos y no en lo de unos cuantos, las que renuncian al provecho personal para volcarse, dentro de las limitadas posibilidades de cada cual, en el bien común. Por eso veo tan alejados a muchos de los que se dicen patriotas de los que realmente lo son, y es que no basta enfundarse con una bandera para ser patriota. Es más, resulta bastante sospechoso, porque muchas veces la bandera sirve para ocultar lo que se hace tras ella.

Fernando Quevedo era, y desgraciadamente tengo que utilizar el pretérito como tiempo verbal, aunque podría decir que lo es si atendemos a la vigencia de su ejemplo, un patriota. Un científico, un investigador peruano y reconocido en el panorama internacional, algo que desgraciadamente ocurre tan de vez en cuando en este maravilloso país, que recorrió diversos países participando y encabezando misiones de la Organización Mundial de la Salud. Washington, Ginebra, sedes de la Organización Panamericana y la Organización Mundial de la Salud, respectivamente, o la Exposición Universal de Sevilla en 1992. Estos son algunos de los lugares y eventos en los que el doctor Quevedo dejó su impronta y prestigio, su buen hacer y su profesionalidad, pero no puedo decir que haya sido un patriota por eso, sino porque nunca olvidó de dónde vino y, sobre todo, porque un día renunció a ese brillante porvenir personal para regresar a trabajar por Perú a la docta casa de la Universidad Mayor de San Marcos, la más antigua de América. Y lejos de los falsos oropeles que da salir de su país retorno a él a enseñar a jóvenes compatriotas el camino de la excelencia.

Conocí, y comencé en ese mismo instante a admirar al profesor Quevedo en Trujillo hace catorce años. Inolvidable para mí fue aquella noche en la que quedé embobado ante la conversación a los postres con él y otros sabios profesores peruanos que me enseñaron el verdadero significado de la palabra cultura y también la pérdida que supone para nuestra especie la invisibilidad de personas como aquellas. Si amo Perú, sin duda es por haber tenido la suerte de haberme cruzado en la vida con seres humanos como José Juárez o Fernando Quevedo, y cito solo a ellos dos en nombre de tantos otros, y tantas otras.

Con el doctor Quevedo, que tanto apostó como visionario que era, por la apertura de la profesión farmacéutica a otros ámbitos alejados de los clásicos, aprendí y pasé también ratos inolvidables, escuchándolo. ¿Hay mayor lujo en la vida que poder escuchar a un sabio? Cuando miro hacia atrás en la vida, cuando pienso con tristeza si mi dedicación a la Atención Farmacéutica ha merecido la pena, no puedo evitar recordar a personas como el doctor Quevedo para afirmar que sí, que claro que sí, porque me dio la oportunidad de hacerme mejor profesional y mejor persona junto a personas de su categoría.

Descansa en paz amigo. Sueño por brindar con un almirante en tu memoria con nuestros amigos José Juárez y Armando Rivero, con José Jáuregui y José Aliaga, y también, cómo no, con nuestra Stefania Aiello, con la que cantaste aquello de Estelita, te llevo en el alma…

 Dicen que nadie está realmente muerto mientras haya alguien que lo recuerde. Te puedo asegurar que por lo que a mí respecta, y a muchas otras personas también, tu legado profesional y de afecto permanecerá muy vivo por mucho tiempo. Nadie como tú representa el verdadero significado de patriota. Cuántas desgracias se hubieran evitado en el mundo con más gente como tú.