UNA PROFESIÓN TAMBIÉN ES SU REMUNERACIÓN

Cambiar una profesión es una tarea muy difícil. Esto vale para cualquiera, incluso si, en vez de referirnos a lo laboral, lo hacemos a colectivos, de un modo más general.

El caso de la profesión farmacéutica, en el ámbito comunitario, tiene una serie de connotaciones especiales. Este cambio parece arduo y dificultoso, porque tiene que ver con el modo en el que la sociedad nos reconoce y con el pasado del que venimos. No hay nada genético en ello, sino que puede explicarse por estas circunstancias.

La forma de recibir los honorarios profesionales es clave para el reconocimiento de una profesión. ¿Qué tipo de médicos tendríamos si, en lugar de que sus honorarios viniesen por la responsabilidad que contraen en su acto profesional, cobrasen por un margen comercial que prescribieran? ¿Y cuántos ladrillos tendría una casa si a los arquitectos se les pagase por ladrillo puesto?

No se puede exigir a los farmacéuticos lo que no harían otros, pero sí que habría que reivindicar que nuestros honorarios profesionales, no viniesen de un margen comercial de distribución de un bien básico para la salud, como es el medicamento. Si es que hay una apuesta real por que seamos profesionales de la salud, implicados de forma responsable, en disminuir la morbi- mortalidad asociada a medicamentos,

En estos momentos, se reconoce al farmacéutico vendiendo ─ así se cobran honorarios ─ y se penaliza una buena actuación profesional, como podría ser no hacerlo ─ porque no se pierden honorarios.

La labor profesional de los farmacéuticos se percibe desde la distancia y el prejuicio. Se equivocan de cabo a rabo políticos y otros colectivos profesionales, al señalar a las farmacias como algo ajeno al sistema de salud. ¿Se puede permitir de verdad que la herramienta más utilizada en el sistema sanitario esté fuera del sistema, en manos de unos profesionales que solo se ven incentivados si le dan a la caja registradora? ¿Se puede criticar eso con un mínimo de seriedad, si no hay otra propuesta, compatible con lo que necesita resolver la sociedad en materia de medicamentos, que es muchísimo?

En la España laica seguimos teniendo prejuicios hacia los que no son o no piensan como nosotros. Somos tan imbéciles que nos contentamos con criticar a los demás, nos inventamos enemigos imbatibles sin rostro a los que achacar los males de la humanidad, y no miramos si la respuesta necesaria a los cambios también está en nosotros que, por otra parte, es lo que suele pasar. Los farmacéuticos en este país, estamos a la altura de los curas o los controladores aéreos. Probablemente como colectivo, teniendo en cuenta lo que se visualiza, puede ser así, pero la pregunta que nos tenemos que hacer, hacia dentro y a los de fuera, es si queremos que esto sea otra cosa. Pero esta pregunta no vale solo para los farmacéuticos. Es más, es para los que menos importa. La realidad es si la sociedad ─ representada por sus representantes políticos, colectivos profesionales y sociedad civil ─ quiere otra cosa.

Mucho me temo que, cuando esta pregunta se hace, una contestación a la ligera y carente de reflexión profunda, señalada tanto por el desconocimiento de todos, el conservadurismo de los políticos y la endogamia corporativista de los profesionales, tenga como respuesta, ”no, esta gente no son más que tenderos de lujo”. Una respuesta muy hispánica, por lo visceral, poco reflexiva y superficial.

Porque el quid de la cuestión no es describir el farmacéutico que tenemos, sino el que queremos. Y para eso, hay que tener las ideas muy claras, la mirada hacia las necesidades de la sociedad y, por supuesto, el Boletín Oficial del Estado en la mano. ¡Ay, si a los patriotas se les llenara la boca con necesidades reales de sus conciudadanos en lugar de líneas geográficas! ¡Ay si a los que dicen defender a los farmacéuticos les llenara al corazón lo que la sociedad precisa de ellos, en lugar de maquillar las actuaciones de hoy para que nada cambie!

Los farmacéuticos hemos vivido años de gloria económica, en los que nuestros ingresos eran directamente proporcionales a nuestra desprofesionalización. Los sistemas públicos de salud que surgieron tras la segunda guerra mundial, junto a la eclosión de la industria farmacéutica y la ingente cantidad de medicamentos desarrollados, hicieron un binomio en el que a los farmacéuticos nos tocóla lotería. Nadamás que había que entregar cajas de colores, financiadas por el cliente papá- Estado, para definir nuestro acto profesional. Si esto no es el premio gordo, que venga Dios y lo diga.

Pero ahora la sociedad sufre la plaga de los problemas derivados de una farmacoterapia cada día más compleja. Los medicamentos constituyen una de las causas más importantes de mortalidad, muy superior a la de los accidentes de tráfico. Es una de las patologías que más daño producen, porque la falta de unos resultados complejos supone la utilización de recursos terapéuticos más caros y de recursos humanos que se pudieran haber evitado si se hubiera trabajado en la prevención de estos problemas.

Tienen muchos años los trabajos de Johnson y Bootman, que demostraban que por cada dólar invertido en medicamentos, había que gastar dos en resolver el daño que producían. Más recientes son las investigaciones de Alexandra Pérez y Schumock, que han puesto a la luz que, por cada dólar invertido en servicios de farmacia clínica, los ahorros pueden estar entre cuatro y diez dólares. Es muy probable que los resultados, en la carísima sanidad privada estadounidense, sean mucho más espectaculares que en una sanidad como la española, mucho más eficiente, por su énfasis en lo público ─ aquí nadie tiene que lucrarse en dinero, sino que el único objetivo es la salud del paciente ─, y porque todavía, tiene una enfoque importante en la atención primaria.

Pero aun así, la gestión integral de la farmacoterapia, como estrategia para optimizar los resultados de los medicamentos y prevenir el daño que pueden producir, significa una nueva tecnología sanitaria, de cuya eficiencia es difícil dudar. Si no envidio para nada esa sanidad privada y volcada a la atención especializada de países como Estados Unidos, en los que la salud es un negocio más, sí que me desespero con la endogamia, la visceralidad por encima del sentido común y el prejuicio, que imperan en nuestra sociedad latina.

Hoy grito aquí mi decepción por la falta de sentido cívico que impera en nosotros, por esa característica que tenemos, de anteponer nuestros intereses particulares, a los de la sociedad a la que decimos servir. Un grito que se pierde en el vacío, ante la dificultad de poder tener la oportunidad de demostrarle a la sociedad de que hay otra forma de ejercer la profesión farmacéutica, y que hay un puñado de profesionales, escaso, pero más que suficiente para darle la vuelta al sistema, que quiere y desea trabajar en equipo con otros, y devolver a la sociedad lo que le dio, al recibir su titulación universitaria, que aspira a asumir responsabilidades para limitar su sufrimiento con los medicamentos y vivir de ello, en lugar de mirar la caja hecha cada día, que es una muy mala forma de remuneración, para quien asiste día a día con no poca frustración, a ver cómo se van por los desagües de la sociedad su conocimiento y sus capacidades, para hacer de este mundo, un lugar un poquito más feliz y justo.

CARTA A LOS QUE PIENSAN QUE INTRODUCIR LA GESTIÓN PRIVADA EN LA SANIDAD PÚBLICA ES UN AVANCE (DEDICADO A LOS HABITANTES DE CASTILLA- LA MANCHA)

El viernes 10 de febrero, el Consejero de Salud de Castilla La Mancha anunció la reactivación de la sanidad pública en su Comunidad Autónoma, introduciendo la gestión privada en sus hospitales, para garantizar la calidad y eficiencia de sus prestaciones.

Desgraciadamente, estas declaraciones hacen mella en los votantes. Años y años de interés por parte de los políticos, en conseguir que nuestra población tenga escaso criterio y formación. Y claro, nos hacen creer que tener unos servicios públicos gestionados por el estado es llamar a la ineficiencia, el desmadre yla corrupción. Nosquieren hacer creer que como colectivo, no tenemos remedio, y que necesitamos traer tiburones de los negocios para que las cosas vayan bien….para ellos.

A esto han contribuido también personas de dentro de los servicios públicos, que no han creído en que lo que hacen es eso, un servicio público haciala comunidad. Peroesta gente no es la mayoría, y lo que hay dentro de los servicios públicos es un montón de profesionales con ganas de hacer las cosas bien y cada vez mejor, acogotados por unos políticos como los que hemos tenido enla coalición PPSOEque nos gobierna desde 1975.

Y si no te crees de lo que es capaz una sanidad pública gestionada por empresas privadas, lee el correo que una amiga colombiana me envía. Ella reside y trabaja legalmente en España desde hace muchos años, pero ha tenido que volver por un tiempo para atender el cáncer de su madre. Lee y echa tus barbas a remojar. Y si después sigues votando ala coalición PPSOE, que se apoya a su conveniencia cuando lo precisa en sus satélites IU, PNV, CiU, pues no te quejes. Lee lo que me cuenta mi amiga:

Tanto por contarte, que empezare por el principio, la recuperación de mami de su cirugía. En este aspecto ella esta mejor muchísimo mejor, lleva su parálisis facial con muchísima dignidad aunque su amígdala derecha esta inflamada y molesta porque por allí esta drenando toda la rama ganglionar linfática que le quitaron…. En cuanto a su cicatriz va mejorando muchísimo también. Está cada día en fisioterapia, que ahora toma a las 6am porque le toca ir a trabajar el resto del día. El lado amable de todo esto es la actitud de mi mami, ella no se deja desanimar, se adapta a lo que le toque hacer y nos va dando lecciones de entereza y serenidad con todos estos inconvenientes. Eso si, sabemos que queda el largo camino de la radioterapia y la quimio que probablemente serán simultáneas.

 

La semana pasada visitamos un oncólogo clínico particular y aunque nos explico que el estadio del cáncer de mi mamita es bastante grave (Estadio IVa, Tx N2-3 Mx), pero según él es tratable. Manolito, esta noticia alcanzo a tambalearme… fue un muy mal rato. Además nos advirtió que la radio y la quimio van a ser bastante duras y que habrá que estar muy atentos porque puede deteriorarse mucho el estado de mi mami durante y después de estos tratamientos.

 

En cuanto a la burocracia que rodea la atención de mi mami esto es una prueba emocional de paciencia extrema. Estamos esperando los resultados de un montón de exámenes diferentes que pido la oncóloga (TACs con y sin contraste, renograma, función renal, función cardiaca, toda la química sanguínea, etc, etc,) para que la puedan ver en radioterapia y oncología y definan el tratamiento a seguir…

… la cuestión es que aquí cada examen se autoriza por separado, luego debe transcribirse del medico a la prestadora de salud (gestión que debe hacer el paciente por cada uno de los exámenes), para que esta a su vez autorice el examen si se tiene la cobertura, y el resultado sale cuando se le da la gana a cada empresa que lo realiza. Si por suerte se tiene la cobertura dentro del famoso POS “Plan Obligatorio en Salud”, el examen es autorizado y después hay que ver cuando hay espacio en la agenda (cada servicio se presta en un sitio diferente porque los servicios son subcontrados). Si no tiene cobertura en el POS (muy mala suerte) toca ir a otra instancia para que se haga una “justificación clinica” para que lo puedan autorizar y si no nos toca pagarlo de nuestro bolsillo.  Este proceso lo hemos hecho para todos estos exámenes que no te alcanzo a enumerar. Uno de los exámenes que no autorizan aun es el famoso PET-TAC tan definitivo que la oncóloga de la prestadora de salud ya justificó y ya lo estamos exigiendo a través de una asesoría legal anteponiendo una demanda a la prestadora de salud.

Además con el agravante de que ya se le acabo la baja a mi mami y le toco empezar a trabajar… entonces soy yo la que voy al medico y la prestadora de salud todos los días a hacer mil gestiones… y esto SIN SABER TODAVIA QUE TRATAMIENTO RECIBIRA. Esto es increíble, y ya estamos decididos a demandar porque estos retrasos pueden perjudicar la recuperación de mi mamita.

Recuerdas en Medellín, este medico de la compañía XXXX que se atrevió a decir que teníamos el mejor Sistema de Salud con casi el 95% de cobertura… pues me c… en sus m…. porque de eso nada… son unos sinvergüenzas… aquí si que la salud es un negocio descarado para las EPS.

Mejor dicho Manolito, suerte que estamos aquí. Yo estoy al frente de todo esto. Mi pareja y mi papá me apoyan en las gestiones, y me sirven de conductores del coche porque cada gestión es en diferentes lugares de la ciudad. No imagino como hacen las personas enfermas solitas todo esto. Y en el caso de mi mami, tengo totalmente ocupado cada día porque las gestiones son cada una de un extremo a otro de Bogotá (y ya sabes lo inmensa que es esta ciudad). Añoro mi Sevilla en Bici, el metro, los trasportes europeos… nuestro pobre Trasmilenio no da abasto… a veces cuando me subo siento que no toco el suelo con los pues de lo lleno que va siempre…

 

Bueno, aquí seguimos y voy viendo claramente la importancia de estar en este momento acompañando a mis papas.

Que creas en una salud, una educación y una información públicas, constituyen los cimientos para una democracia real y participativa, que protege a sus ciudadanos y garantiza que el ejercicio de su libertad no esté condicionado por la demagogia y las medias verdades.

En el estado español y en muchas Comunidades Autónomas quedan casi cuatro años para poder expiar el error. En Andalucía, el 25 de marzo tenemos la oportunidad de decirles no a los tiburones de tierra. Ten la certeza de que las cosas se pueden hacer de otra forma, confía

LA ATENCIÓN SANITARIA. BUENA, MEJORABLE

 

Existe un consenso general de que la atención sanitaria en España es de elevada calidad y que goza de un alto grado de satisfacción dentro de los usuarios. Este hecho se debe a varios aspectos fundamentales que lo caracterizan:

  • Universalidad: todos los ciudadanos quedan dentro del sistema, lo que permite generar políticas de promoción a la salud sin que nadie quede fuera, lo que protege a los más desfavorecidos y, por lo que esto implica en la salud pública, también genera protección a los que tienen más recursos. Por tanto, la universalidad de la atención a la salud no solo protege a quien menos tiene, sino también a quien tiene más y podría costearse otro tipo de atención sanitaria, que además le sería perjudicial.
  • Financiación del tratamiento farmacológico: existen estudios que demuestran que en los países en los que existe financiación de los tratamientos se obtienen mejores resultados que si tienen que pagarse por los ciudadanos. Sin embargo, uno de los puntos clave a reflexionar es qué tratamientos financiar y si un porcentaje igual para todos los trabajadores activos, sin discriminación por la renta, es la mejor forma de realizar la financiación parcial que ahora se hace.
  • Formación de los profesionales: se han hecho muchos progresos en los últimos años por que los profesionales de la salud mejoren su formación y lo hagan de una forma independiente de los intereses de compañías privadas.

 

A pesar de la buena imagen del sistema sanitario, la crisis de estos años está creando una imagen de escaso control del gasto y de insostenibilidad, que no se corresponde con la realidad, y que esconde la utilización política de algo tan sensible como la salud, ofreciéndose la financiación de servicios y tratamientos como armas electoralistas y que están distorsionando la equidad y la prestación de servicios básicos de salud, como es el acceso a los profesionales y a los medicamentos.

El gasto sanitario público español es el 9,5 % del PIB a sanidad, inferior a los países de nuestro entorno, como Francia (11,8), Alemania (11,6), Portugal (10,1) o Reino Unido (9,8).

El presupuesto sanitario en Andalucía para 2012 será de 1174,43 € por habitante, y se encuentra por debajo de la media española en 36,38 €, siendo 383,35 € inferior al de la Comunidad que más invierte en salud, que es el País Vasco.

 

 

MAYOR INVERSIÓN EN SALUD

Es necesario invertir más en Sanidad para equipararnos a los países de nuestro entorno, y para ello el aumento de la presión fiscal y la lucha contra el fraude pueden ser vías de financiación.

El copago no puede ser una vía de financiación sanitaria. La sanidad es universal y pública, pero no gratuita, ya que la pagamos a través de los impuestos. Introducir un impuesto como el copago no es necesario ni recomendable, ya que puede hacerse todo mediante la declaración de la renta.

El copago introduce cuestiones que son absolutamente injustas:

  • Que pague el que utiliza los servicios sanitarios, cuando quienes se benefician de ellos son los que los necesitan y los que no, ya que el nivel de salud de la población no depende de la de cada uno de los individuos sino también del colectivo como tal.
  • Señalar al paciente como culpable de los costes sanitarios, introduciendo un impuesto además que grava a quien más necesita de los servicios sanitarios, lo que produce perjuicios para todos al empeorarse los resultados en salud de la población.

Los países como Francia, Alemania o Portugal, que tienen tasas de copago, son los que tienen que dedicar mayor porcentaje de PIB a sanidad y tienen una atención sanitaria más cara.

MAYOR EFICIENCIA EN LOS RECURSOS UTILIZADOS

Independientemente de valorar las bondades del sistema sanitario actual y de los esfuerzos que se han realizado en los últimos años, es necesario señalar que hay muchos aspectos que se deben y pueden mejorar.

En primer lugar, hay que hacer una apuesta decidida por la atención primaria. Los países que tienen más y mejor atención sanitaria son más eficientes. En España el 54% del gasto en sanidad se destina a atención especializada. Con frecuencia se utilizan tecnología sanitarias caras e innecesarias. La atención especializada ha sido utilizada además en Andalucía, como herramienta de una acción política que pretendía transmitir modernidad y avance, pero que tiene como consecuencias introducir más inequidad. Cuanto más desequilibrio hacia la atención especializada, mayor inequidad se introduce, porque menos usuarios disponen de más recursos.

Para que la atención primaria se desarrolle, en un entorno complejo como el de las patologías crónicas y la polimedicación, debe existir una atención pluridisciplinar en la que los profesionales tengan tiempo para tratar adecuadamente a los pacientes. La medicalización de la sociedad es inversamente proporcional al tiempo dedicado a los usuarios.

Por otra parte, hay profesionales que pueden aportar mucho en este nuevo entorno, como farmacéuticos en el trabajo con polimedicados crónicos, psicólogos y no solo en el entorno de las enfermedades mentales. Se precisa una atención más horizontal y participativa, y una gran coordinación. El escenario de la atención primaria para las enfermedades crónicas debe generar otro diseño diferente al actual, con poca participación de los usuarios y excesiva dependencia del médico.

GASTO FARMACÉUTICO

El gasto farmacéutico es otro aspecto a mejorar. Aunque ha descendido en los últimos años, en la distribución del gasto sanitario ocupa una parte mayor que en otros países. También en el entorno hospitalario ha crecido mucho el gasto en medicamentos.

Resulta curioso cómo en uno de los países con los medicamentos más baratos, existe ese gasto farmacéutico. Esto prueba la excesiva medicalización como consecuencia del escaso tiempo que se puede dedicar a los pacientes.

Hasta ahora, prácticamente autorización de medicamento y financiación estatal han ido implícitos en casi todas las ocasiones. Hace falta realizar una selección de los medicamentos a financiar públicamente, basada en criterios estrictamente científicos.

Es absolutamente prioritario que se dispongan de agencias de evaluación de tecnologías sanitarias, con el ejemplo del NICE británico (National Institute for Health and Clinical Excellence), que permita estudiar y ofertar las que más puedan beneficiar a los pacientes y coordinar las actuaciones de los profesionales.

La disminución del gasto farmacéutico y la crisis están poniendo en grandes dificultades a establecimientos sanitario como las farmacias, que garantizan el acceso a los medicamentos, se los financian al estado, pero que están muy poco aprovechados como centros sanitarios.

En Andalucía existen 3.564 farmacias, en las que trabajan unos 5.000 farmacéuticos y que viven de un margen comercial por la dispensación de medicamentos y en menor medida, otros productos relacionados con la salud y el bienestar. En los últimos años, se han establecido políticas de aperturas de farmacias, la mayor parte de las veces por motivos políticos más que sanitarios. Hoy este sector precisa de una auténtica reconversión, ya que no se justifica la existencia de tantas farmacias, y por otra parte, su actuación sanitaria, aunque sería muy necesaria, no tiene aprovechamiento.

Se precisa una disminución importante del número de farmacias, que no ponga en peligro el acceso a la población de los medicamentos, y reconvertir a los farmacéuticos en agentes de salud implicados en la resolución de los problemas que producen los medicamentos. Estudios científicamente avalados han demostrado que el gasto producido por el fracaso de los medicamentos dobla la inversión realizada en el llamado gasto farmacéutico. Por tanto, una parte importante de los farmacéuticos procedentes de la reconversión de las farmacias, deberían implicarse en lamedora de los resultados de los medicamentos. Además, las farmacias que continúen realizando su labor no deberán financiarse por un margen comercial por venta de medicamentos, sino que sus honorarios deberían venir dados por su implicación en actividades de salud pública relacionadas con los medicamentos. No puede existir ningún profesional de la salud que viva de producir gasto, sino de mejorar la eficiencia del sistema y la salud de los ciudadanos.

SALUD PARTICIPATIVA

Los ciudadanos deben ganar en autonomía y corresponsabilidad en las políticas sanitarias. Para ello, proponemos que existan Consejos en cada centro de salud, que se reúnan periódicamente, y que cuenten con la participación de los profesionales de la salud, los pacientes usuarios del mismo, farmacéuticos de la zona, centros socio- sanitarios y centros escolares. Estos Consejos deberán tener como finalidad mejorar la comunicación entre todos los agentes implicados y la realización de programas de salud comunitaria.

La salud del siglo XXI, con una elevada prevalencia de patologías crónicas, es extraordinariamente compleja y precisa de un abordaje pluridisciplinar, en el que la coordinación y la participación de pacientes y diferentes profesionales de la salud, además de médicos y enfermeras, es imprescindible.